Nacida el 16 de mayo de 1986 en Oak Ridge, Tennessee, Megan Denise Fox creció en un entorno lleno de restricciones. Criada bajo estrictos valores religiosos por su madre y su padrastro, desde pequeña entendió que debía luchar para encontrar su libertad.
A los cinco años, Megan comenzó a estudiar danza e interpretación en Kingston, su ciudad natal. Mientras otras niñas soñaban con cuentos de hadas, Megan se veía a sí misma en las grandes pantallas, interpretando papeles que cambiarían su vida y, quizás, el mundo.
Sin embargo, su infancia no fue fácil.