La cumbia es uno de los géneros que nos ha ayudado a entender que, como latinoamericanos, estamos más conectados de lo que pensamos y aparentamos. Desde México hasta Argentina, la cumbia ha llegado a un sinfín de pueblos en donde cada uno ha hecho de este ritmo costero algo propio. Moyobamba, en el departamento de San Martín, en Perú, inmersa en la gran selva amazónica, fue el lugar donde ese ritmo costero se transformó en un ritmo selvático, en un sonido que hipnotiza los sentidos y traslada el canto de las aves amazónicas al resto del mundo. Esa es la música de Los Mirlos.
La cumbia amazónica, o como le han dicho durante los últimos años, cumbia amazónica psicodélica —por su semejanza en ciertas sonoridades con propuestas como las de Systema Solar o Ácido Pantera—, es lo que durante más de 40 años han hecho Los Mirlos, agrupación que quiso dar a conocer el canto de las aves y de la naturaleza, y que encontró en las guitarras el elemento perfecto para hacer de su música un llamado a la preservación del ecosistema.
Jorge Rodríguez Grández, líder y voz principal de Los Mirlos, junto a su hijo, también llamado Jorge, hablaron con ROLLING STONE en Español sobre el recorrido de la agrupación y cómo ese sonido que se gestó en la selva sigue siendo fuente de inspiración e innovación para artistas jóvenes de la actualidad.

¿Cómo llegaron a la cumbia y por qué decidieron hacer cumbia?
Mi padre tocaba el bandoneón —dice Jorge Rodríguez Grández— y prácticamente desde que estaba en la barriga de mi mamá yo lo escuchaba, porque mi padre lo tocaba desde los 15 años, ya que su hermano mayor, mi tío, le enseñó. Yo nací escuchando a mi papá tocar junto a su guitarrista y maraquista, y cuando ya pude, empecé a acompañarlos con alguna maraca o con el triángulo.
“Un poco más grandecito, gracias a la onda corta conocida como AM, llegaba a mi casa Radio Caracol desde Colombia, imagínate. Recuerdo mucho escuchar ‘La pollera colorá’, ‘La danza de la chiva’ y muchas más canciones emblemáticas de Colombia grabadas allá en las décadas de los 50 y 60”.
Crecí con esa música y, sumada a la cultura de mi región, decidimos junto a un hermano y algunos amigos de la época crear un grupo juvenil que se hizo muy popular en nuestra tierra, Moyobamba. También hay que mencionar que el maestro Enrique Delgado ya estaba grabando temas como ‘El avispón’ y ‘Apollo 11’, ambos instrumentales, los recuerdo con mucho cariño; el maestro ya estaba grabando cumbia en Lima.
Me estaba sumergiendo en todo este mundo y fue cuando mi hermano mayor nos dijo que nos fuéramos a Lima. Ahí ya nos organizamos formalmente como Los Mirlos y empezamos a hacer cumbia, pero a nuestra manera: cumbia amazónica selvática. Queríamos hacer algo distinto y novedoso a lo que ya venía haciendo el maestro Enrique Delgado, que era cumbia costeña.
Nuestro primer disco, Sonido selvático, tiene varias canciones instrumentales y una que otra cantadita, y así empezó esta historia mirlomana que no ha parado ni un solo momento.
Después de ser padre empezó a pasar lo mismo que me pasó a mí con mis hijos. “En la casa todo era fiesta con mi papá y mi abuelo”, dice Jorge hijo. Desde que tenía 5 o 6 años ya tocaba algunos instrumentos conmigo en las fiestas y los cumpleaños. Todos mis hijos crecieron con la música y ahora hasta mis nietos.
La cumbia tiene algo muy especial: a cada lugar al que llega, se vuelve propia de la región. ¿Cómo describirían a la cumbia amazónica?
Todos nosotros somos de la selva y siento que cada artista se adapta a la cumbia desde sus raíces, su identidad y su cultura. Los títulos de nuestros discos se acercan más a nuestra cumbia que a la costeña: Sonido selvático, Los Charapas de Oro —a las personas de la selva en Perú se les dice charapas—, El poder verde, El milagro verde… Siempre le cantamos y tocamos a nuestra selva y a la naturaleza: su majestuosidad, su belleza y sus colores. Por eso ahora también le dicen psicodélica a nuestra manera de hacer cumbia. Todo eso ayuda a describir la cumbia amazónica.
Nuestra manera de vestir en el escenario también es distinta a la de otras miradas de la cumbia: nuestros collares, pulseras y atuendos coloridos; hasta nuestra forma de hablar. Mi acento es muy distinto al del limeño y, pase el tiempo que pase, mi manera de hablar siempre va a ser como en la selva.

Los Mirlos hoy en día han sido y siguen siendo el gran referente de muchos artistas, pero ¿quiénes fueron los referentes de ustedes o de dónde salió su sonido?
Nuestro sonido salió de nosotros mismos. Queríamos hacer una cumbia diferente a la del maestro Enrique Delgado, en la que la guitarra sonaba pura. Nosotros empezamos a ponerle ciertos efectos a la guitarra y ahí es donde radica la esencia de la cumbia amazónica: en esos sonidos exóticos de la guitarra que parecen el canto de las aves, el canto de los mirlos.
Nuestra música busca que, cuando cierres los ojos, te transportes a la selva pura, y en realidad el público lo siente así. Cuando voy a los shows lo percibo, sobre todo en las piezas instrumentales.
Tengo que preguntarles por la canción ‘La danza de los mirlos’. ¿Cómo nació y en qué momento se dieron cuenta de que se había convertido en un infaltable de la música latinoamericana?
Uno crea las canciones con mucha ilusión y con el deseo de hacerse conocido. Antes de ‘La danza de los mirlos’, ya era medio conocida una canción que se llama ‘El aguaje’, que hace referencia a una fruta silvestre y es instrumental. Recuerdo mucho el lanzamiento de cada canción, la emoción de escuchar los sonidos que logramos y la felicidad de que eso que queríamos se estuviera plasmando.
‘La danza de los mirlos’ la han versionado múltiples artistas: Damas Gratis en Argentina; en México se conoce como ‘La cumbia de los pajaritos’; en Colombia la versionó Afrosound… Todo eso ayuda a que siga sonando y siga siendo un infaltable de la música latinoamericana. ‘La danza de los mirlos’ ya hace parte de las mejores cumbias peruanas y ha recorrido el mundo entero.
Hace tres años salió un documental cultural titulado La danza de los mirlos, que se estrenó en el Gran Teatro de Lima, y gran parte de ese documental está basado en lo que hemos construido nosotros como agrupación. Un día, uno de los directores del documental —que también nos acompañó durante una gira en Europa— fue a mi casa y vio todos los recuerdos que tengo: notas de prensa del 73 y 74, reconocimientos, trofeos… Tengo mi proyector Bauer alemán, que compré en el 76, y tres rollos de película súper 8 con varios de los primeros momentos de Los Mirlos. Todo eso fue a parar en este documental que, te cuento, me gustaría que vieras y que viera todo el mundo.
“Nosotros empezamos a ponerle ciertos efectos a la guitarra y ahí es donde radica la esencia de la cumbia amazónica: en esos sonidos exóticos de la guitarra que parecen el canto de las aves, el canto de los mirlos”.
The World Meets Los Mirlos. ¿Qué significa este disco para ustedes, al presentar los sonidos de la cumbia amazónica a mucha más gente?
Es un disco colaborativo con varios artistas. Hemos trabajado con músicos de distintos países durante nuestra trayectoria; de Colombia, por ejemplo, colaboramos con Los Rolling Ruanas y Los Cumbia Stars. Sentimos que las colaboraciones ayudan a expandir nuestro sonido amazónico, y eso es lo más importante de colaborar.
En este nuevo proyecto, The World Meets Los Mirlos, colaboramos con doce artistas en doce canciones diferentes. Están Bomba Estéreo, Monsieur Periné, Juanes, Rubén Albarrán, Guaynaa y varios más.
¿Cómo fue trabajar con un artista del mundo urbano como Guaynaa?
Lo conocimos en un estudio de grabación en Miami, y algo muy bonito que sucede cuando conocemos a otros artistas es el respeto que muestran hacia Los Mirlos. Guaynaa es un artista sumamente creativo; la canción surgió ahí, en el estudio, de manera muy orgánica. Esperamos poder tocarla juntos en vivo muy pronto.
Junto a Juanes sé que han realizado varias canciones. Una verá la luz en The World Meets Los Mirlos, pero tienen varias más que seguramente saldrán en un futuro. ¿Cómo se ha venido dando esa cercanía con Juanes?
“Con Juanes hasta compartimos escenario en Cusco, en un concierto muy bonito, hace algunos años, y hace poco nos volvimos a encontrar en Miami. Siempre ha habido un gran respeto y admiración por ambas partes. Además, la voz de él es perfecta para la cumbia, y más aún para la cumbia amazónica.
‘De jueves a jueves’ es la canción junto a Juanes que saldrá en nuestro disco, acompañada de un video animado bastante psicodélico y, a la vez, hermoso. Es algo histórico que todas estas colaboraciones se estén dando; en Perú están hipnotizados con todo esto. No hay techo para Los Mirlos.
Ustedes ya tienen una trayectoria enorme dentro de la música y la industria. ¿Cuál dirían que es el mayor reto para mantenerse vigentes?
Lo más importante es la pasión por tu música. Yo me desvivo por la música: crear y escribir. Tengo 200 canciones escritas y 50 maquetas que ni mis músicos conocen, pero es que lo más importante termina siendo crear, más allá de la industria en sí. Espero que mis nietos graben algunas de esas canciones que tengo guardadas. Lo que mantiene a Los Mirlos es la pasión.
También ha sido fundamental mantener nuestra originalidad sonora, que radica en la guitarra. Eso nos ha permitido transmitir nuestra música de generación en generación, seguir presentándonos en grandes festivales y colaborar con artistas de renombre. Durante el largo camino que hemos recorrido, varios empresarios nos han dicho: “Pongan trompetas o saxofones para que tengan más popularidad”, pero nunca lo hemos hecho porque eso habría significado perder nuestra esencia. Nuestra esencia son las guitarras, y eso perdura en el tiempo. Pasamos de ser cumbia amazónica a cumbia amazónica psicodélica, pero Los Mirlos seguimos fieles a nuestro sonido.
Estoy escribiendo un libro que llevo intentando terminar desde hace dos años, pero por tantos viajes no he podido. Trata sobre mis memorias y sobre la corriente de la cumbia amazónica psicodélica. Espero terminarlo este año; ahí están todas las memorias que hemos vivido.
¿Cuál dirían que es el mayor legado de Los Mirlos?
La música y haber sido precursores de eso que hoy llaman cumbia amazónica psicodélica, además del mensaje de nuestras canciones: cuidar nuestra selva, nuestra Amazonía.
Que cuando escuchen una guitarra ‘psicodélica’, piensen en el Perú, en nuestro país, y que eso lleve al público a querer conocerlo. Esperamos que nuestra música siga pasando de generación en generación y que jamás pierda esa identidad cultural que refleja nuestra región.
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