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Andrés Roca Rey ya está en casa. Tras recibir el alta hospitalaria el pasado martes, tras la grave cogida sufrida en la Real Maestranza, el torero ha iniciado una nueva fase en su recuperación lejos del hospital, pero igual de exigente: la rehabilitación.«Agradecido a la vida, a Dios y a toda la gente que ha estado preocupada por mí», confesaba a su salida del Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz, visiblemente emocionado y apoyado en un bastón. Ahora, el foco está puesto en su evolución física, con sesiones ya en marcha junto a su equipo médico.El lugar elegido para este proceso no es casual. El diestro peruano se recupera en La Consentida, su finca en Sevilla, un refugio personal donde encuentra calma, lejos del ruido, y donde se rodea de lo esencial: su familia, su pareja y el campo.Noticia relacionada general No No Más allá del ruedo: el imperio de Roca Rey Daniella BejaranoUn refugio personal en plena naturalezaLa Consentida no es solo una propiedad, es un espacio íntimo que el propio torero ha definido con claridad en una entrevista con ‘¡HOLA!’: «Esta casa es mucho más que una propiedad… Es un espacio donde puedo soltar la presión, dejar de ser Roca Rey y volver a ser simplemente Andrés».Ubicada en Gerena, a pocos minutos de Sevilla, la finca cuenta con unas diez hectáreas de terreno y responde al estilo clásico del cortijo andaluz: paredes encaladas, tejas de barro, patios interiores y amplios espacios abiertos pensados para la vida tranquila.El entorno está diseñado para desconectar. Jardines, porche, piscina, capilla y zonas de descanso se combinan con elementos más personales como una pequeña plaza de toros donde entrena. Todo ello rodeado de animales —ovejas, vacas bravas, burros o incluso un mastín— que refuerzan ese vínculo directo con el campo.Tradición, diseño y un espacio hecho a medidaEn el interior, La Consentida mezcla tradición y funcionalidad. Libros de arte, de toreo y de pensamiento conviven con recuerdos personales en un ambiente pensado para largas sobremesas y encuentros con los suyos. El salón con chimenea es uno de los puntos clave de la vivienda.«La tradición me recuerda de dónde vengo… la modernidad me impulsa a evolucionar sin miedo», explicó el diestro al citado medio. Una filosofía que se traslada a cada rincón de la finca.Incluso los elementos más simbólicos tienen un significado emocional. «Cada cabeza de toro no es un trofeo frío, es un recuerdo vivo de las tardes en las que me jugué todo», añadía en esa misma conversación, dejando claro que su casa también es una extensión de su carrera.Arropado por su familia y Tana RiveraEn este proceso de recuperación, Roca Rey no está solo. Sus padres, Fernando y María Mercedes, viajaron desde Lima el pasado fin de semana para acompañarlo tras la angustia inicial. Un gesto que refleja el fuerte vínculo familiar del torero.También está a su lado Tana Rivera, que no se ha separado de él desde la cogida y que continúa acompañándolo ahora en la finca. Su presencia cobra especial relevancia en este momento, consolidando una relación que ha dado un paso más en medio de la adversidad.El propio torero ha hablado en varias ocasiones del papel fundamental de sus padres en su vida. «Mi padre siempre ha sido mi maestro, mi guía, mi referente», ha compartido en sus redes, mientras que sobre su madre asegura: «Para mí una mamá es lo más importante que puede tener un hijo».La recuperación más exigenteAunque el alta hospitalaria marca un avance importante, el proceso no ha hecho más que empezar. La rehabilitación será clave en las próximas semanas, con trabajo físico intensivo y seguimiento médico constante.«Ahora viene la parte dura de la recuperación, que es la rehabilitación, pero contento de poder estar aquí», explicaba el torero a los medios tras abandonar el hospital.Mientras tanto, todas las miradas están puestas en una posible reaparición en San Isidro, prevista para finales de mayo, aunque por ahora no hay confirmación. Roca Rey, prudente, centra todos sus esfuerzos en recuperarse sin precipitar los tiempos.
Un año después de reivindicar judicialmente su derecho al anonimato, Julia Janeiro ha dado el sorprendente paso de salir de las sombras y someterse a la máxima exposición: participar en un reality. Porque la hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario ha traspasado su propia línea roja y formará parte de los concursantes de ‹La caja amarilla’ para optar así al gran premio de 50.000 euros.Nadie lo esperaba, y más después de lo ocurrido durante la presente década con ‘Juls’, como es conocida Julia Janeiro en las redes sociales. Por ser hija de quien es, su nombre, su rostro y su voz siempre interesaron en el mundo rosa, si bien sus padres se preocuparon de mantenerla alejada del foco hasta que ella misma decidiera. Y decidió.Julia Janeiro dio un primer aviso en 2021, cuando decidió despixelar su rostro, un momento que coincidió con su mayoría de edad. Gastó energías lidiando con la presión de la prensa del corazón y un buen día decidió retirarse de la primera línea para centrarse en su profesión de influencer de moda y belleza, alejándose de los platós de televisión.Noticia relacionada general No No María José Campanario amenaza a los que llaman «asesino» a su marido Rocío F. de BujánAnonimato ganado en juicioEn marzo del pasado año fue incluso más allá. La sentencia nº10/2025 del Juzgado de Primera Instancia nº2 de Arcos de la Frontera dictaba explícitamente que Julia Janeiro no era un personaje público y que, por lo tanto, no se podía difundir su imagen ni hablar sobre aspectos de su vida privada. Ella misma había interpuesto la demanda después de convertirse en tema de conversación recurrente en el desaparecido ‘Sálvame’. Tras ello, decidió demandar a Telecinco y al colaborador Kiko Hernández por la vulneración de su derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen. Anonimato vía judicial.Ella misma había interpuesto la demanda después de convertirse en tema de conversación recurrente en el desaparecido ‘Sálvame’Y así hasta ahora, cuando Atresmedia acaba de sorprender a todos al incluir a Julia Janeiro en el último casting que ha dado a conocer para su última gran apuesta televisiva, ‘La Caja Amarilla’. Un nuevo formato que pretende revolucionar el prime time. Es la adaptación de ‘The Box’, estrenado en el año 2025 y llevado a las pantallas en numerosas ocasiones por todo el planeta. Un programa que, según sus productores, reúne riesgo y aventura.Los padres lo celebranSerá el debut de Julia Janeiro ante las cámaras tras exponerse -sin material ‘sensible’- en sus redes sociales durante todos estos años. Y lo hará en la misma cadena en la que la audiencia acaba de ver a sus padres. Mientras María José Campanario participaba en la última edición de ‘El Desafío’, Jesulín de Ubrique procuraba mostrar su talento para cantar en ‘Tu cara me suena’.Como se podía sospechar, los padres de Julia Janeiro se han mostrado encantados con la idea de ver a su hija concursando en televisión, que va paso de convertirse ya en tradición familiar. A través de sus respectivos pefiles públicos, Jesulín de Ubrique y María José Campanario han declarado todo su apoyo a su hija, quien ha cumplido este mismo mes 23 años. «Vamos, pequeña«, le ha dicho su madre, mientras su padre compartía el símbolo de un aplauso y un corazón rojo. Aplauden la salida del anonimato de Julia Janeiro.
Sara Carbonero ha roto su silencio tras la muerte de su madre, Goyi Arévalo , con un texto que ha impactado por su crudeza y honestidad. La periodista, que llevaba semanas alejada del foco mediático, ha compartido una carta en la que pone palabras al vacío que ha dejado su pérdida.Sin rodeos ni artificios, Carbonero se dirige directamente a su madre en un mensaje que refleja el momento emocional que atraviesa. «Cuánto te echo de menos, cómo duele… No encuentro sentido ni rumbo, mamá…», escribe, dejando claro desde la primera línea el alcance de su dolor.Una despedida íntima que no busca cerrar nada, sino entender lo que ha pasado. A través de sus palabras, la periodista construye un relato donde el duelo se mezcla con la memoria, el agradecimiento y la dificultad de seguir adelante.Noticia relacionada general No No La realidad familiar de Sara Carbonero tras la muerte de su madre: muy unida a su hermana Irene y distanciada de su padre M. A.Un dolor que se instala en lo cotidianoLa carta no se queda en lo simbólico. Sara Carbonero baja el duelo a lo más concreto, a esos pequeños gestos diarios que ahora desaparecen. «Aún no puedo creer que no vaya a sonar el teléfono cada mañana… ni que no pueda volver a abrazarte ni olerte nunca más», confiesa.La ausencia, en su caso, no es abstracta. Tiene forma de rutina interrumpida, de conversaciones que ya no llegarán, de un vínculo que formaba parte de su día a día incluso sin convivir juntas.En otro de los fragmentos más duros, reconoce el impacto que ha tenido la pérdida en su percepción del mundo: «Creo que lo que peor llevo es que la vida siga como si nada porque para mí es como si el mundo se hubiese parado. Como si me hubiesen amputado una parte del cuerpo».Una carta escrita desde la necesidadCarbonero explica también por qué ha decidido escribir. No es un gesto público, sino casi íntimo, ligado directamente a su madre. «Aquí estoy, escribo temblando las líneas más difíciles de toda mi vida», señala.«Y lo hago por ti, porque siempre me decías que escribiese más… En realidad todo lo hacía por ti, mamá», añade, dejando claro hasta qué punto su figura ha sido un motor en su vida, tanto personal como profesional.El texto, en ese sentido, funciona como una conversación abierta. No hay despedida definitiva, sino una forma de mantener el vínculo. «Te escribiré cada día. Dirección el cielo», promete en uno de los cierres más significativos de la carta.El recuerdo de una figura claveA lo largo del mensaje, la periodista reconstruye la figura de su madre desde el cariño y la admiración. «Eras una mujer excepcional… buena, generosa, dulce, valiente, discreta», enumera, dibujando un retrato que va más allá de lo personal.Carbonero también hace referencia al impacto que su madre tenía en quienes la rodeaban. «No sabes lo que te quería la gente», escribe, recordando el cariño recibido en los días posteriores a su fallecimiento.Ese reconocimiento colectivo refuerza la idea de pérdida compartida, pero también el orgullo que siente como hija. «Qué orgullo tan grande ser tu hija», añade en otro de los pasajes más emotivos.Seguir adelante, pese a todoA pesar del dolor, el texto deja entrever una intención clara: seguir. No desde la superación, sino desde la resistencia. «Sé que lo que tú querrías es vernos bien, por eso intento cada día levantarme», explica.La familia se convierte en ese punto de apoyo. Carbonero destaca especialmente el papel de su hermana y de sus hijos en este proceso. «Somos más piña que nunca», asegura, subrayando la importancia de mantenerse unidos.Aun así, no oculta la dificultad del momento. «Sigo pensando que deberías seguir aquí», reconoce, evidenciando que la aceptación todavía está lejos de llegar.
No hay ninguna duda de que Lydia Bosch está espléndida a sus 62 años. No hay más que verla. Su rutina la tiene clara, según ha contado en la revista ‹Lecturas’: «Entreno dos y tres días a la semana y llevo una alimentación saludable». Y también asegura que vivir su vida con calma la ayuda mucho. Buenos consejos, sin duda. Se acaba de operar de presbicia después de años resistiéndose a hacerlo. Lo hizo «porque esta falta de visión me estaba afectando no solo a nivel personal, sino que también en el profesional». Eso tan habitual de ponerse y quitarse gafas a cada rato.«Es verdad que vas cumpliendo años y ya no puedes llevar ciertos escotes porque la piel es diferente, pero no pasa nada. A cambio, ganas una sabiduría y una seguridad que antes no tenías, y también una mayor conciencia de que tienes que cuidarte. Yo, afortunadamente, llevo mucho tiempo haciéndolo», indica Lydia Bosch en su entrevista con ‘Lecturas’.Para Lydia Bosch, tomar conciencia del paso de la edad es fundamental para afrontar lo que viene en mejor disposición. Y caminar siempre es una buena idea. «Antes de la menopausia quise prepararme bien y empecé a hacer más deporte. De joven corría, pero ahora eso ya no me funciona igual, así que camino todos los días una hora. Además, lo hago con técnica: zancada larga, glúteo contraído, abdomen activo… siendo muy consciente de cada paso», concreta.Noticia relacionada general No No La inédita foto con la que Aitana Sánchez-Gijón muestra el enorme parecido con su madre Rocío F. de BujánEjercicio y dietaPara la actriz, este método funciona de verdad. Y más si es con constancia. «Es una forma de trabajar el cuerpo que realmente notas resultados. También entreno entre dos y tres días a la semana y mantengo una alimentación saludable, aunque sin ser rígida», señala.Por supuesto, la alimentación es otro aspecto fundamental, pues ya se sabe que ejercicio y dieta son las dos claves para un envejecimiento saludable. «Siempre hay un margen: mi nutricionista, David del Arco, me guía y me deja un día para mis caprichos, para poder comer unos espaguetis o un helado. Pero es curioso, porque cuando te acostumbras a una determinada alimentación, luego ya ni siquiera te apetece salirte demasiado de ella», precisa en ‘Lecturas’.La vida, con calmaOtro aspecto fundamental para Lydia Bosch es huir del estrés. Relativizar en lo posible los problemas y aplicar algo de sosiego a la vida para no convertir cada jornada en una lucha de nervios. Y le gusta ese proceso de envejecer. «Ahora sí que estoy disfrutando, pero antes, por la presión de querer llegar a lo que los demás esperaban de mí —o a esas exigencias que nos imponemos— no lo hacía tanto».«Ahora sí que estoy disfrutando, pero antes, por la presión de querer llegar a lo que los demás esperaban de mí —o a esas exigencias que nos imponemos— no lo hacía tanto», asegura Lydia BoschLo resume de esta forma: ante todo, mucha calma. «Lo vivía con pasión y alegría, porque eso forma parte de mi personalidad, y no entiendo esta profesión sin esa entrega absoluta. Pero el ‘qué dirán’, la inseguridad que a veces aparecía, no me permitían disfrutar de verdad. Ahora estoy en un momento muy feliz. Supongo que la madurez me ha dado ese poder: el de disfrutar plenamente, de estar con mis amigos, con mis hijos, de vivir momentos como este… Todo desde la calma», concluye.

La reina Letizia, siempre pendiente del más mínimo detalle, ha mostrado sus respetos a la comunidad gitana con un detalle potente, pero casi imperceptible, a través de su look en su reunión con la Fundación Secretariado Gitano.

La actriz ha dejado huella en la industria audiovisual con sus interpretaciones pero, entre todas ellas, hay una serie turca especialmente valiosa por lo emocionante de su historia y por hacer tándem con el actor que dio vida a Evren en ‘Renacer’.

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Un clásico del cine en español vuelve de la mano de Netflix con una serie que reúne a Jose Coronado y actores de ‘La casa de papel’. El proyecto ya está en marcha.

El empresario, e hijo de Makoke, ha querido opinar sobre el último movimiento de su hermana, con el que se aleja, aún más, de su padre, Kiko Matamoros.