El escritor destaca la primera novela de Woody Allen, una historia en Nueva York con humor, neurosis y crisis creativas que refleja su universo personal.
Tener una casa pequeña no significa tener que vivir rodeado de muebles diminutos. Estos productos de IKEA demuestran que, con un poco de ingenio, cualquier rincón puede aprovecharse al máximo.
Hubo un momento en el que Matthew McConaughey sintió que Hollywood comenzaba a devorarlo. El éxito había llegado demasiado rápido, las alfombras rojas se acumulaban y la fama empezaba a convertirse en algo difícil de gestionar para el actor estadounidense. Fue entonces cuando tomó una decisión radical: desaparecer durante semanas y marcharse a Perú para vivir completamente alejado de su realidad.Lo ha contado ahora el propio intérprete en el podcast ‘No Magic Pill’, unas declaraciones recogidas por ‘Variety’, donde se ha abierto como pocas veces sobre uno de los episodios más personales de su vida. «Necesitaba poner los pies en la tierra. Así que me fui. Boom. Me fui a Perú», reconoce el actor sobre aquella escapada que terminó convirtiéndose en un auténtico viaje emocional.Durante 22 días, el actor vivió prácticamente desconectado del mundo y dejó incluso de ser Matthew McConaughey para convertirse simplemente en ‘Mateo’.Noticia relacionada No No El inesperado accidente de Matthew McConaughey con una abeja se vuelve viral en redes Daniella BejaranoLa fama comenzó a desbordarleEl protagonista de ‘Dallas Buyers Club’ explica que todo ocurrió en los primeros años de su ascenso meteórico en Hollywood, cuando todavía intentaba entender qué parte de su nueva vida era auténtica y qué parte pertenecía al personaje mediático en el que se había convertido.«Necesitaba encontrarlo, comprobar la validación. Sabía que lo tenía, solo tenía que volver a demostrarlo», afirma.McConaughey reconoce que el impacto de la fama le hizo entrar en una especie de crisis personal. «Estoy intentando descifrar qué parte es real y qué parte es una mierda», añade con total honestidad en el podcast.Por eso decidió poner distancia con Los Ángeles y refugiarse en Perú, lejos de los focos, de los paparazzi y de la maquinaria de Hollywood.Allí vivió sin electricidad y prácticamente aislado durante varias semanas, intentando recuperar una normalidad que sentía que estaba perdiendo.«Necesitaba que me conocieran como Mateo»El actor explica que los primeros doce días fueron especialmente difíciles. «Fueron flojos», reconoce. Pero con el paso del tiempo comenzó a sentirse cómodo en esa nueva vida completamente anónima. «Ya llevaba allí el tiempo suficiente como para pensar: ‘Podría vivir así. Esta podría ser mi vida’», recuerda.Lo más importante para él fue comprobar que podía conectar con personas sin el peso de la celebridad. «Necesitaba conocer a gente que me conociera como Mateo», explica.Y precisamente esa experiencia terminó cambiándolo por completo. «Al final de los 22 días, las lágrimas en sus ojos y las lágrimas en los míos estaban basadas en el hombre que conocieron llamado Mateo, que no tenía nada que ver con la celebridad», asegura.Para McConaughey, aquel viaje fue una forma de reafirmarse personalmente. «Eso reafirmó mi propia identidad: ‘Ah, todavía lo tengo. Esto está basado en mí’», concluye.Perú, refugio espiritual de las estrellas de HollywoodMatthew McConaughey no ha sido la única estrella internacional que ha encontrado en Perú una vía de escape frente a la presión mediática.En los últimos años, varios rostros conocidos de Hollywood han elegido el país sudamericano como refugio emocional, espiritual o incluso terapéutico.Uno de los casos más conocidos es el de Will Smith, que llegó a visitar Perú en numerosas ocasiones y habló abiertamente de sus experiencias con la ayahuasca durante una entrevista en el programa de David Letterman.«Fue la experiencia psicológica individual más infernal de mi vida», confesó el actor sobre aquellas ceremonias espirituales.También Jim Carrey ha mostrado públicamente su fascinación por Machu Picchu y la espiritualidad andina. El actor canadiense llegó incluso a pedir privacidad durante una visita a la ciudadela inca para «conectar con los ancestros y con los dioses», según relató posteriormente.A esta lista se suman nombres como Demi Moore, Zac Efron, Harry Styles, Katy Perry, Gwyneth Paltrow o Robert De Niro, que también han visitado distintos rincones de Perú alejados del ruido mediático.La otra huida de Matthew McConaugheyAños después de aquella experiencia en Perú, McConaughey volvió a alejarse de Hollywood, aunque esta vez por motivos profesionales.El actor decidió trasladarse con su familia a Texas cuando sintió que la industria únicamente lo veía como protagonista de comedias románticas tras éxitos como ‘Cómo perder a un chico en 10 días’ o ‘Planes de boda’.Incluso rechazó una oferta millonaria de 14,5 millones de dólares para protagonizar otra película del género. «Probablemente ese fue mi movimiento más rebelde en Hollywood», confesó tiempo después en una entrevista para ‘Interview’.Hoy, convertido en uno de los actores más respetados de su generación, Matthew McConaughey sigue defendiendo la necesidad de desconectarse del ruido para reencontrarse con uno mismo. Y en su caso, todo comenzó en Perú, viviendo como un desconocido llamado ‘Mateo’.
Junto a su hermano Mario, Oscar Casas ha crecido siendo consciente del efecto que la etiqueta ‘el hombre más sexy de España’ puede tener en la vida y en la carrera de quien se dedica a dar vida a otros en la pantalla. Por eso no le extrañó que le llamaran para dar vida a Matías, un monitor de natación que se convierte en ‘oscuro objeto de deseo’ de la madre de una de sus alumnas, con la que mantiene una relación más intensa y peligrosa de lo que imagina: «En ‘Deseo’ se nota la mirada femenina de la directora, que no cae en lo fácil y no cosifica al hombre ni lo reduce a un cuerpo atractivo . Solo lo insinúa. Aquí lo importante es que tanto el deseo sexual como el erotismo está en lo que se imagina, que se percibe a través de la energía que desprenden los personajes. Se siente la fuerza de la atracción, pero la película muestra cómo en el fondo lo que hay es una lucha de poder que nace de esa chispa que es el deseo por alguien nuevo y más joven».A Oscar lo que le gusta es que su personaje no es un villano sino un hombre que sufre por amor: «Estar enamorado así, casi de manera obsesiva, te lleva a perder los papeles» . Pero eso le ocurre en la ficción, no en la vida real: «Yo controlo mucho, soy muy mental, no me dejo llevar tan fácilmente por las emociones. Soy racional, nada impulsivo. Es cierto que el deseo es nuestra parte más real, más animal, tanto que puede hacerte daño, pero yo lo manejo y no me dejo dominar». Pero le cuesta verse a sí mismo como el deseado: «Entiendo que es halagador, aunque cuando te pasa hay momentos es que se te pasa por la cabeza cómo puede sentirse una mujer cuando se traspasa ciertos límites y entonces ese deseo se convierte en una amenaza».Un amor de películaEn cuanto a la diferencia de edad de la pareja de la película, no le sorprende para nada: «En el porno actual, una de las fantasías más comunes es esa, que supongo debe estar relacionada con algún tipo de trauma, de conflicto sin resolver con el padre o la madre». No es precisamente lo que tiene Oscar con Ana Mena, de quien reconoce se ha visto obligado a hablar: «Ha coincidido que hemos hecho una película y nos tocado hacer la promoción estando juntos. Llevamos la relación con naturalidad y discreción . Si estamos de viaje y nos hacemos una foto, la publicamos y la compartimos. Eso nos parece lo natural, pero no vamos a entrar en detalles de cómo lo vivimos, porque eso ya forma parte de nuestra intimidad. Es nuestra manera de proteger lo que tenemos ».Noticia relacionada general No No La espectacular casa de Victoria Federica en pleno centro de Madrid A.B. Buendía Y confiesa que el amor nació de una manera espontánea en una suerte de burbuja en la que todo parecía irreal: «Un rodaje es una experiencia única y especial porque es como un ‘Gran Hermano’ en el que convives con un equipo y todas las emociones se magnifican. Se crean unos vínculos y unas relaciones muy intensas, pero muchas veces desaparecen cuando se termina la película y cada uno vuelve a su realidad. Pero al acabar, nosotros nos dimos cuenta de que lo que sentíamos se iba a quedar».«Ana y yo llevamos la relación con naturalidad y discreción»Oscar se confiesa «optimista, positivo, siempre me agarro a la luz y busco la parte bonita. La verdad es que huyo de la realidad , aunque reconozco que pongo en la balanza de la honestidad esa visión para no edulcorar la verdad de lo que estoy viviendo». Por el contrario, reconoce tener un punto egoísta: «Me gustaría parecerme más a mi madre, que solo piensa en dar, lo da todo, mientras que yo mantengo ese egoísmo que los seres humanos traemos de serie».Lo importante es que no hay nada de lo que se arrepienta por no haber hecho: «Creo que he ido haciendo siempre lo que me movía por dentro. Y siempre lo he contado todo porque se me ha inculcado la honestidad , tanto conmigo mismo como con la gente que quiero. No soy de bloquear».Oscar Casas, de niño. Redes socialesMuy personalEl emoji que más usa: «El corazón rojo».Se haría un selfi con: « Es que no quisiera saludar y molestar, me cortaría un poco, pero no me importaría con Leonardo DiCaprio o Javier Bardem».Un momento ‘Tierra, trágame’: «En los rodajes me despisto mucho, tanto que no sé ni dónde estoy a veces. Por eso me escapo a retiros de meditación, porque me ayudan a conectar, a prestar más atención, a entender mejor esta vida».Un sacrificio por la fama: «Todo el tiempo que no he podido disfrutar con la gente que quiero, aunque solo fuera para estar sentado en una terraza charlando y tomando algo».Algo que no puede faltar en su día a día: «Hablar con mi madre».Un lugar para perderse: «Cantabria. En una de esas playas sin gente, esas preciosas calas escondidas, en las que surfear tranquilamente».Tiene miedo: «a la enfermedad de los míos».Su primer beso: «Fue de película. Ella se llamaba Gema, era rubia, con rizos. Nos besamos encima de un tobogán. Yo tenía 5 años».Un propósito que nunca cumple: «Dejar de fumar. Ahora estoy en fase de transición, con el vapeo. Pero son ya 8 años fumando».Dentro de diez años se ve: «No me gustan los cambios, menos cuando las cosas van bien, y como ahora mismo todo está bien, quiero que siga igual. Lo que tengo latente es la llamada de la paternidad . Tengo instinto, pero tengo claro que seré un padre presente. Mi madre, que tiene 6 hijos, me dice que no tenga prisa, que me espere. Mis padres son un modelo, lo que ellos me han dado lo quiero para mis hijos. Y para eso es importante tener una vida estable, libertad para elegir proyectos, tener tiempo libre para estar con mi familia, para jugar con mis hijos, para educarles».El pequeño Oscar: «Era muy, muy pesado. Seguramente por ser el menor de los hermanos, tenía que buscar mil maneras de llamar la atención y hacerme un hueco. No paraba de hablar, de preguntar. De hecho, hasta me echaron varias veces de clase por esa razón. Es que, de verdad, era muy pesado. En el cole era aplicado, me esforzaba para aprobar. Cuando empecé como actor, era un crío, pero tenía sentido de la responsabilidad por trabajo, iba a los rodajes con todo estudiado, me concentraba, me lo tomaba muy en serio».
Apenas cuatro meses después de la muerte de Tatiana Schlossberg, hija de Caroline Kennedy y nieta del expresidente John F. Kennedy , su hermano Jack ha roto el silencio para hablar del profundo dolor que todavía arrastra desde su pérdida. Y lo ha hecho con una confesión tan sincera como devastadora: «No creo que llegue a asimilarlo nunca».El abogado y escritor estadounidense se ha sincerado en una entrevista concedida a ‘Vanity Fair’, donde ha reconocido que la muerte de su hermana, fallecida a finales del pasado diciembre a los 35 años, ha cambiado por completo su manera de ver la vida.«El mundo nunca volverá a ser el mismo para mí», asegura Jack Schlossberg en unas declaraciones marcadas por la emoción y el recuerdo constante hacia Tatiana, con quien mantenía una relación especialmente estrecha.Noticia relacionada No No Pérdida prematura Muere Tatiana Schlossberg, nieta de Kennedy, a los 35 años: otra tragedia en la historia de la familia«Era mi mejor amiga»Durante la entrevista, Schlossberg habla abiertamente del vacío que ha dejado Tatiana en su día a día. «Era mi mejor amiga. Nos entendíamos a la perfección», afirma sobre el fuerte vínculo que siempre compartieron.El hijo de Caroline Kennedy también reconoce que sigue pensando constantemente en ella. «La extraño muchísimo y pienso en ella todos los días», añade.La pérdida ha marcado profundamente al joven político, que actualmente se postula para representar al distrito congresional número 12 de Nueva York en la Cámara de Representantes.De hecho, asegura que el fallecimiento de su hermana le ha llevado a replantearse todavía más su compromiso con el servicio público y con la investigación médica vinculada al cáncer.«Sé que podría haber sido yo, y tengo la obligación de sacar el máximo partido a mi vida y ayudar a los demás», explica en ‘Vanity Fair’.La dura batalla de Tatiana contra el cáncerTatiana Schlossberg falleció tras luchar contra una leucemia mieloide aguda que le fue diagnosticada poco después del nacimiento de su segundo hijo en mayo de 2024.La propia periodista y escritora contó públicamente parte de su enfermedad en un ensayo publicado en ‘The New Yorker’, donde relató cómo los médicos detectaron una alteración en su recuento sanguíneo después del parto.«Observó que mi recuento sanguíneo era extraño. Podría ser algo relacionado con el embarazo y el parto, pero no, era una mutación rara llamada Inversión 3», escribió entonces.Tras el diagnóstico, Tatiana pasó semanas ingresada y posteriormente fue sometida a un trasplante de médula ósea y distintos tratamientos de quimioterapia.Incluso llegó a participar en un ensayo clínico de terapia con células CAR-T cuando el cáncer reapareció tras una primera remisión.El apoyo incondicional de la familia KennedyDurante su enfermedad, Tatiana habló en varias ocasiones del importante papel que jugaron sus padres y hermanos en los momentos más duros. «Me han acompañado incondicionalmente mientras he sufrido, intentando no mostrar su dolor y tristeza para protegerme», escribió sobre Caroline Kennedy, Edwin Schlossberg y sus hermanos.También reveló que su hermana Rose era compatible para un trasplante de células madre y recordó cómo Jack estuvo permanentemente pendiente de ella durante todo el proceso.La muerte de Tatiana volvió a reabrir la conocida «maldición Kennedy», marcada durante décadas por tragedias personales, accidentes y pérdidas prematuras dentro de una de las sagas más mediáticas de Estados Unidos.Ahora, con sus nuevas declaraciones, Jack Schlossberg pone voz al duelo silencioso de una familia que todavía trata de recomponerse tras uno de los golpes más dolorosos de los últimos años.
Alvar Seguí, Ivonne Reyes y Alba Paul han pasado por peluquería mientras que Claudia Chacón se ha sometido al dilema más extremo.
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Claudia Chacón ha celebrado sus 25 años en Supervivientes desvelando la gran lección de vida que le ha dejado su experiencia.
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