Tito Double P regresa con su primer sencillo en solitario de 2026, ‘Pase y pase’.
La canción explora un deseo tóxico y contradictorio, nacido de una concepción errónea del amor. En ella, Tito se enfrenta a impulsos nocturnos y a sentimientos no resueltos que lo siguen empujando de vuelta hacia esa persona, incluso cuando sabe que no debería. ‘Pase y pase’ se sostiene en una vulnerabilidad cruda y en el estilo distintivo del cantante mexicano, donde la tensión, el arrepentimiento y un apego ansioso se niegan a desaparecer.
A lo largo del tema, Tito Double P nos lleva por una historia donde una conexión tóxica es imposible de romper, aún cuando las partes implicadas saben el daño que se hacen. La obsesión, dependencia emocional y euforia se van a otro nivel, pero no es más que la idealización que se hizo sobre la relación. No todo es color de rosa, al contrario, el placer fugaz construye un retrato de una pseudo relación marcada por un círculo vicioso y dañino.
El video oficial de ‘Pase y pase’ captura a la perfección el mensaje principal de la obra: una energía relajada pero intensa, convirtiendo el caos personal en música universal. En una speakeasy casi a oscuras, Tito Double P recita desde un sillón de cuero mientras sombras rojas dibujan a una mujer que parece un recuerdo constante. Se intercalan siluetas de bailarines y flashbacks de una relación intensa, marcada por deseo, conflicto e infidelidad. Al final, dos guardias lo expulsan del lugar, simbolizando el colapso de un ciclo del que no logra salir.
La presentación de ‘Pase y pase’ es el inicio de una nueva era para Tito. Se trata de una declaración de intenciones que comienza a despejar su visión artística para seguir pavimentando su camino en la escena mexicana contemporánea. “Siento que esta etapa empieza a construir una narrativa de crecimiento constante, de movimiento y de confianza en el proceso. ‘Pase y pase’ es como el primer paso de algo más grande, pero no es algo aislado. Todo lo que estoy trabajando ahora tiene conexión entre sí, aunque cada pieza tenga su propia identidad. Lo que sigue va a ir revelando poco a poco hacia dónde va todo esto”, revela a ROLLING STONE en Español.

La evolución del cantante mexicano es innegable. Su destreza lírica, su presencia escénica y la solidez de su proyecto apuntan con firmeza hacia una cima artística definida y ambiciosa. A pesar de la proyección que ya posee, Tito continúa ampliando su alcance y consolidando un lugar cada vez más destacado dentro de la industria musical. “Ha cambiado bastante mi forma de trabajar. Hoy soy más detallista con la escritura y la producción, y me tomo más tiempo en elegir los sonidos y la dirección de cada tema. Sigo confiando en la intuición, pero ahora con una visión más clara de hacia dónde quiero llevar mi música. Y lo que viene trae una energía distinta… vienen cosas interesantes”, asegura.
En noviembre del 2025, Tito Double P fue portada de ROLLING STONE en Español para la edición de Musicians on Musicians junto a Santa Fe Klan, experiencia que asegura dejó un impacto creativo muy alto para su trayectoria. “Después de Musicians on Musicians sentí que se abrió una etapa muy clara para mí creativamente. Estoy en un momento donde todo es más intencional, más honesto con lo que quiero decir y cómo lo quiero decir. Con ‘Pase y pase’ quería dejar claro que sigo evolucionando, pero sin perder mi esencia”, revela.
Por ahora, con la alta exposición que vive Tito Double P, la presión se ha convertido en un pilar cotidiano en su vida, que le ha permitido tener los pies sobre la tierra. “La presión siempre está ahí, pero trato de no dejar que me cambie la brújula. Aprendí a separar lo que la gente espera de mí de lo que realmente quiero expresar. Al final, si uno intenta complacer todo, pierde lo más importante: la verdad del proyecto. Yo prefiero ser fiel a lo que estoy viviendo y dejar que la música hable por sí sola”, dice.
Por ahora, ya puedes escuchar ‘Pase y pase’ en todas las plataformas de streaming musical.
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A unos meses del lanzamiento de Who Is The Sky (2025), el más reciente álbum del exlíder de Talking Heads, David Byrne ya comienza a reimaginar su propio material. Su nuevo sencillo, ‘¿Cuál es la razón?’, retoma la canción ‘What Is The Reason For It?’, el quinto track de ese disco de 2025, y la reconstruye desde otra geografía sonora, esta vez con una inclinación más cercana a la cumbia.
Con producción de Camilo Lara, del Instituto Mexicano del Sonido, y la colaboración de la cantautora mexicana y ganadora del Grammy, Natalia Lafourcade, quien toma el lugar de la vocalista original, Hayley Williams de Paramore, esta versión resalta por su cambio de idioma y por un enfoque sonoro que acentúa un carácter más latino y tropical.
Pero la historia entre David Byrne y Natalia Lafourcade no es nueva. Ambos ya habían compartido escenario en 2024 durante la interpretación de ‘Muerte’, una pieza que previamente se presentó en el Carnegie Hall. Aquel encuentro dejó ver una afinidad que ahora encuentra una nueva forma.
David Byrne ha mostrado en distintas ocasiones su interés por la Ciudad de México, y esta canción se nutre de esa experiencia. El músico se basó en sus vivencias en la capital para construir una letra que indaga en el amor y sus misterios, resultando en una composición que gira en torno a sus contradicciones y, al mismo tiempo, funciona como reflejo de una ciudad que mezcla estímulos, ritmos y emociones en constante movimiento.
El lanzamiento también llega en un momento particular para David Byrne. Tras su reciente paso por Coachella, el músico ha mantenido una actividad constante, explorando nuevas versiones de su material y llevándolo a contextos escénicos cada vez más elaborados.
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En los primeros años de los ochenta, el mundo vio a Iron Maiden embarcarse en una búsqueda prometeica del fuego, impulsados a un nivel casi espiritual para entregar ‘Run to the Hills’ y ‘The Trooper’ a la humanidad. Sin embargo, tras unos pocos años, la agrupación ya estaba agotada por las giras constantes y comenzaban a surgir algunas tensiones internas. Un nuevo documental muestra hasta qué punto llegó la situación, con el cantante Bruce Dickinson suplicando al mánager Rod Smallwood que redujera las fechas del tour, afirmando que “no puedes restringir una voz”. Finalmente, Dickinson y el guitarrista Adrian Smith abandonaron la banda por estas razones durante sus años dorados. (Ambos regresaron en 1999 con una perspectiva renovada y nunca han vuelto a dejar la banda).
En el filme Burning Ambition, que se estrena en cines el 7 de mayo, Dickinson compara el desgaste de las giras con “cinco años en una jaula dorada”. En una escena, cerca de su salida en 1993, reflexiona: “¿Realmente vale la pena toda esta locura?”. Hoy, su respuesta no es retórica: “La locura vale la pena”, comenta el líder del grupo, de 67 años, a ROLLING STONE entre risas durante una entrevista por Zoom desde su casa en Londres. “Cuando te vas, aterrizas en la fría luz del día y piensas: ‘¿Sabes qué? Esto es bastante genial. El mundo necesita a Iron Maiden’”.
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En otra escena, Adrian Smith, de 69 años, quien dejó la banda en 1990, recuerda en voz en off que, más allá de los conciertos, “todo lo demás era horrible” a finales de los ochenta. Renunció alegando un bloqueo creativo y, tras formar una familia y participar en proyectos de corta duración como ASAP junto a Zak Starkey, empezó a ver las cosas de otra manera. “Pude entender de qué se trataba realmente Iron Maiden”, dice en una entrevista por Zoom desde un hotel en Turks and Caicos, donde se encuentra de gira con otro proyecto paralelo, Smith/Kotzen.
Los integrantes de Iron Maiden han estado reflexionando bastante sobre la historia de la banda últimamente, mientras continúan este año con las celebraciones por su 50 aniversario iniciadas el año pasado. Formado en 1975 por el barrendero convertido en bajista Steve Harris, el grupo irrumpió en el mainstream headbanger con la New Wave of British Heavy Metal gracias a Iron Maiden (1980), un álbum cuyas canciones sentaron las bases de riffs que galopan como la obertura de William Tell Overture, coros épicos y una actitud sorprendentemente esperanzadora de “morir con las botas puestas” que los diferenció de precursores del metal como Black Sabbath y Led Zeppelin.
Tras varios cambios de formación, Maiden se ha mantenido firme en su rumbo gracias a la visión inquebrantable de su líder de facto, Harris. “Steve quería hacerlo a su manera y nosotros nos alineamos con él y lo ayudamos a lograrlo”, dice Smith sobre los primeros años del grupo. Desde entonces, se han convertido en una de las bandas más grandes e influyentes del metal, trascendiendo el género con su macabra mascota Eddie, cuya imagen ha sido lucida por celebridades que van desde Miley Cyrus hasta Justin Bieber.
Ross Halfin/Trafalgar Releasing
La retrospección no es algo habitual para Iron Maiden, una banda que en décadas pasadas solía burlarse de los fans que pedían los grandes éxitos y, en cambio, optaba por tocar un álbum nuevo en su totalidad, como hicieron con A Matter of Life and Death en 2006. Incluso ahora, Bruce se encoge de hombros ante quienes critican que discos recientes de Maiden como The Book of Souls y Senjutsu se inclinen demasiado hacia lo progresivo. “Vayan a escuchar otras bandas”, dice entre risas. “Es un mundo libre, más o menos”. Pero este año están reconociendo su legado, y no tiene nada que ver con su reciente inclusión en el Rock and Roll Hall of Fame, ceremonia a la que no asistirán debido a que coincide con fechas de su gira por Australia.
En cambio, se embarcarán en una gira que han bautizado Run for Your Lives, con repertorios centrados en gran medida en el material que grabaron antes de la salida de Dickinson. También han organizado su propio festival de dos días, Eddfest, en Knebworth, Inglaterra, que incluirá presentaciones de antiguos miembros que dejaron la banda, entre ellos el cantante Blaze Bayley (sustituto de Dickinson en los noventa), así como un supergrupo de Maiden, Maiden United, en el que participa el exguitarrista Dennis Stratton, quien solo tocó en el álbum debut homónimo del grupo.
Y, por supuesto, está “ambición ardiente” (Burning Ambition), llamada así por un lado B poco conocido, es una película que según Dickinson es “lo más cercano a demostrar de forma independiente” que el mundo necesita a Iron Maiden “que se puede lograr”. Para este proyecto, de forma poco habitual, la banda permitió que un externo, el cineasta Malcolm Venville —quien ha realizado documentales sobre Lincoln, FDR y Churchill—, tuviera acceso a sus archivos —y a ellos mismos— para construir un retrato sobre la agrupación y sus fans.
Utilizando animaciones de Eddie y entrevistas tipo “talking head” con fans célebres como Javier Bardem, Lars Ulrich de Metallica, Chuck D y Simon Gallup de The Cure, entre otros, el documental recorre los orígenes del grupo en el este de Londres y cómo logró forjar una base de fans leal que hoy los sigue en arenas y estadios. La participación de la banda se limitó a entrevistas fuera de cámara. Venville, de 63 años, comenta por correo electrónico que su objetivo era mostrar “no solo su historia, sino la magnitud de lo que han construido”.
“No quieres una hagiografía de Iron Maiden”, dice Dickinson. “Quieres las verrugas y todos los huesos, porque la historia de Maiden es una historia de ambición ardiente, pero también es una historia de triunfo frente a la adversidad y la tragedia, y de todas esas cosas que existen en una gran familia. Realmente no puedes hacer eso desde dentro, porque cada quien tiene su propia versión de la realidad”.
“[La película] es bastante emotiva”, dice Smith. “Hay algunas cosas delicadas ahí, momentos que tocan fibras muy sensibles”. Los pasajes que más lo impactaron están relacionados con miembros de la banda que se fueron y, a diferencia de él y Dickinson, no regresaron: el cantante Paul Di’Anno, cuya voz áspera y curtida definió los dos primeros discos de Maiden, más crudos; y el baterista Clive Burr, cuyas síncopas llenas de matices transformaron los característicos “galopeos” de la banda en riffs de batería por derecho propio, hasta su salida tras grabar el álbum clave de 1982, The Number of the Beast. Di’Anno falleció en 2024 y Burr en 2013.
Smith también se vio conmovido por imágenes de Nicko McBrain, el baterista con más tiempo en la banda, quien decidió retirarse de las giras en 2024, un año después de sufrir un derrame cerebral.

El filme también incluye material de archivo con pullas y comentarios punzantes entre varios de los músicos sobre las idas y venidas de distintos integrantes. “Es como el equipaje que llevas contigo a lo largo de la vida”, dice Smith. “Somos una familia, en realidad. Hemos tenido desacuerdos porque hay mucho en juego, pero creo que la banda tiene integridad. Hemos intentado hacer las cosas bien”.
Por su parte, Steve Harris, de 70 años, ha expresado una fuerte ambivalencia frente a la película. “Creo que realmente debieron dejar claro que es un documental sobre Iron Maiden, no hecho por Iron Maiden, porque no somos nosotros”, dijo recientemente. “No tuvimos ese control que normalmente tenemos cuando lo hacemos por nuestra cuenta. Creo que lo habríamos hecho de una manera un poco diferente, y no diré más”. “La intención nunca fue explicar Maiden a los fans”, afirma Venville. “Ellos no necesitan eso. Se trataba de devolverles algo que se sintiera verdadero”.
Cuando Smith vio por primera vez Burning Ambition, el material de archivo lo dejó impactado. “Hay cosas mías de cuando era muy, muy joven”, dice. “Es casi como otra vida”. El guitarrista se unió a Iron Maiden en noviembre de 1980, medio año después de que publicaran su debut homónimo. Había crecido junto al guitarrista Dave Murray, y su banda Urchin había tocado con Maiden. Aunque no eran punk (“En realidad no nos gustaban los punks en absoluto”, dijo Harris en una ocasión a ROLLING STONE), operaban como una banda punk DIY, construyendo una base de fans con un EP autoproducido y autodistribuido, The Soundhouse Tapes, además de tocar en vivo de forma constante. “La banda siempre ha funcionado un poco al margen del establishment. Es casi como una gran banda de culto”, dice Smith. “Creo que nuestros fans se identificaron con la lucha, con el hecho de que lo hicimos por las malas”.
El cantante de Iron Maiden cuando Adrian Smith se unió, Paul Di’Anno, tenía el pelo corto y una voz áspera muy particular, pero no lograba sostener el ritmo de las giras. “Paul, creo, sentía mucha presión”, dice el guitarrista. “Perdía la voz bastante seguido. Mi impresión de él cuando entré a la banda era que era alguien despreocupado. No me parecía una persona dura ni especialmente ambiciosa. Simplemente le gustaba divertirse. Así que creo que casi sintió alivio cuando dejó la banda”. Hace una pausa y añade: “Espero que Paul haya tenido algo de felicidad en su vida después de Maiden”. (La vida de Di’Anno es el tema de un documental producido de forma independiente que se estrenará este año).
Bruce Dickinson, que había sido cantante de los representantes de la New Wave of British Heavy Metal Samson, se unió en septiembre de 1981, seis meses después del lanzamiento de Killers, y su voz —una especie de “sirena antiaérea” operática pero masculina— los diferenció de inmediato de cualquier otro grupo de metal. “Es como ver Broadway”, comenta Scott Ian, de Anthrax, en Burning Ambition. Pero lo que realmente hacía encajar al extrovertido Dickinson en Iron Maiden era su impulso imparable. Una de las razones por las que el director Malcolm Venville quiso hacer el documental es que Dickinson era un frontman poco convencional, compaginando su carrera musical con otras facetas como piloto de avión, esgrimista, novelista, presentador y empresario, al mismo tiempo que cantaba “Hallowed Be Thy Name”.
“La idea de que pudiera liderar una de las bandas más grandes del mundo en giras globales incesantes, obtener la licencia como capitán de aerolínea y además sugerir mejoras al manual de formación de pilotos de British Airways dice mucho sobre su mentalidad”, explica el director. “No hace las cosas a medias. Y luego está Steve Harris, casi lo opuesto: un perfeccionista reservado y discretamente obsesivo. Esa tensión entre ambos me parecía el motor: uno expansivo, el otro meticuloso”.
Pero Dickinson cree que él y Harris no son tan distintos. La determinación que atraviesa las letras de Maiden —muchas veces inspiradas en la literatura— es un ADN compartido entre ambos. “Esa determinación refleja definitivamente a Steve, y también a mí”, dice. Como ejemplo, recuerda que cuando los médicos le diagnosticaron cáncer de garganta en 2014, su primera pregunta fue: “¿Cuándo puedo volver a cantar?”. La respuesta fue “en unos 10 meses”. “Yo dije: ‘Voy a superar eso’”, afirma sonriente. “Así somos, y seguimos siendo así”.
Hoy, la salud de Dickinson está recuperada, aunque con “todo tipo de piezas” de su cuerpo renovadas. “Tengo dos caderas de metal, un tendón de Aquiles que me reconstruyeron hace cinco años, varias contusiones, golpes y bultos”, cuenta. “Pero sigo corriendo como un loco, y la voz está en gran forma”. Y añade: “Acabo de terminar un disco solista: grabamos 16 canciones en 21 días, todo 100 % en vivo. Es como la anti-generación de la IA”.
Dickinson cree que el propósito de Maiden al presentar espectáculos en vivo es “descaradamente escapista”. “Cuando vas al cine, es una forma de escape, dependiendo del tipo de película que te guste”, explica. “Y puedes elegir qué película ver. Yo no quiero ver un documental sobre Bono rescatando niños africanos, por muy admirable que sea. Quiero ver a Jason Statham derrotar a los malos, porque eso es lo que me apetece. Y la gente elige a Iron Maiden porque está de humor para ese tipo de experiencia”.
Burning Ambition muestra cómo Iron Maiden ha hecho de esa idea de escape una misión para sus fans en todo el mundo, apoyándose en gran medida en material de su VHS Iron Maiden: Behind the Iron Curtain, que documentó una gira de 1984 por Polonia, Hungría y Yugoslavia. “Siempre hemos buscado ir a lugares nuevos, y nadie lo había hecho realmente”, dice Adrian. “Esos públicos nunca habían visto algo como nosotros. Conocían parte de nuestra música, pero casi me daban un poco de pena. Tenían una vida de grandes privaciones. Recuerdo ir al mejor hotel de Varsovia y que solo tenían una cosa en el menú”.
“Lo que hacemos es darle a la gente la oportunidad de escapar de este mundo de mierda en el que vivimos y reunirse con otros seres humanos en igualdad de condiciones, sean médicos, banqueros, plomeros, albañiles, sin importar la religión, la nacionalidad o el color”, dice Dickinson. “No excluimos a nadie”.

A mitad del documental, aparece una escena de archivo en la que Bruce se frustra con un entrevistador que malinterpreta la letra de ‘Run to the Hills’. “Es una canción contra la matanza de indígenas”, insiste el cantante. “De eso trata todo: ‘Esto fue lo que pasó, y no es como en las películas de vaqueros’”.
Luego, la pantalla corta a Javier Bardem, quien recontextualiza la canción al recitar la letra lentamente como si fuera poesía, dándole un peso especial al relato en primera persona de un personaje que cree que suplica libertad frente a la esclavitud impuesta por los colonizadores blancos.
“Es un momento impactante”, dice Dickinson.
“La forma en que leyó las palabras sonaba muy profunda”, añade Smith.
“Nunca las había escuchado leídas como un poema por un gran actor”, continúa Dickinson. “Me transmitió una sensación de melancolía y tristeza”.
Malcolm Venville señala que ese es justamente el objetivo del documental. “Hay una profundidad en su trabajo que es fácil pasar por alto”, afirma. “La historia, la literatura y la filosofía están incrustadas en la música”.
Aunque Burning Ambition cuenta la historia de Iron Maiden, momentos como la lectura de Bardem ayudan a entender por qué la banda tiene una base de fans tan fiel. “La verdadera revelación fue el público”, dice Venville. “La comunidad de fans no son solo metaleros con chaquetas de batalla; es global, organizada y profundamente conectada. Funciona casi como su propio ecosistema”.
Cuando le preguntan cómo espera que haga sentir a los fans de Iron Maiden Burning Ambition, Malcolm Venville responde de forma simple: “Reconocidos”.
Al inicio de la película, la primera voz que se escucha es la de Bruce diciéndole a una audiencia: “No importa si eres hombre, mujer, musulmán, cristiano, católico o judío, no importa: si eres fan de Maiden, eres fan de Iron Maiden”. Es una idea tan potente que Venville la utiliza dos veces en el filme.
Dickinson se sorprendió al escucharla repetida, pero respalda completamente el mensaje. “A veces tienes que decir cosas así”, comenta, mencionando las múltiples formas en que la gente ha malinterpretado lo que representa la banda: desde la falta de mujeres en sus primeros conciertos, hasta acusaciones de satanismo por The Number of the Beast, o la manera en que ondea con orgullo la Union Jack durante ‘The Trooper’. Pero, según él, sus críticos están equivocados.
“Maiden es como un gran paraguas bajo el que la gente puede refugiarse”, dice Dickinson. “Y una vez están bajo ese paraguas, no importa de dónde vienen ni quiénes son. Bajo ese paraguas, todos son fans de Iron Maiden”.

“Creo que la gente se sorprendería de quiénes son los fans de Iron Maiden”, dice Smith. “La nueva líder de Japón es fan de Maiden; toca la batería. Quizás ahora el mainstream nos está reconociendo un poco más. Hemos tenido un par de canciones en series de televisión famosas. Nunca fuimos detrás de eso, pero la gente nos está viendo bajo una luz diferente”.
Iron Maiden siempre ha restado importancia a los intentos de otros por consagrar su legado. Fueron nominados dos veces al Rock and Roll Hall of Fame antes de ser incluidos este año y, en 2018, Bruce Dickinson lanzó duras críticas contra la institución. “La verdad, creo que el Rock & Roll Hall of Fame es una completa y absoluta tontería”, dijo. “Está dirigido por un grupo de estadounidenses pomposos que no reconocerían el rock & roll ni aunque les golpeara en la cara”.
Entonces, ¿le preocupa que un documental centrado en el legado pueda parecer una especie de cierre de carrera para Iron Maiden? “Cuando dices cierre, no te refieres a lápida, ¿verdad?”, responde entre risas. Y luego remata la idea con una parodia de una canción de la banda: “In a grave new world”.
Cuando recupera la compostura, Bruce Dickinson mira el panorama general. “Cincuenta siempre va a ser un número grande, simbólico”, dice. “No estamos mostrando señales de estar llegando al final, pero lo haremos. Inevitablemente, va a pasar. Cómo y cuándo ocurra, no lo sabemos”.
Luego replantea la idea, en sentido figurado y literal. “Más que un cierre, diría que este documental es un marco”, afirma Dickinson. “Es un marco a través del cual ver el resto de nuestra carrera”.
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6402 es una cifra que se convirtió en símbolo de uno de los hechos más deshumanizantes de la guerra y la injusticia en Colombia. Desde el año 2021, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) presentó el universo provisional de víctimas de asesinatos y desapariciones forzadas presentadas como bajas en combate por agentes del Estado, más conocidos como falsos positivos. De allí surgió la cifra de 6402 víctimas de este crimen que ahora cambia por una nueva más numerosa.
Contabilizar el horror de nuestra historia como país, con más de nueve millones de víctimas reconocidas de un interminable conflicto armado ha requerido de un trabajo de investigación y sistematización muy detallado que han recopilado las distintas entidades del Estado. La JEP ha sido clave en ese proceso. Recientemente, y tras haber anunciado que sus investigaciones continúan y por tanto los datos pueden modificarse, la JEP actualizó la cifra a 7.837 de víctimas de falsos positivos en Colombia.
Estas ejecuciones extrajudiciales se toman en consideración dentro del Macrocaso 3, que investiga asesinatos y desapariciones forzadas presentadas por militares como bajas en combate contra las guerrillas. El nuevo balance supera ampliamente las 6.402 reportadas previamente y es resultado de los avances del Grupo de Análisis de la Información (GRAI), como explicó el magistrado y presidente de la entidad, Alejandro Ramelli.
El incremento responde a la ampliación del periodo de análisis que hizo el GRAI. En un inicio se contemplaron hechos ocurridos entre 2002 y 2008, pero la revisión más reciente abarca un rango más amplio, desde 1990 hasta 2016. Este ajuste permitió identificar 1.435 víctimas adicionales, elevando el total nacional documentado hasta el momento.
La JEP subrayó que esta cifra corresponde exclusivamente al Caso 03, centrado en ejecuciones extrajudiciales cometidas por miembros de la fuerza pública. Por la naturaleza de las investigaciones en curso, el dato se considera dinámico y podría aumentar.
Los datos consolidados por la JEP provienen de diversas fuentes, entre ellas informes de víctimas recopilados desde 2018, así como el cruce de bases de datos de la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría y el Centro Nacional de Memoria Histórica.
Las disputas por la memoria y la verdad
Para colectivos de víctimas como la Madres de Falsos Positivos de Colombia (MAFAPO), la cifra de 6.402 casos ha sido una bandera para visibilizar ante el país la magnitud de las ejecuciones extrajudiciales con participación de agentes del Estado. Ahora acogen este nuevo número de 7.837. Sin embargo, a pesar de los avances de la justicia transicional tras el Acuerdo de paz de 2016 y de las investigaciones de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, persisten sectores que cuestionan tanto la veracidad de esta cifra, como el carácter sistemático de estos crímenes con responsabilidad de la fuerza pública.
En el ámbito político, figuras como el representante a la Cámara, Miguel Polo Polo, son ejemplo de estas disputas sobre la verdad y la memoria. En noviembre de 2024, el congresista intervino una obra conmemorativa dedicada a las víctimas al retirar y desechar las botas que simbolizaban a los jóvenes asesinados en Soacha y otras regiones para presentarlos como guerrilleros. No se trata de un caso aislado, pues dirigentes del Centro Democrático, partido del expresidente Álvaro Uribe, han insistido en narrativas que niegan o minimizan la gravedad de estos hechos.
Otro momento que sintetiza estos desencuentros públicos sobre la memoria lo representó la creación del mural “Las cuchas tienen razón” y los posteriores intentos de cubrirlo, lo que terminó multiplicándolo en varias ciudades del país. El mural, que hace alusión a la lucha de las buscadoras de familiares desaparecidos por ocasión del conflicto armado, interpeló a la sociedad que de un lado u otro decidió apoyar esta visibilización, o prefirió acallarla.
En todo caso, no es extraño que en procesos de justicia transicional como el que atraviesa Colombia con entidades como la JEP surjan disputas en torno a la verdad y la memoria del conflicto armado. Los investigadores sociales Gabriel Ruiz Romero y Marije Hristova señalan en su artículo Comisionar la verdad y la memoria en la sociedad, que quizás más allá de buscar una verdad oficial, estos procesos tienen un valor social y político que radica en su capacidad de crear nuevos marcos de comprensión de lo ocurrido. La ampliación de la cifra de víctimas de los falsos positivos es una oportunidad para ver precisamente más allá del número e indagar las razones que dieron origen a estos hechos violentos, abrir espacios de escucha y no perder de vista que hay una historia de exclusión donde la guerra ha afectado de manera desproporcionada a algunos sectores de la sociedad marginados que no han sido parte de ese relato oficial.
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Encontrar la felicidad puede llegar a ser el gran objetivo en la vida de cualquier ser humano, pero… ¿en dónde la encontramos? Aunque Monsieur Periné tampoco tiene la respuesta mágica, sí nos invita a un viaje sonoro que quizá sea su álbum más experimental y, al mismo tiempo, el más comercial, en el que nos brindan Instrucciones para ser feliz.
¿Dónde está nuestro lugar feliz? ¿Qué es la felicidad? Como dice Catalina de Monsieur Periné: “Dentro de la realidad está lo absurdo, y dentro de lo absurdo, la felicidad”.
Desde Carlos Vives, PJ Sin Suela, Piso 21 y Juliana, hasta Bejuco, Jossman y la voz de Gabriel García Márquez en el interludio, Monsieur Periné se reinventa para experimentar con sonidos más habituales dentro de la gran industria, pero siempre con el sello que ha hecho del dueto lo que es hoy.
¿Cuáles serían las primeras instrucciones para ser feliz?
Catalina: Levantarse tarde [risas]. Haber tenido bastante tiempo para soñar y tomarse un cafecito. Esa primera tranquilidad de la mañana, sin apuros, es lo más rico.
Santiago: Despertar al observador que llevo dentro. Analizar muy bien lo que ocurre antes de tener una mala reacción o tratar mal a alguien. Construir integridad.
Creo que dentro de la industria musical puede haber muchas cosas que quiten la felicidad. ¿Cuál creen que es el secreto para continuar positivos, así las cosas en términos de industria no se den del todo?
Catalina: Gozarse el proceso creativo. Finalmente, la industria es industria por las ideas, y las ideas son interesantes para uno mismo cuando tienen un significado potente. Eso se construye desde el gozo, no desde un lugar negativo, porque se convierte en una cárcel.
Más allá de que las emociones que acompañan tu vida sean complejas, el proceso creativo es un espacio para transformarse, crear universos, expandirse y estar en conexión. Son encuentros muy privilegiados, y eso es lo que permite vivir bacano la industria.
Santiago: Hay que encontrar el propio flow, no compararse ni buscar entrar en categorías. Más bien, encontrar nuestra propia voz y vivir en el presente. Saber que estamos tallando la piedra, pero gozando. El gozo es vital, porque hay muchas fuerzas dentro de la industria que quieren que las cosas ocurran de cierta manera, pero es el artista quien debe tener su propia voz y disfrutarse el proceso.
El disco tiene varias colaboraciones. ¿Qué sienten que hayan aprendido de trabajar con un ícono de la música colombiana como Carlos Vives?
Catalina: Para llegar al lugar donde está él, hay que tener mucha generosidad con uno mismo y con la gente alrededor. Eso fue lo que sentí al trabajar con Carlos, es el ícono que es porque agradece todo y te presta el 100 % de su atención: su corazón, su tiempo, su amistad, su familia y su espacio. La generosidad es lo que lo hace gigante.
Santiago: Una entrega total. Además, es un tipo que tiene a un país encima. Se divierte como un niño y siempre está parchado. Se goza el proceso y siempre está siendo él mismo.
Ahora, al contrario, una artista más joven como Juliana. ¿Qué creen que pudo aprender ella de ustedes?
Catalina: De las cosas más bonitas de juntarnos con Juliana fue que ella nos dijo que habíamos sido los primeros artistas en Colombia en invitarla a colaborar. Eso me sorprendió mucho. Colaborar con otras voces enriquece la vida. Construir con otros, por más complejo que sea, me ha traído familia, amistades, experiencias muy valiosas y canciones muy importantes. El acto de juntarse con otros es entender que sumamos más juntos, que es bonito sumar. Ese es un mensaje valioso para las nuevas generaciones antes de meterse en la película de la fama.
Tiene una voz hermosa —Juliana— y fue muy bello trabajar esta canción con ella. Además, cumplimos el mismo día, el 22 de febrero. Es una persona muy comprometida.
Cuéntenme la historia del interludio. ¿Cómo llegó ahí?
Santiago: Fue una exploración que empecé a hacer en el estudio, buscando frases poderosas sobre la felicidad. Encontré unas de Gabriel García Márquez en una entrevista que hizo en los 70 en Barcelona.
El disco tiene un sonido híbrido, pero con una producción mucho más electrónica que los anteriores. Entonces empecé a sacar samples de YouTube que, junto a la voz de García Márquez, hacen del interludio un corte entre dos mundos que presenta el álbum.
En la presentación del álbum mencionan que ha sido el más retador hasta el momento. ¿Por qué?
Santiago: En mi caso, en gran parte del álbum no estuve presente en la creación de la música. Cuando me llegaban las maquetas, en principio no me convencían tanto; las sentía ajenas a lo que veníamos haciendo y a lo que a mí, personalmente, me gustaba.
Este disco fue para aprender a conversar con otras maneras de producir música, y fue lindo ver las cosas de forma diferente. Ahí estuvo el gran reto, porque anteriormente, desde lo musical, había un gran control de mi parte.
Catalina: Para mí era enfrentarse al rechazo y creer en mí. “No voy a abandonar estas ideas solo porque a otros no les gusten”, era lo que pensaba. Fueron cinco años en los que aprendí a creer en lo que me gusta antes de que alguien lo avale. Me enfrenté mucho a que la gente dijera: “esto no es Monsieur Periné”, “esto no es para Monsieur Periné”, pero al final creí más en mí y sumé a muchas personas a esta narrativa, y terminó siendo un gozo para todos. No importa si incomoda: hay que gozar sin pensar en los prejuicios.
¿Cómo ha sido la incursión dentro de ciertos elementos de la música urbana?
Catalina: Feliz. En mi caso, escucho reggaetón desde sus inicios, desde El General hasta hoy. No es una música ajena a mí. No me ha dado rechazo meterme, y me ha parecido muy divertido trabajar con personas del universo urbano, porque ellos nos ven como “súper músicos”, y yo ni siquiera estudié música.
Es cuestión de transformar la narrativa y jugar con lo que hay, de acercar esas cosas que parecen lejanas, pero que se conectan en un segundo. Conocí a Maff, un increíble productor de Providencia, con quien hice ‘Cámara lenta’.
Santiago: Me pareció muy chévere aprender de un lenguaje diferente, más conectado con lo vital, con lo corporal. Eso es lo más poderoso del reggaetón: tiene bailando al mundo entero. Un ritmo tan simple, pero sofisticado a la vez. Lograr eso es muy difícil. Ver trabajar a Fux es ver a un maestro que se mueve con distintos códigos dentro de la música.
¿En ‘Suerte’ cantas tú, Santiago? ¿Cómo fue eso?
Santiago: Sí. En cada disco me lanzo a cantar una canción, y últimamente lo he hecho con más frecuencia, porque al final la voz es el instrumento más chévere que existe.
Cata me impulsó diciéndome que debía cantar ‘Suerte’, y aunque es una canción bastante alta, me gustó mucho cómo quedó.
¿Por qué es importante sacar el tiempo para soñar?
Catalina: Porque cuando soñamos nos expandimos como soles gigantes. Eso somos: soles gigantes en el universo oscuro. Eso son los sueños.
Santiago: Hay que trabajar la imaginación, cultivarla. La realidad en la que vivimos termina siendo producto de nuestra imaginación y nuestros pensamientos.
Este disco invita al gozo creativo y a construir una imaginación que te lleve a caminos de paz y tranquilidad.
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Memo Villegas ha construido una carrera donde la comedia ocupa un lugar central, pero no exclusivo. Actor de teatro, televisión, cine y doblaje, su trabajo se mueve entre la precisión técnica y la libertad creativa. Desde el fenómeno viral de Harina hasta su incursión en el doblaje con personajes como Garfield y en la cinta nominada al Óscar Arco, Villegas entiende la actuación como un terreno amplio, donde el humor no es un género menor sino una forma compleja de observación. En esta conversación, habla sobre sus inicios, sus referentes y su forma de trabajar.
Antes de ser actor querías ser futbolista. ¿Encuentras alguna conexión entre ese deseo y tu trabajo actual?
Sí, creo que hay algo en común en el sentido del espectáculo y la pasión. El fútbol también es una puesta en escena. A mí me costaba mucho trabajo hacerme presente en la cancha, tenía cierto pánico escénico. Con el tiempo pensé que quizá por eso terminé en la actuación, como una forma de afirmar esa presencia que sentía que me faltaba.
Tu hermano también es actor. ¿Qué tanto influyó en tu camino?
Mucho, aunque no tengamos una relación tan cercana en el día a día. De niños crecimos separados, pero siempre estuvo ahí como referencia. Yo lo admiraba, le copiaba cosas, desde la música hasta decisiones más importantes. Estoy casi seguro de que verlo actuar influyó en que yo también tomara ese camino.
Trabajas constantemente en comedia. ¿Tu proceso se basa más en la precisión o en la improvisación?
En las dos. La comedia necesita estructura, timing, precisión. Hay cosas muy medidas, como las pausas o la repetición de un gag. Pero también necesitas libertad para jugar. Eso sí, el juego funciona mejor cuando hay reglas claras. Si sabes de dónde a dónde va la escena, puedes explorar dentro de esos límites.

Harina se convirtió en un fenómeno inesperado. ¿Cómo fue ese proceso?
Fue totalmente sorpresivo. Era un sketch de Backdoor más dentro de muchos que hicimos. Lo interesante es que todo estaba muy bien escrito. Yo no inventé las frases. Lo que sí trabajé mucho fue la parte física, ensayar cómo iba creciendo el personaje, cómo iba escalando la situación hasta el límite. Esa progresión fue clave.
Luego ese personaje crece y se convierte en la serie Harina el teniente Vs. el Cancelador.
Sí, y eso fue un regalo. Nunca esperas que algo así pase con un sketch. Es raro, porque haces muchos y de pronto uno conecta de una manera que no puedes prever.

También has trabajado en doblaje, dando voz a personajes ya construidos y con una voz previa como en Garfield y Arco ¿Cómo te aproximas a eso?
Prefiero pensar que el personaje todavía no tiene voz en mi idioma. Existe una versión original, pero yo tengo que construir la mía. Lo complicado es que ya hay una animación, un ritmo, un movimiento de boca que tienes que respetar. Entonces ahí la libertad es mucho menor que en actuación frente a cámara.

En el doblaje, ¿qué tanto espacio hay para improvisar?
Prácticamente ninguno. Todo está muy delimitado por el lipsync y por el tiempo. Además, el lenguaje tiene que funcionar para toda Latinoamérica, así que tampoco puedes usar expresiones muy locales. Eso limita, pero también es parte del reto.
¿Quiénes son tus referentes como actor?
Tengo más referentes actorales que de comedia. Para mí no hay una división tan clara. Un buen actor puede hacer cualquier cosa. Ricardo Darín, por ejemplo, es un gran referente. Tiene una naturalidad impresionante, una comedia muy humana, sin forzar el chiste. Eso me interesa mucho.
Existe la idea de que cuando un actor de comedia hace drama “demuestra” que sí es buen actor.
Sí, y me parece una idea rara. Como si la comedia fuera algo menor. Pero hacer reír es muy difícil. Si alguien domina eso, tiene muchas herramientas para hacer cualquier otro tipo de personaje.
Tienes un proyecto próximo en camino. ¿Qué puedes adelantar?
Muy poco todavía. Solo que es algo más cercano a la aventura. Tiene ese espíritu de historias clásicas, tipo exploración. Y eso me entusiasma mucho.
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Genki Kawamura ha construido su carrera entre la producción, la escritura y la dirección, siempre con una preocupación por la experiencia del espectador. En Exit 8, esa búsqueda toma una forma particular, y es la de partir de un videojuego extremadamente simple para construir una película que trabaja sobre percepción, repetición y decisión.
La historia se sitúa en un espacio cotidiano (el metro de Tokio), que poco a poco se transforma en un escenario mental. Lo que parece un recorrido simple se convierte en una prueba constante donde cada elección importa.
En esta conversación, Kawamura explica cómo abordó la relación entre cine y videojuego, el uso del vacío narrativo y la dimensión psicológica de la película.

Exit 8 es la adaptación de un videojuego. ¿Cuál es la clave para que un videojuego funcione en cine o televisión?
La adaptación de videojuegos es muy difícil, porque en el juego el protagonista es el jugador. Por eso hay tantos casos fallidos. Desde el inicio tomé una decisión: dejar de pensar en términos de adaptación.
No quise llevar un videojuego al cine. Lo que busqué fue crear una experiencia donde la frontera entre el videojuego y la película se volviera ambigua. Una experiencia nueva en la que ambos lenguajes conviven.

Tanto el videojuego como la película parten de una premisa mínima. ¿Cómo decidiste cuánto vacío narrativo conservar?
Quise mantener esa regla tan simple y minimalista del juego original. Pero al mismo tiempo, pensé en cómo conectarla con nuestro mundo, con la realidad cotidiana.
Ese espacio que se repite lo concebí como algo cercano al purgatorio de La divina comedia de Dante. Las anomalías que aparecen son una manifestación de la culpa que cada persona lleva dentro.
Entonces surge una decisión: notar esa anomalía y detenerse, o ignorarla y seguir avanzando. Esa elección se parece mucho a las decisiones que tomamos en la vida.
Desde mi experiencia como psicólogo, la película resulta muy impactante. Muchas personas no entienden lo que significa extraviarse, pero la angustia puede generar desorientación. ¿En qué momento entendiste que el verdadero laberinto es psicológico y no espacial?
Esa idea estuvo presente desde el inicio. Pensé en referentes como Ugetsu de Mizoguchi, The Shining de Kubrick y Vertigo de Hitchcock. Son películas que trabajan con la ansiedad, la culpa y el miedo desde el interior del ser humano.
Quería hacer una película que, aunque use un espacio concreto como el metro de Tokio y tenga origen en un videojuego japonés, conecte con ese tipo de cine clásico que explora el miedo psicológico.
Al eliminar la perspectiva del jugador, ¿qué ganaste y qué perdiste?
En la película, todos los personajes no tienen nombre. Son como NPC. Cuando voy en el metro en Tokio, siento que soy el protagonista de mi propia historia. Pero, al mismo tiempo, para los demás soy solo una persona más.
Me interesaba pensar qué pasaría si esos personajes secundarios también tuvieran una historia, si también estuvieran atravesando algo. En ese espacio, todos están en igualdad de condiciones, como si enfrentaran una especie de prueba. Algo cercano a la idea del purgatorio. No siento que haya perdido nada con esa decisión. Al contrario, creo que permitió encontrar una forma más original de contar la historia.

El concepto de anomalía es central en la película. ¿Qué representa para ti en un mundo cada vez más uniforme?
Todos los días tomo el metro para ir al trabajo. Veo a la gente mirando sus teléfonos, concentrada solo en sí misma. Puede haber un bebé llorando y nadie se da cuenta. En los teléfonos vemos violencia, guerras, pero seguimos deslizando la pantalla, como si nada pasara. Ese acto de fingir que no vemos lo que ocurre es, para mí, una forma de culpa.
Las anomalías en la película representan eso: aquello que está frente a nosotros y decidimos ignorar. En la vida cotidiana, esas anomalías están ocurriendo todo el tiempo. La pregunta es si decidimos reconocerlas y detenernos, o ignorarlas y seguir adelante. Creo que cada una de esas decisiones individuales termina afectando la forma del mundo en que vivimos.
¿La película habla sobre el sentido de la vida?
Más que sobre el sentido, habla sobre la elección. El juego se basa en decisiones muy simples, en elegir entre dos opciones. Pero esas decisiones pequeñas reflejan elecciones más grandes en la vida. Todos los días evitamos ver ciertas cosas. La película pregunta si somos capaces de enfrentarlas o si preferimos seguir adelante sin mirarlas. En ese sentido, es una historia sobre elegir.
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EL formato es el mensaje. Signo de los tiempos, el Tiny Desk se transformó en una de las marcas más icónicas de la última década. Una plataforma que funciona como meta consagratoria pero también como punto de despegue a la proyección global. Milo J, a sus 19 años, acaba de estrenar su propio Tiny Desk. Y se suma allí a la lista de artistas argentinos (Trueno, Nicki Nicole,Fito Páez, María Volonté, Sofía Rei, Cande y Paulo y, por supuesto, Ca7riel y Paco Amoroso) que participaron del segmento.
Tan importante como la estética del programa en sí mismo es la que proponen los artistas para cada presentación, y Milo apareció con una llamativa chomba con el logo de Polo pero con un diseño de aguayo, la tela tradicional de origen andino, utilizada principalmente en Bolivia, Perú, el norte de Chile, el noroeste de Argentina y Ecuador. Un ejercicio de regionalismo crítico que resignifica una tradición latinoamericana de miles de años. Pero también hay otros guiños específicos a la identidad argentina: desde la bandera que cuelga en el fondo, hasta un ejemplar del Martín Fierro y un suplemento especial de la revista Folklore, de 1967, con Mercedes Sosa en la portada. Referencias estéticas, homenajes y amuletos telúricos, además de un pequeño banderín del Club Atlético Morón, el equipo de sus amores y la institución a la que esponsorea.
Tan importante como el aspecto estético, con sus característicos trajes coloridos, es la impronta musical que aporta el coro (reducido) de Agarrate Catalina. No es la primera colaboración entre la murga uruguaya, dirigida por Yamandú Cardozo, y el talentoso artista cachorro que le echa leña al fuego de la mística musical del oeste del Gran Buenos Aires.
De hecho, la canción que abre el breve set (seis canciones en poco más de 16 minutos), es “Recordé”, incluída en La vida era más corta (2025), que ya incluía la colaboración de los coros de murga. “Venimos del sur del tiempo, de un edén en los suburbios pardos, mestizos y rubios, trepados al mismo viento, felices en el intento de acompañar sus canciones negras, blancas y marrones, con el barrio como norte, pegado en el pasaporte junto a nuestro corazones, de Morón al mundo entero, con su banda excepcional, se fabricó un carnaval de ritmo, de tierra y cuero, que nos encuentra el lucero, defendiendo en cada nota, la enorme fuerza que brota desde América Latina”, recita Yamandú. Y concluye: “¡Qué honor para Catalina cantar junto a Milo J!”.
Además de Agarrate Catalina (las voces se completan con Martín Cardozo, Eder Fructos, · Carolina Gómez y Leonardo Gómez), Milo está acompañado por una banda encabezada por su director musical, Lautaro Fernández (guitarra, charango, tiple), Santiago Alvarado (piano y melódica), Martín Beckerman (percusión, luciendo una remera de Los Gardelitos), Daniel Moreno (en la guitarra), Tamara Meschller (violín, flauta traversa y vientos andinos).
El repertorio incluye “Solifican12”, “Bajo de la piel”, “Niño” y “Luciérnagas”, piezas que revisitan los ritmos folclóricos desde una mirada contemporánea.
Milo lleva el mate bajo el brazo, y carga sobre sus espaldas el peso del legado ancestral de la canción folclórica, argentina y latinoamericana. Lo lleva con altura, con una sabiduría que cualquiera diría que no se condice con su edad. Las venas abiertas de América Latina tienen un nuevo emergente, un nuevo vocero, un artista de presente continuo y proyección exponencial.
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LeAnn Rimes apologized to fans on Wednesday (April 29) after postponing two dates on her 30 Years of Blue tour at the last minute due to what she described as “severe illness.” In an Instagram Story the singer, 43, wrote, “due to severe illness, I am unable to travel & perform this week,” she wrote, without detailing the illness that had laid her low.
“I’m sorry to share that the upcoming shows in Spokane and Seattle will be rescheduled … also, good news as we will be seeing you very soon.” The reworked dates will push the show scheduled for tonight (April 30) in Spokane to May 31 and the Seattle show originally slated for May 1 to June 2 on the tour that kicked off on April 19. Rimes told fans that ticket holders will be notified directly soon, with all tickets remaining valid for the rescheduled dates, or refunds available at point of purchase.
“I am truly heartbroken to have to reschedule and I am so very grateful for your kindness, and continued support as I recover,” she wrote. “I look forward to being back on stage and seeing you very soon.”
At press time the next scheduled date on the tour celebrating three decades of the singer’s 1996 major label debut, Blue, is a May 8 stop in Waukegan, Ill.
According to E! News, in an Instagram Story on April 28 Rimes posted a photo of her under the covers in bed surrounded by three boxes of tissues. “I don’t know exactly what I have, but it’s BRUTAL!” she wrote. “Haven’t left the bed.”
The news about the tour hiccup came less than a week after Rimes shared a bittersweet Instagram post featuring a picture with husband Eddie Cibrian celebrating their 15th anniversary. “we got to step away for 3 days amidst work and some very tense, heart wrenching things happening at home with family. it’s been a different anniversary, one filled with tears and worry, but in between, there were moments of laughter and deep gratitude for this love of ours,” Rimes wrote alongside a series of pictures of the couple smiling on the beach and one of a candle-lit hotel room arrayed with flower petals and candles, including a floral heart on the bed.
“day by day, we walk hand in hand through the rollercoaster of life… and god, i’m so grateful that it’s with each other,” she continued. “we’ve been through so much in our 15 years as husband and wife. we know how to ride the waves 🌊, hold each other in times of need, mend what needs mending. i’m so proud of what we have created together. 15 years is just the beginning.”
Rimes made headlines last month when she posted a video of what was called a “deep jaw release” in which Human Garage founder Garry Lineham placed his hand inside her mouth and manipulated her jaw, causing the singer to cry and then laugh. When some commenters suggested the reaction was fake, Rimes reacted in a livestream that she couldn’t have faked it if she tried.
“The people were commenting on [the post], being [like], ‘Of course the camera was on, she was gonna cry.’ I’m like, ‘I can act, but I am not that good,’ ” the singer said according to People. “I am not that good. I’m not Meryl Streep. That’s just real, and I feel like the older I get, and it’s been probably the last decade of my life, I feel like the more honest I can be. People finally get to see me, and there’s no pretense about that.”
In the original livestream, Rimes said the unconventional jaw release therapy treatment was one of the methods she’s tried as part of the “perimenopausal, menopausal journey I’m on … I’m starting to see new things show up in my body. And so I want to be able to maintain a level of performance on stage, a level of health and wellness in my own personal life and a sense of ease in my body.”
In June of last year, the country-pop singer abruptly left the stage during a show in Washington when her front dental bridge unexpectedly popped out of her mouth. Then, in January, Rimes took fans along with her to a Nashville clinic where she was getting a $10,000 plasma exchange to help “clear micro-toxins, such as mold and microplastics” and to encourage “overall repair” of the stem cells.
“listening to my body and choosing what feels supportive for this season of healing, especially after a very busy year of filming [9-1-1: Nashville] and touring,” she wrote. “i demand so much from my body and it’s incredibly important to me to take the best care of it i possibly can.”
Amyl and The Sniffers snared a hattrick at the 2026 APRA Music Awards, presented Wednesday night (April 29) in Sydney, while INXS was feted with the lifetime achievement award.
For the past year, no Australian act could touch Amyl And The Sniffers on the awards circuit. It was the same story at the Hordern Pavilion, as the loveable rogues collected the peer-voted APRA song of the year, marking the second consecutive year the punk rockers have won prestigious honor, having done so in 2025 with “U Should Not Be Doing That”.
The Melbourne four piece also collected most performed rock work for their cheeky Cartoon Darkness hit “Jerkin’,” and lifted the coveted songwriter of the year award.
“I remember when we first wrote that song and people were asking us, ‘oh, could you maybe write a censored version?,” singer Amy Taylor said of “Jerkin’”. “And we kind of tried to do it, but obviously then there’ll just be no lyrics at all.” Taylor pointed out that her band, which is celebrating its 10th anniversary, are all self-taught in their disciplines. “It was all very DIY at the start. We recorded ourselves, we wrote ourselves,” she remarked. “So it feels amazing to be in this position.”
Earlier in the day, Amyl’s managers Simone Ubaldi and Andrew Parisi (of Sundowner Artists) jointly won manager of the year at the AAM Awards, also presented in Sydney.
Doubling up on the night was Guy Sebastian and co-writers Ned Houston and Robby De Sa, who won most performed Australian work and most performed pop work for “Maybe”. The victory marks Houston’s first APRA Award, and the fourth career win for Sebastian and De Sa.
Sia scooped the category for most performed Australian work overseas for the third consecutive year with the aptly-titled “Unstoppable,” for the singer and songwriter’s 14th donut-shaped award across her career. The Adelaide-raised artist is now APRA’s most-awarded writer member of all time.
Hitmaker Sarah Aarons made the trip from her base in Los Angeles to receive the international recognition award, her sixth APRA Award. While visiting the stage, Aarons, who was worked with the likes of Tame Impala, BTS, Flume, Gracie Abrams, ROSÉ and Maren Morris, told of her homesickness. Her favorite restaurant on the West Coast is the Qantas business lounge at LAX, she quipped. “Not being home is really hard.”
Emily Wurramara made history at the 2024 ARIA Awards, when Nara won for best adult contemporary album, the first time an Indigenous woman had won the category since its inception in 1987. The proud Warnindhilyagwa woman etched her name in APRAs history at the Hordern when she nabbed emerging songwriter of the year, a board-appointed award recognizing her incredible body of work over the past year.
The biggest cheers of the night, however, were directed at INXS, who were saluted with the Ted Albert Award for Outstanding Services to Australian Music. Long-time friend, artist and APRA chair Jenny Morris inducted the new wave band, with an emotional trip down memory lane.
“People ask me what made INX different. The honest answer is everything,” she remarked. “I’ve stood on the riser with these guys. I watched them from the wings, from the front of the house, from the stage door, from every single angle. They were extraordinary.” The six-piece’s “power, intelligence, and visceral effect of the music couldn’t be ignored.”
Holding back tears, Morris recounted the late, great frontman Michael Hutchence, who passed away in 1997, aged 37. “The Michael I knew was modest. As his friends will tell you, in his private time he liked nothing better than just being part of the cohort. One of the bunch. He was not someone who looked over your shoulder at the room full of glitz and glamor. He would look you in the eye. He genuinely wanted to hear what you had to say. He once said, ‘there is an integrity to INXS in the music, that makes it worthwhile.’” He claimed they were “worthwhile. A modest word from a modest man.”
With over 75 million albums sold worldwide, and a slew of international awards from their peers and fans, INXS is one of the most popular bands to emerge from the land Down Under.
Formed back in 1977, INXS would go on to climb rock’s highest summit, a stadium act whose posters were attached to teenagers’ walls everywhere. The sextet of Andrew (keyboards), Jon (drums), and Tim Farriss (lead guitar), along with Garry Beers, Kirk Pengilly (guitar/sax), and the charismatic Hutchence, landed five top 20 albums on the Billboard 200, and a No. 1 on the Billboard Hot 100 with Kick’s “Need You Tonight.”
In the United Kingdom, the band scored six top 10 albums, including a No. 1 with Welcome To Wherever You Are from 1992, plus a BRIT Award in 1991 for best international group.
The surviving members of the band were on hand to receive the Ted Albert Award, ahead of what will be INXS’ 50th anniversary. Each spoke. Andrew Farriss recounted a youthful conversation with his older brother and bandmate, Tim. “I said to him early in our career, you know, we’re going to have to get real job one day. And this is fun, we play music, have a few beers, a few laughs. We get away with it. Then we went and did all that. Incredible. You were right brother.” Pengilly, who spoke last, admitted the band made “amazing choices.”
As previously announced, the awards celebrated the 100th anniversary of APRA, and were hosted by Julia Zemiro with guest presenters Bernard Fanning, Jessica Mauboy, Mark Coles Smith and Stella Donnelly, and music curated by François Tétaz.
Performers included Christine Anu, Ngulmiya and Rob Ruha; Barkaa; Ecca Vandal; Paul Kelly; and The Presets’ show-stopping electronic rendition of Midnight Oil’s “Power and the Passion,” featuring a special guest appearance by Peter Garrett, in tribute to the late Oils drummer, Rob Hirst.
“The 2026 APRA Music Awards were a fitting way to celebrate not only 100 years of APRA, but today’s biggest and brightest stars,” remarks Dean Ormston, CEO of APRA AMCOS. “It’s a privilege to look back at 100 years of service to our members and the incredible breadth and diversity of Australian talent. As a nation we derive so much, socially, culturally and economically, from our music creators, it’s imperative that we recognize and celebrate that contribution.”
The APRAs celebrate excellence in contemporary music, honoring songwriters and publishers who have achieved artistic excellence and outstanding success in their fields. At told, 18 awards were presented across three distinct selection processes: board selected, most performed (based on statistical analysis) and peer voted.
See all the winners at apraamcos.com.au/apramusicawards2026 and below.
| Peer-Voted APRA Song of the Year |
| Title: Artist: Written by: Jerkin’ Amyl and The Sniffers Declan Mehrtens / Amy Taylor / Bryce Wilson |
| Songwriter of the Year |
| Amyl and The Sniffers Declan Mehrtens / Fergus Romer / Amy Taylor / Bryce Wilson |
| Emerging Songwriter of the Year |
| Writer: Published by: Emily Wurramara Mushroom Music Publishing |
| International Recognition Award |
| Writer: Published by: Sarah Aarons Sony Music Publishing |
| Most Performed Australian Work |
| Title: Artist: Written by: Published by: Maybe Guy Sebastian Guy Sebastian / Robby De Sa* / Ned Houston* Universal Music Publishing / Sony Music Publishing* |
| Most Performed Australian Work Overseas |
| Title: Artist: Written by: Published by: Unstoppable Sia Sia Furler / Christopher Braide* Sony Music Publishing / Concord Music Publishing ANZ* |
| Most Performed Alternative Work |
| Title: Artist: Written by: Published by: Please Don’t Move to Melbourne Ball Park Music Sam Cromack Sony Music Publishing |
| Most Performed Blues & Roots Work |
| Title: Artist: Written by: Survival Karen Lee Andrews Daniel March / Adam Ventoura |
| Most Performed Country Work |
| Title: Artist: Written by: Published by: Who You Are Rachael Fahim Rachael Fahim / Shawn Mayer / Liam Quinn / Vlado Saric / Keenan Te* Sentric Music Publishing obo Acts Music Publishing* |
| Most Performed Dance/Electronic Work |
| Title: Artist: Written by: Published by: Tell Me |
| Most Performed Hard Rock/Heavy Metal Work |
| Title: Artist: Written by: Published by: RAINDROP Ocean Grove Samuel Bassal* / Brent Hunter* / Luke Holmes BMG* |
| Most Performed Hip Hop / Rap Work |
| Title: Artist: Written by: Published by: Spinnin |
| Most Performed International Work |
| Title: Artist: Written by: Published by: Timeless |
| Most Performed Pop Work |
| Title: Artist: Written by: Published by: Maybe Guy Sebastian Guy Sebastian / Robby De Sa* / Ned Houston* Universal Music Publishing / Sony Music Publishing* |
| Most Performed R&B / Soul Work |
| Title: Artist: Written by:Pity Party PANIA Pania Hika / Jake Amy / Chelsea Warner / Sam Verghese |
| Most Performed Rock Work |
| Title: Artist: Written by:Jerkin’ Amyl and The Sniffers Declan Mehrtens / Amy Taylor / Bryce Wilson |
| Ted Albert Award for Outstanding Services to Australian Music |
| INXS |
| Licensee of the Year |
| The Bob Hawke Beer and Leisure Centre |
