The Chronology of Water no intenta ordenar una vida ni convertirla en ejemplo. Desde el primer plano deja claro que la experiencia que propone es fragmentaria, física y dominada por asociaciones libres. Kristen Stewart dirige como Terrence Malick, alguien que desconfía de la explicación y prefiere la sensación. Su película no avanza por hitos biográficos, sino por impulsos. Imágenes que regresan, cuerpos que recuerdan antes que la mente y episodios que no se cierran porque en la memoria real nunca lo hacen.
El guion, escrito por Stewart a partir del libro de Lidia Yuknavitch, rechaza la progresión tradicional del trauma hacia la superación. El abuso paterno, la relación con la madre, la autodestrucción temprana y la maternidad truncada aparecen como capas superpuestas, no como etapas. La película entiende que el daño no organiza la vida en capítulos, sino que reaparece en momentos inesperados, deformando el presente.
Imogen Poots sostiene esa lógica con una actuación de entrega absoluta. Su Lidia no busca simpatía ni compasión. Se mueve entre la furia, la huida y una voluntad casi animal de seguir viva. Poots trabaja desde el cuerpo: la respiración en el agua, el peso del cansancio, la relación con el alcohol y el sexo como formas de anestesia. No hay psicologismo verbal; hay presencia constante. Es una interpretación que acepta el desorden como estado natural.
Thora Birch, como la hermana Claudia, aporta una línea paralela marcada por la distancia y la culpa compartida. Su aparición recuerda que el trauma no se vive en aislamiento, sino que altera vínculos de forma irreversible. Susannah Flood, como la madre, representa una forma de abandono pasivo que la película observa sin una condena explícita. El daño, aquí, no proviene solo del agresor directo, sino también de quienes miran hacia otro lado.
La figura del padre es uno de los núcleos más perturbadores de la cinta y Stewart toma una decisión precisa al respecto al no convertirlo en presencia constante ni en villano explicativo. El abuso aparece en fragmentos, gestos incompletos e irrupciones breves que alteran el cuerpo y la memoria de Lidia sin necesidad de mostrarse de frente. Michael Epp interpreta al padre desde esa lógica, ya que no construye un personaje desarrollado, sino una amenaza intermitente, casi abstracta, que existe más como huella que como figura narrativa. Su actuación se apoya en la economía y en la sugerencia; basta su aparición parcial para que el clima se enrarezca y el pasado vuelva a imponerse sobre el presente. El resultado es más devastador que cualquier representación explícita, porque entiende que el trauma no se manifiesta como recuerdo completo, sino como algo que regresa sin avisar y nunca termina de irse.
Dentro del recorrido vital de Lidia, dos presencias laterales adquieren un peso particular. Earl Cave (hijo del cantante Nick Cave), interpreta a Phillip, una figura asociada a la ternura y a la posibilidad de un vínculo estable que Lidia no termina de aceptar. Su personaje no ofrece salvación ni promesas grandilocuentes; representa una forma de afecto sencillo, casi doméstico, que choca con la autopercepción dañada de la protagonista. Cave actúa con una naturalidad desarmante, dando a Phillip una calidez frágil que hace más visibles las dificultades de Lidia para habitar una relación sin sabotearla.
En otro registro aparece Kim Gordon, integrante de Sonic Youth, cuya presencia funciona como gesto cultural más que como giro dramático. Gordon encarna una energía creativa y alternativa que dialoga con el mundo intelectual y artístico al que Lidia aspira entrar. Su aparición conecta la película con una tradición contracultural donde el cuerpo, la escritura y la rebeldía personal se piensan como actos inseparables, reforzando la idea de que la identidad de Lidia se construye tanto desde el dolor como desde las comunidades creativas que la rodean.
Uno de los momentos más reveladores llega con la aparición de Ken Kesey (el autor de One Flew Over The Cuckoo’s Nest), interpretado por Jim Belushi. La escritura entra en la vida de Lidia no como redención inmediata, sino como una posibilidad de forma. Aprender a narrar no borra el pasado, pero le da estructura. Stewart entiende la literatura como un acto físico. Para ella escribir es exponer, arriesgar y ordenar el caos sin domesticarlo.
El agua funciona como eje simbólico y material. No es refugio idealizado ni metáfora limpia. Es un espacio donde el cuerpo puede suspenderse, desaparecer por momentos, dejar de pensar. Stewart filma el agua como una extensión del estado mental de la protagonista: densa, envolvente, a veces peligrosa. La natación no es un deporte ni una aspiración olímpica; es una forma de supervivencia momentánea.
Visualmente, el trabajo de Corey C. Waters en 16 mm refuerza esa lógica fragmentada. El grano, los cortes abruptos y la cercanía extrema con los cuerpos construyen una textura que se siente vivida, no diseñada. La película no busca belleza pulida, sino registro. Hay planos que parecen recuerdos incompletos más que escenas cerradas.
The Chronology of Water evita convertir el dolor en espectáculo. No hay recreaciones explícitas del abuso ni manipulación emocional evidente. El impacto proviene de la acumulación y del regreso insistente de ciertas imágenes. El nacimiento del bebé muerto, mostrado sin concesiones, marca un punto de quiebre que no se resuelve ni se justifica narrativamente. Simplemente queda ahí, como quedan las pérdidas reales.
Esta no es una película pensada para la comodidad del espectador. Exige atención, paciencia y una disposición a aceptar que no todo encaja. Su mayor riesgo es también su mayor valor: confiar en que el cine puede funcionar como experiencia sensorial antes que como relato ordenado.
Esta cinta biográfica puede leerse como un pariente lejano de The Basketball Diaries, no por su argumento literal, sino por la forma en que ambas películas entienden la autodestrucción como etapa formativa. Al igual que en aquella historia basada en la vida del poeta Jim Carroll y protagonizada por Leonardo Di Caprio, aquí el abuso, la adicción y la pérdida no aparecen como desvíos puntuales, sino como parte del proceso mediante el cual la protagonista intenta definirse frente a un mundo hostil. Las dos películas rechazan la idea de caída y redención ordenadas; prefieren mostrar vidas jóvenes atravesadas por excesos, culpa y una búsqueda desesperada de sentido, donde el arte (la escritura en un caso, la voz interior en el otro), surge no como cura inmediata, sino como una forma de mantenerse a flote.
Como debut, la película deja claro que Kristen Stewart no está interesada en una carrera segura como directora. Su mirada es personal, irregular y comprometida con el material que adapta. Puede no convencer a todos, pero tiene una identidad clara. The Chronology of Water no organiza una vida; la atraviesa a golpes. Y en ese gesto encuentra su fuerza.
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Cada 4 de mayo, Star Wars se celebra desde lo evidente. Las trilogías, los personajes emblemáticos como Luke Skywalker, Han Solo, La princesa Leia, Obi Wan Kenobi, Darth Vader y The Mandalorian, así como las batallas que ya forman parte de la cultura popular. Sin embargo, hay otro territorio menos explorado. Más extraño e irregular, a veces tan fallido como Jar Jar Binks, pero también más libre.
En ese margen, la franquicia se permite probar ideas que no siempre pudo sostener. Series animadas con estilos radicales, películas hechas para televisión, proyectos que hoy parecen errores o pistas de lo que vendría después. Este es ese otro lado. Este lado oscuro no siempre acierta. A veces es un desastre, otras veces se adelanta a su tiempo. Puede que en algunos casos no sea la producción más pulida, pero en todos los casos son una revelación.
10. The Star Wars Holiday Special (1978)

Un experimento que roza lo inexplicable. Concebido como un evento televisivo, mezcla números musicales, sketches cómicos y una historia mínima centrada en la familia de Chewbacca. En primer lugar, funciona como reflejo de una industria que aún no sabía qué hacer con el fenómeno Star Wars. Además, su tono errático lo convierte en una pieza de culto torpe, desbordada e imposible de repetir. No aporta mucho al canon, pero sí muestra cómo incluso una franquicia dominante puede perder el control.
9. Ewoks (1985-1986)

Una serie infantil que reduce el universo a una escala doméstica. Aquí no hay guerra galáctica; hay conflictos simples que terminan siendo fábulas con moraleja. Sin embargo, ese cambio de foco revela otra lectura, que es la de Endor como una comunidad al estilo de Los pitufos y no como un campo de batalla. Además, anticipa la expansión del universo hacia públicos más jóvenes, una estrategia que luego sería central.
8. Star Wars: Droids (1985)

El androide C-3PO y el adorable robot R2-D2 toman el centro en una serie animada que explora el universo desde los márgenes. En lugar de héroes, hay testigos. Eso cambia la perspectiva, ya que el conflicto galáctico se ve desde abajo. Además, introduce un tono más ligero, aunque no por eso irrelevante. Pese de su animación cruda y más para los estándares de la época, esta es una forma distinta de entender el mundo que rodea a los grandes eventos.
7. Caravan of Courage: An Ewok Adventure (1984)

Esta es una aventura que parece menor, aunque esconde una estructura más clásica y efectiva. Al estilo de Hansel y Gretel, dos niños atraviesan un territorio desconocido para encontrar a sus padres; además, ese recorrido funciona como un rito de paso claro. Endor deja de ser un escenario decorativo y se convierte en un espacio hostil, cercano al cuento de hadas tradicional. La épica galáctica le da paso a un relato de supervivencia, y en esa escala, la película encuentra una identidad propia dentro del universo.
6. Ewoks: The Battle for Endor (1985)

Más oscura de lo que su estética sugiere. A diferencia de otras historias centradas en los Ewoks, aquí hay pérdida, violencia y una sensación constante de amenaza. En consecuencia, la película rompe con la idea de Endor como un espacio seguro que ofrecía la serie animada. Además, introduce un tono más cercano al cuento clásico, donde la supervivencia pesa más que la aventura.
5. Star Wars: The Clone Wars (2008)

Esta película animada con personajes que parecen hechos de madera, es una especie de bisagra de una de las etapas más ricas del universo expandido moderno. Aunque la película funciona más como una introducción que como obra autónoma, establece un tono más político y militar. Además, redefine personajes como Anakin y Obi-Wan desde una dinámica más cercana y cotidiana. No es redonda, pero abre un camino que luego la saga desarrollaría con más profundidad en la serie de 7 temporadas del mismo nombre y en las 4 temporadas de Rebels.
4. Star Wars: The Bad Batch (2021-2024 )

La serie animada sigue al Clone Force 99, un escuadrón de clones genéticamente alterados que, tras la caída de la República, quedan fuera del nuevo orden imperial. En primer lugar, su “defecto” los convierte en individuos dentro de un sistema diseñado para la uniformidad. Además, la historia los sitúa en fuga, aceptando misiones mientras intentan encontrar un propósito en un mundo que ya no los necesita. Esa premisa sostiene el conflicto central de identidad frente a la programación. No hay grandes gestas aquí; hay supervivencia, adaptación y la lenta desaparición de todo lo que los definía.
3. Star Wars: Resistance (2018-2020)

Otra envolvente serie animada, que esta vez sigue a Kazuda Xiono, un joven piloto reclutado por la Resistencia para espiar a la Primera Orden desde una estación remota. En primer lugar, la premisa se construye desde la inexperiencia. Kaz es un infiltrado torpe que aprende sobre la marcha a convertirse en un héroe preparado. Además, la historia se desarrolla en la periferia del conflicto, lejos de las grandes batallas, lo que permite ver cómo el poder crece sin ser detectado. El resultado es una mirada más cotidiana del universo con menos épica directa y más suspenso que avanza mientras casi nadie la entiende del todo.
2. Star Wars: Clone Wars (2003-2005)

La versión de Genndy Tartakovsky, el maestro de la animación y autor de Samurai Jack y Primal, es pura síntesis visual. Episodios breves, acción estilizada y una narrativa directa, que le hace honor al concepto de “guerra” en Star Wars. En primer lugar, reduce el conflicto a su esencia con movimiento, ritmo e impacto. Además, convierte a los Jedi en figuras casi míticas. Menos diálogo y más lenguaje visual, como debe ser. Una interpretación radical del universo que nos permite entender por qué las precuelas de George Lucas fueron tan decepcionantes.
1. Star Wars: Visions (2021-2025)

El experimento más libre dentro de la franquicia y por lo tanto, el más fértil. Cada episodio propone una estética y una interpretación distinta del universo. Anime, folclore japonés, ciencia ficción dura y abstracta, stop motion artesanal, mitología latinoamericana. Además, rompe con la necesidad de continuidad. Aquí no importa el canon; lo que importa es la idea. Y en ese espacio, Star Wars encuentra una vitalidad y explosión creativa que rara vez muestra en sus historias principales recientes. Una lección para el futuro: cuando Star Wars se arriesga, es cuando más se transforma. May the 4th be with you.
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Con mensajes incisivos, música vibrante y una actitud coherente con su discurso, Patti Smith se ha consolidado como una de las figuras más influyentes de la cultura contemporánea. Su espíritu rebelde y la fusión de poesía y rock han dejado una huella profunda a lo largo de las últimas cinco décadas. Ahora, esa trayectoria excepcional ha sido reconocida con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026.
El Premio Princesa de Asturias de las Artes es uno de los galardones más prestigiosos que se conceden en España. Con una entrega anual en la ciudad de Oviedo, el premio es otorgado a personas o instituciones que hayan realizado una obra destacada con impacto innegable a las artes, como la música, la literatura, el cine, la danza, la fotografía o la arquitectura. De acuerdo con diversos expertos, la carrera de Patti Smith ha ido mucho más allá del ámbito musical, consolidándola como una creadora inconformista y transversal que se expresa mediante múltiples lenguajes artísticos, entre ellos la poesía, la fotografía, la performance y la videoinstalación.
Los proyectos que ha presentado Smith trascienden lo musical, y su compromiso tiene diversos objetivos que se ven ligados a los político y social. Según los premios, la artista es considerada como un ícono del activismo y la lucha por los derechos civiles.
En la carta del jurado, se hace mención a las razones por las cuales Patti Smith obtuvo el galardón. Según los jueces, la artista fue seleccionada “por su impetuosa creatividad, que conecta el rock, la poesía simbolista y el espíritu de la contracultura con una gran potencia expresiva”.
Y agregaron: “Intérprete de estilo vigoroso, ha plasmado la rebeldía del individuo en la sociedad en canciones palpitantes, algunas de las cuales ya son iconos de la música popular de nuestro tiempo. Como escritora, ha transmitido una visión poética de la vida, comprometida con ofrecer un mensaje de esperanza frente a las injusticias. Con una actitud inconformista y transgresora, ejemplo para muchas artistas, ha conmovido a oyentes y lectores de todo el mundo y sigue inspirando a las nuevas generaciones”.
Patti Smith describió la llegada de este premio como “si mil palomas me hubieran dado la bienvenida y me hubiesen llenado de energía”. Se trata de un profundo sentimiento de gratitud que inundó a la cantautora y poeta estadounidense cuando se enteró sobre la noticia de la concesión del Premio Princesa de Asturias de las Artes. “Creo que este galardón simboliza el amor que siento por España, un país que, durante décadas y a través de distintas generaciones, me ha expresado su cariño y apoyo y donde siempre me he sentido respaldada y querida. Si tuviera que resumir lo que este Premio significa para mí, lo haría con dos palabras: Arte y Amor. Por todos los poetas y pintores que desde Lorca a Picasso me han inspirado, y por todo el afecto que he recibido, especialmente de la gente joven”, dijo.
“Espero llegar a Asturias unos días antes de la ceremonia, porque se da la circunstancia de que el próximo 20 de octubre se cumplirán exactamente 50 años de mi primer concierto en España (20 de octubre de 1976, en Badalona). Cumpliré ochenta años en diciembre, pero más que tener la sensación de estar llegando al final de mi camino, este Premio hace que me sienta rejuvenecida. Bendigo cada día como el comienzo de algo nuevo, en un mundo que necesita más que nunca de nuestra comprensión, de nuestro trabajo y de nuestro compromiso para seguir llenándolo de amor y de respeto hacia los demás”, complementó.
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“Quiero compartir una noticia muy importante. Después de muchísimo tiempo, sentí el fuerte deseo y la necesidad de dar un paso que durante años intenté dar de otras maneras, sin lograrlo. Hoy, después de 16 años, junto a Gonzalo Villagra decidimos volver a tocar nuestra música. Lo hacemos con profundo respeto por la historia compartida, por todo lo vivido, y por lo que esta música significa para nosotros”, así comienza el texto que posteó el baterista Walter Broide esta mañana y que sorprendió a más de un rockero argentino con el anuncio del regreso a los escenarios de Natas, pero sin el consentimiento de su fundador, Sergio Ch. En su lugar estará Nico Bereciartúa, el guitarrista argentino que toca con los Black Crowes en sus giras, hijo del legendario Vitico (Riff) y a quien el mismísimo Jimmy Page elogió públicamente luego de verlo tocar en un show del grupo norteamericano.
El posteo, que sirvió de comunicado oficial, continúa: “También lo hacemos aceptando una realidad: Los Natas, aquella formación, dinámica humana, etapa musical, ya no existe como existió alguna vez, y aceptar esto no es negar el pasado; es ser justos, agradecer y honrarlo con la verdad, con el respeto que corresponde y un único foco real para nosotros, qué es lo que nos hace bien, y queremos compartir: nuestra música”. Pocas horas después, la banda anunció su primer concierto para el 13 de noviembre, en el Art C Media.
“Con Sergio estuve dos años y medio tratando de rearmar nuestra relación y no lo logramos”, respondió Broide cuando Rolling Stone le preguntó por la ausencia de su excompañero de banda en este nuevo proyecto. “Sergio es irreemplazable. No es nuestra intención borrar el pasado si no todo lo contrario y se lo honra tocando nuestra música con toda la fuerza y toda la onda”.
Por su parte, Sergio Ch le aseguró a Rolling Stone no saber nada al respecto y hoy hizo un posteo en sus redes con una foto suya de espaldas y el tema “Traición en el arrocero”, del álbum Toba Trance (2004) de Natas. En noviembre de 2024, en charla con RS, Sergio Chotsourián había descartado, al menos por el momento, una reunión con sus excompañeros: “Con Walter (Broide) y Gonzalo (Villagra) hicimos una reunión hace unos años en el casamiento de nuestro sonidista y operador Patricio Claypole. Como regalo de casamiento tocamos diez temas y estuvo buenísimo, como si el tiempo no hubiera pasado. El tal vez está siempre presente, el me encantaría está, el podría ser también, pero solo por hoy no está en mi lista de prioridades y es algo que yo prefiero dejarlo como quedó, en su mejor momento, de mucha adrenalina, mucho amor, mucha destrucción y mucho peligro también. Todo ese coctel era hermoso, atrapante y a la vez me podría haber llevado a la tumba. Todos los días me acerco al altar de Los Natas, le paso el plumerito, le prendo una vela, un sahumerio, lo honro, le agradezco y por ahora me gusta tenerlo así”.
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El exguitarrista de Turnstile, Brady Ebert, se enfrenta ahora a cadena perpetua después de que los cargos por atropellar intencionadamente con su coche al padre del cantante de la banda, Brendan Yates, fueran elevados a intento de asesinato en primer grado.
Ebert fue acusado inicialmente de intento de asesinato en segundo grado y agresión en primer grado, ambos delitos graves, tras el incidente del 29 de marzo en el que, según la banda, Ebert “atropelló con su vehículo al padre de Brendan [William Yates, de 79 años], causándole graves lesiones físicas”.
Sin embargo, un gran jurado del condado de Montgomery acusó formalmente a Ebert el jueves, elevando el cargo de intento de asesinato en segundo grado a primer grado, que, de ser declarado culpable, conlleva cadena perpetua; el cargo de segundo grado tenía una pena máxima de 30 años. Según informa el Baltimore Banner, Ebert también enfrenta cargos de intento de asesinato en segundo grado, agresión en primer grado y dos cargos de agresión en segundo grado.

Ebert deberá comparecer nuevamente ante el tribunal el 8 de mayo. Anteriormente, ha mantenido su inocencia, declarando ante un juez de distrito: «Esto es pura legítima defensa».
“Turnstile rompió relaciones con Brady Ebert en 2022 en respuesta a un patrón constante de comportamiento perjudicial que lo afectaba a él, a la banda y a la comunidad”, declaró Turnstile en un comunicado. “Tras agotar todos los recursos disponibles para brindarle ayuda y facilitar su recuperación, finalmente fue necesario establecer un límite cuando la comunicación sana se volvió imposible y comenzó a amenazar con violencia”.
La banda continuó: “En los años transcurridos desde entonces, sus diatribas infundadas han continuado en público. Nunca las abordamos. Optamos por proteger su privacidad y las circunstancias que rodearon su partida, incluso cuando no hizo nada para merecer esa protección. En los últimos meses, sus amenazas no hicieron más que intensificarse… Ya no tenemos palabras para describir a Brady”.
Poco después del incidente, la banda abrió su presentación en Coachella con un video de William Yates.
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Shakira marcó un nuevo hito en su carrera y convocó a una audiencia de millones de personas en la playa de Copacabana, Río de Janeiro, tras ofrecer un concierto gratuito cargado de éxitos este sábado.
Se estima que 2 millones de personas asistieron al espectáculo en la célebre playa brasileña, donde la cantante colombiana ofreció un repertorio de casi 30 canciones que incluyó las participaciones especiales de Anitta, Maria Bethânia y Caetano Veloso.
“Llegué aquí cuando tenía 18 años, soñando con cantar para ustedes”, dijo Shakira al público poco después de subir al escenario. “Y ahora miren esto. La vida es mágica”.
El set incluyó grandes éxitos como “Hips Don´t Lie”, “She Wolf”, “La tortura”, “Waka Waka”, “Whenever, Wherever”, Choka, Choka”, y la “BZRP Music Sessions #53”.
Shakira es la tercera artista femenina consecutiva en realizar un concierto gratuito en la playa de Copacabana, siguiendo los pasos de Madonna en 2024 y Lady Gaga en 2025; esta última mantiene el récord con una asistencia de 2.5 millones de personas.
A pesar de ser un evento gratuito, el gobierno local estima que el concierto de Shakira generó aproximadamente 150 millones de dólares en ingresos por turismo para la ciudad de Río de Janeiro.
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El solo de guitarra sigue siendo uno de los grandes momentos de la música popular: ese instante en que una canción se abre y el instrumento dice algo propio, ya sea desde el virtuosismo o la pura actitud. Con esa idea, Rolling Stone en su edición estadounidense elaboró una lista de los 100 mejores solos de guitarra de todos los tiempos, un recorrido que cruza géneros, épocas y estilos.
El criterio no tiene que ver con el éxito comercial, sino con el impacto: solos que elevan canciones, que se vuelven inolvidables y que incluso pueden cantarse nota por nota. Entre leyendas como Jimi Hendrix o Jimmy Page y nombres más recientes, la selección confirma que la guitarra sigue teniendo mucho para decir. A continuación, listamos los primeros 10:
10. The Beatles, ‘While My Guitar Gently Weeps’ (1968)
«While My Guitar Gently Weeps», el clásico del Álbum Blanco, es el solo más legendario de los Beatles, y sin embargo, lo interpretó el mejor amigo de George Harrison, Eric Clapton. Fue un capricho espontáneo: George invitó a su amigo a tocar justo antes de la sesión, mientras ambos conducían hacia Londres. Clapton se horrorizó y exclamó: «¡Nadie toca en las sesiones de los Beatles!». George simplemente respondió: «¿Y qué? ¡Es mi canción!». Pero tenía una segunda intención: estaba harto de las constantes disputas en Abbey Road y sabía que los Fab Four se comportarían correctamente con un invitado de honor. Como bromeó: «Se portaron de maravilla». Clapton tocó un solo muy al estilo de Harrison en una Les Paul de 1957 de color rojo cereza que le acababa de regalar a George, apodada “Lucy”. George la usó en el Álbum Blanco y en Abbey Road, incluyendo “Something”. (Sí, así es: tocó su canción de amor más romántica para Pattie Boyd en la guitarra que Clapton le regaló). —Rob Sheffield
9. Funkadelic, ‘Maggot Brain’ (1971)
Según cuenta la leyenda, George Clinton, la mente maestra del P-Funk, le pidió al guitarrista Eddie Hazel que tocara el tema de apertura del álbum de Funkadelic de 1971 como si acabara de enterarse de la muerte de su madre. El resultado es una pieza instrumental desgarradora y alucinante que transmite un dolor puro e incontenible. Guitarrista autodidacta y admirador de Jimi Hendrix, Hazel contribuyó enormemente al legado del P-Funk. Pero el solo de guitarra de casi 10 minutos que da inicio a su oscuro, inquietante, pero a la vez increíblemente genial LP de 1971, sigue siendo la piedra angular de su legado. Las notas no se tocan tanto como se lloran y se arrancan de su instrumento; Hazel finalmente evoca una sensación de perseverancia, resurgiendo como el ave fénix de las cenizas de sus pedales de eco en los minutos finales. “Es una pieza musical para evocar los fantasmas del pasado”, dijo Vernon Reid de Living Colour. “Evoca el sufrimiento. Evoca la alegría. Es una obra maestra”. —David Fear
8. Steely Dan, ‘Kid Charlemagne’ (1976)
Como es habitual en Steely Dan, Larry Carlton pasó al menos 90 minutos —posiblemente más— en el estudio con Donald Fagen y Walter Becker, trabajando en el solo de guitarra de “Kid Charlemagne”. El guitarrista, formado en el jazz y tan conocido por su dominio de la Gibson ES-335 que se ganó el apodo de “Mr. 335”, incluso tuvo que grabar varias tomas, a petición de Becker, con una Fender Stratocaster antes de poder volver a su guitarra principal. “Poco después, ya estábamos metidos de lleno en ello”, recordó Carlton en una entrevista, con una despreocupación propia de su trabajo en “Kid Charlemagne”. Sus solos intermedios y finales (este último grabado en una sola toma) equilibran magistralmente complejidad y sencillez, melodías pop-rock de oro puro que no temen a los giros cósmicos del jazz. Y su fraseo nunca flaquea, un deslizamiento sin esfuerzo incluso en las partes más rápidas o punzantes, cada nota derritiéndose como tinta sobre un secante. —J. Blistein
7. Led Zeppelin, ‘Stairway to Heaven’ (1971)
«Pensé que “Stairway to Heaven” cristalizaba la esencia de la banda», declaró el guitarrista Jimmy Page a Rolling Stone en 1975. Y no se equivocaba. Esta odisea de ocho minutos del álbum Led Zeppelin IV muestra lo mejor de cada miembro: las letras pastorales de inspiración celta de Robert Plant, interpretadas con su icónico lamento; el bajista John Paul Jones, tan versátil como siempre, aportando su mística flauta dulce y piano eléctrico; y John Bonham trayendo tanto el cielo como el infierno con su atronadora batería. Luego está Page, quien usó una Fender Telecaster de 1959, regalo de Jeff Beck, para el deslumbrante final. El solo de Page fue totalmente improvisado, una clase magistral de melodía y potencia basada en la espontaneidad: lo justo para rematar la faena, pero sin llegar a eclipsar todo lo demás. «Todo músico quiere crear algo de calidad perdurable, algo que se mantenga vigente por mucho tiempo», dijo Page. «Y supongo que lo conseguimos con “Stairway to Heaven”». —Angie Martoccio
6. Chuck Berry, ‘Johnny B. Goode’ (1958)
Chuck Berry perfeccionó el solo de guitarra de rock and roll tal como lo conocemos en “Johnny B. Goode”, el himno definitivo de los guitarristas virtuosos. Su ráfaga inicial de 18 segundos fue un sonido que resonó en todo el mundo, una explosión de bravuconería eléctrica al estilo de Tunguska que inspiró a la mitad de los músicos de esta lista a tocar su primera guitarra. Como dijo Keith Richards: “Chuck es el abuelo de todos nosotros”. Es la historia del chico de campo de Luisiana que rasguea mientras su madre le grita: “¡Vamos, Johnny, vamos!”. Pero la inspiración provino de su primer concierto en Nueva Orleans, marcado por la historia de la ciudad. Como escribió en sus memorias: «La emoción de ver mi nombre negro por toda la ciudad, en una de las ciudades por las que pasaron los esclavos, se transformó en “Johnny B. Goode”». Cada tradición de la música estadounidense está presente en la guitarra de Chuck Berry, y nunca con mayor fuerza ni rebeldía que aquí. —R.S.
5. Van Halen, ‘Eruption’ (1978)
Casi medio siglo después del lanzamiento del álbum debut homónimo de Van Halen, resulta casi imposible imaginar el impacto que la segunda canción del disco, un solo de guitarra de un minuto y 42 segundos titulado acertadamente «Eruption», tuvo en la historia de la guitarra. La concisa declaración de intenciones de Eddie Van Halen, con su revolucionario uso del tapping a dos manos, su dominio absoluto de la palanca de vibrato, su velocidad vertiginosa y su rico sonido saturado —que él mismo denominaba «sonido marrón»—, sentó las bases para una nueva generación de guitarristas. Como contó Van Halen —quien a menudo se quejaba de que “Eruption” tenía un error que no podía reproducir posteriormente—, la inclusión del solo en el álbum fue casi una ocurrencia tardía. “Estábamos en el estudio ensayando para un concierto que teníamos esa noche en el Whisky, y yo estaba calentando con mi solo”, dijo Van Halen al periodista Jas Obrecht. “Nuestro productor, Ted Templeman, pasó y dijo: ‘¿Qué es eso?’ Le dije: ‘Oh, es solo algo que hago en vivo’. Y él dijo: ‘¡Oye, eso es genial; vamos a ponerlo en el disco!’” —Tom Beaujour
4. Pink Floyd, ‘Comfortably Numb’ (1979)
El trascendental solo de David Gilmour en “Comfortably Numb” no es solo una melodía, sino la recopilación de las mejores partes de cinco o seis tomas, aunque nadie lo sepa. “Simplemente seguí mi procedimiento habitual: escuchar cada solo y marcar las líneas divisorias, indicando qué partes son buenas”, dijo Gilmour en una ocasión. Subía y bajaba los faders cada vez que una frase le llamaba la atención, creando un mosaico que se convirtió en el solo más conmovedor de su carrera. Su interpretación es melancólica, conmovedora y hermosa, dotando de calidez humana a la melancolía de The Wall. Por suerte para los fans de Pink Floyd, lo mantuvo en los conciertos de la banda tras la marcha de Roger Waters, ampliándolo brillantemente en álbumes en directo como Pink Floyd’s Pulse y su reciente álbum en solitario en directo, The Luck and Strange Concerts. Según Gilmour, cada vez que tocaba el solo, se convertía en algo nuevo sobre el escenario. —Kory Grow
3. The Eagles, ‘Hotel California’ (1976)
Es innegable la incomparable grandeza de los solos de guitarra de “Hotel California”, un clásico del rock de los setenta. Preservados para siempre por el productor Bill Szymczyk en la extensa canción que da título al álbum de la banda de 1976, los solos representan un duelo épico entre los guitarristas Joe Walsh y Don Felder. Además, son sumamente pegadizos; admítelo, seguro que has gritado “da, da, da, da…” en el coche durante el clímax de la canción. “Siempre hubo una pequeña competencia entre Felder y yo. Siempre intentábamos superarnos el uno al otro… ‘¿Ah, sí? ¡Escucha esto!’”, dice Walsh en el documental de 2013 History of the Eagles. Ya sea en la grabación original o en el escenario, los solos de guitarra nunca dejan de evocar esa brisa fresca y el cálido aroma de las colitas. Dice Szymczyk, quien supervisó álbumes de B.B. King y Bob Seger, “El final de ‘Hotel California’ es uno de los puntos culminantes de mi carrera discográfica”. —Joseph Hudak
2. Jimi Hendrix, ‘Machine Gun’ (1970)
Nadie dominó la guitarra como Jimi Hendrix, pero “Machine Gun” lo muestra en su máxima expresión: la manifestación más ambiciosa, cruda, conmovedora y arrolladora de su genio musical. Pertenece al álbum Band of Gypsys, grabado en directo el día de Año Nuevo de 1970 en el Fillmore East. Doce minutos de pura furia eléctrica y rabia política, inspirados por la violencia en Vietnam y Estados Unidos. Numerosas leyendas de la guitarra lo han calificado como el mejor solo de guitarra de la historia, desde Slash (“ese es el Santo Grial”) hasta Kirk Hammett. “No solo es mi solo de guitarra favorito de todos los tiempos”, dijo Trey Anastasio de Phish, “sino que incluye la mejor nota jamás tocada en una guitarra eléctrica: la nota aguda y estridente que Jimi toca justo al comienzo de su solo”. (Escúchenlo justo en el minuto cuatro). Hendrix tuvo éxitos más grandes, pero este es el punto más alto al que llegó. Más de 50 años después, “Machine Gun” sigue siendo el límite de lo alto que puede llegar una guitarra —y un guitarrista—. —R.S.
1. Prince, ‘Purple Rain’ (1984)
Los orígenes de “Purple Rain” están rodeados de leyendas: Prince pensó que podría haberse convertido en una canción country; se la ofreció a Stevie Nicks, quien la consideró demasiado cinematográfica para grabarla; y una mujer sin hogar fue la primera en escucharla cuando Prince la invitó al local de ensayo de The Revolution. Pero nada de eso importa, ya que para todos los demás, la banda dio vida a “Purple Rain” en First Avenue, Minneapolis, el 3 de agosto de 1983, cuando Prince interpretó un solo de guitarra que sonó más como un conmovedor grito del alma que como un momento estelar. Fue la primera vez que la tocaron en vivo, y es la versión que aparece en Purple Rain. La destreza de Prince con la guitarra ya estaba bien documentada en ese momento, pero la fluidez de su fraseo en la canción y la forma en que pulsaba las cuerdas para obtener notas que ascendían al cielo decían más sobre el significado de “Purple Rain” que sus letras crípticas. —K.G.
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“Descarada, despiadada e insistente”, son algunos de los adjetivos que suelen recibir las canciones de Princess Nokia. Y es que el álter ego de Destiny Nicole Frasqueri supo construir, desde su debut discográfico, 1992 Deluxe (2017), una carrera a punta de fuerza y autenticidad, de empoderamiento y resistencia. Mientras que su sonido nunca dejó de mutar, tras colgar sus primeras canciones a internet, convirtiéndola en la reina under de la música urbana. Haciendo honor, además, a sus raíces afro nuyorricanas, al cocinar un sofrito condimentado por el boom bap, el trap, el disco soul, el trip hop y el rap old school. De lo que puede dar fe su más reciente álbum, Girls, lanzado en octubre de 2025, y que iba a servir de excusa para preparar su primer desembarco en la capital argentina, pero que se suspendió días antes de su presentación (que iba a ser mañana), debido a problemas de salud. De todas formas, la semana pasada, antes del comunicado oficial publicado el sábado, Nokia habló con Rolling Stone y hasta se mostró enutiasmada con su debut en Buenos Aires.
“Estoy feliz y emocionada. Me refiero a que estoy realmente emocionada, más allá de las palabras y del puro verso que hay en este tipo de situaciones”, afirma esta neoyorquina de 33 años, al otro lado del zoom, desde la megalópolis estadounidense. “Actuar en Buenos Aires era una de mis grandes metas de este año, y es increíble que se haya podido dar. No me lo puedo creer todavía. Quiero conectar con la gente de allá, me gustaría conocer a toda la gente que me vendrá a ver”. Sobre la performance que ofrecerá, la artista, que fiel a sus raíces dispara en el mano a mano bocaditos de español con sabor a Caribe, adelanta: “Mi setlit repasará cada álbum que hice y cada una de mis épocas, porque el tour de Girls no sólo se enfoca en esas canciones. Será una especie de retrospectiva de mi discografía, ordenada de manera cronológica”.
Al momento de tocarlas en vivo, ¿cuál es la canción de Girls a la que ver convertida en un clásico?
Creo que todas las canciones de Girls son muy importantes. Si tuviera que describir al disco, te diría que es como capturar a la lluvia dentro de una botella. Cada vez que entré en el estudio a hacer alguna canción de ese repertorio, no duré más de dos horas. Es más: me llevó menos de una semana hacer todas las canciones del disco. Al terminar cada sesión, la sensación que me embargaba era la de que había hecho algo eléctrico y emocionante.
En comparación con tu álbum anterior, I Love You But This Is Goodbye, que explora más la música urbana, Girls pareciera estar intencionalmente inclinado hacia el sonido del rap de los años 90. ¿Ésa era la intención?
No era la intención, en Girls también le presto importancia a otros géneros. Es algo que me interesa hacer en cada una de mis producciones: abrir el abanico de estilos. Ése es el tipo de artista que soy. Hago todo tipo de música porque me gusta, y porque lo deseo así. Si mis colegas pueden, ¿por qué no lo puedo hacer yo también? Me siento muy capaz para todo. No considero a Girls un álbum enteramente de rap. Hay tres canciones para cada género. Todos cuentan una historia, e incluso a veces son historias diferentes.
A propósito de las historias, si hay un rasgo que atraviesa a tu obra ése es el de la mujer como eje de tus letras. En ese sentido, ¿qué te interesa explorar?
Sólo quiero que mi música se sienta como una forma de seguridad para las mujeres. El mundo puede ser muy inseguro para nosotras, ¿sabés? Incluso, tener conversaciones con hombres puede ser muy inseguro. Así que mis canciones son literalmente un espacio seguro para aquellas mujeres que no tienen el privilegio de ser tan libres o de ser tan empoderadas. Espero que las mujeres argentinas y de otras partes del mundo escuchen mi música y encuentren en ella inspiración para escapar de los entornos inseguros, de las personas inseguras y de los hogares inseguros. Y que eso les de perspectivas, a través de pensamientos inteligentes.
¿Cuánto influye para una artista de ascendencia latina como vos crecer rodeada del cosmopolitismo neoyorquino?
¡Dios mío! Crecer en la ciudad de Nueva York fue muy interesante. Cuando empecé a relacionarme con otras comunidades latinas, me encontraba ya en la secundaria. Eso se convirtió en un gran cambio de vida para mí, y lo digo en el mejor sentido posible. Conocí a muchas personas que me enseñaron un montón sobre la latinidad, una cultura que no logré curtir donde crecí. Si no hubiera sido así, quizá no la hubiera experimentado. Fui a una escuela latino-católica profunda, donde nuestra cultura tenía una gran presencia. La mayoría de mis compañeros y compañeras eran hijos de padres que había inmigrado a los Estados Unidos. Gracias a eso es que pude aprender a hablar español.
En canciones como “Lo siento”, “Brujas” o “Dragons” mechaste algunos versos en español. ¿Cuáles fueron tus referencias para animarte a hacerlo?
La razón por la que me animé fue que crecí escuchando a bandas de Colombia, México o Chile. Fue el mejor curso de música que he recibido, lo que me hizo tener un gran amor por la música latina. Por ejemplo, me encanta Café Tacvba, me encanta Maldita Vecindad, me encanta Molotov. No hubiera experimentado eso si mi familia y amigos mexicanos de la escuela latina no lo hubieran compartido conmigo. Empezaron a llevarme a los recitales de Julieta Vanegas, Bebé y Ximena Sriñana. Así fue como aprendí español: traduciendo esa música. Eso me llevó más tarde a descubrir a raperas que son influyentes en mi música como La Mala Rodríguez o Ariana Puello. Eso le dio mucho sentido a mi vida.
Tomando en cuenta que hoy existen tantas raperas y cantante de música urbana en la industria musical, ¿cómo logaste hacer tu propio camino?
Si te soy honesta, más que un obstáculo, eso lo siento como una brisa en el parque. Vivo en una burbuja completamente diferente, vivo en un planeta distinto al del resto de la industria y al del resto de mis compañeras. No lo sé. Siento que vivo en el planeta Nokia, y siempre estoy en el planeta Nokia. Nunca sé qué más está pasando, no le presto atención a nada más. Sólo atiendo a lo que está en frente de mí, y a este mundo muy extraño que he creado para mí misma. Creo que eso habla de mis valores, porque la mayoría de las mujeres no son afortunadas de poder tener esa libertad en un mundo tan complicado e intrínseco. Así que les pido, por favor, que confíen en sus propios mundos.
¿Alguna vez la multinacional de telecomunicaciones de la que tomaste prestado su nombre te hizo quilombo por usarlo?
No, no, en lo absoluto. Me aman.
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Olivia Rodrigo hosted SNL for the first time and starred in seven sketches that made it to air Saturday night (May 2) in an episode that had her pulling double duty as musical guest. Following a political cold open and Rodrigo’s monologue, the show launched with a terrifically absurd sketch that set the tone for an evening of quirky comedy.
SNL‘s writers played on Rodrigo’s musicality this week: The You Seem Pretty Sad for a Girl So in Love artist sang in two top sketches, as well as in her monologue. (This was all in addition to her first televised live performance of the giddy new single “Drop Dead” and her debut of the emotionally turbulent ballad “Begged“).
Throughout the episode, Rodrigo portrayed a weird assortment of roles including soap opera villain, human teen trapped in an zoo exhibit on Bug Planet, girl obsessed with her ex at a friend’s birthday, lava cake maker blissfully unaware of how her goods look, main character in an Isley Brothers “Busted” parody, witness of the next greatest white Rasta artist, and TikToker with an unexpected employer. (Dress rehearsal attendees report on Reddit that the production also tested at least two more sketches with Rodrigo, one on situationships and another that had her as a guest on a Kenan Thompson-hosted daytime talk show. At press time, no cut-for-time sketches have been made available online.)
Studio 8H brings out nerves in even the best performers. Naturally delivering late rewrites via cue card isn’t an everyday skill, unless you’re full-time cast.
Rodrigo’s previous TV work — from little girl in an Old Navy commercial to Disney Channel series regular — and the stage command she’s developed over countless nights on tour as a musician — served her quite well in preparing for the chaos of Saturday Night Live. Or “Saturday Night Liv,” as she quipped on Instragram post-show.
The night was a milestone moment for Rodrigo, who’d only performed as musical guest before (twice, in 2021 and 2023).
In fact, probably still abuzz from the afterparty, on Sunday she called it the “best night of my mf life!!!! such a dream come true!!!” She thanked Lorne Michaels and the SNL team in her social update — “for being so welcoming and brilliant. will remember this forever!!!!”
Here’s a ranking of every sketch Rodrigo was in on the show that aired Saturday night. Watch all seven sketches from the May 2 episode of SNL below.
“Bring Your Love,” Madonna and Sabrina Carpenter‘s new song release, tops this week’s best new music poll.
Listeners voted in a poll published Friday (May 1) on Billboard, choosing the superstar team-up as their favorite music release this week.
“Bring Your Love” rose to the top in a week that also delivered new music from Zara Larsson, Kacey Musgraves and Bella Poarch, plus the new soundtrack accompanying the box office hit The Devil Wears Prada 2. At the poll’s closing time on Sunday, Madonna and Sabrina had amassed an overwhelming 88.99% of the vote.
Interestingly, there was a Madonna and Devil Wears Prada crossover over the weekend in movie theaters, where a teaser for Madonna’s upcoming Confessions II album played ahead of the film. The promo spot featured Madonna and Vogue‘s Anna Wintour, who’s ready to hear the confessions to come on July 3.
But first, it’s time for “Bring Your Love” to shine.
The Madonna x Sabrina duet is meant for the dancefloor, or at least meant to put your mind in that transcendent space.
The pair debuted the single in Madonna’s surprise guest appearance during Carpenter’s recent Coachella set, then officially unleashed the studio version of the song on Friday. With it came a vibrant visualizer that puts the lyrics of “Bring Your Love” front and center, in bold text. On the track’s verses, the two artists make declarations like “Don’t comment on my ideas/ I don’t want your judgment or your expectations” and “Don’t rely on my moral compass/ Or my discretion, I have a confession.”
The chorus: “Bring your love ’cause you cannot shake me/ Bring your love ’cause you’ll never break me/ Bring your love ’cause you cannot take me down.”
Madonna co-produced “Bring Your Love” with longtime collaborator Stuart Price, who worked with her on 2005’s Confessions on a Dance Floor and has maintained the musical director position on several of the star’s tours.
Among the new releases trailing behind “Bring Your Love” on the poll this week are Bella Poarch’s “Ribcage,” Zara Larsson’s Midnight Sun: Girls Trip album, Kacey Musgraves’ Middle of Nowhere album and the soundtrack for The Devil Wears Prada 2; the sequel to the original 2006 film leads the box office this weekend, opening with $77 million in North America and $156.6 million overseas, for a global total of $233.6 million.
See the final results of this week’s poll below.
(@recitarg)



