La fábrica está encendida, y para Atrás Hay Truenos hace más de veinte años que no se apaga. Vienen haciendo discos con la misma formación desde el principio. Nunca se acomodaron en un nicho, tampoco se rindieron a la novedad permanente que tanto el mainstream como el under empezaron a exigir. La pandemia fue la […]
Ver más noticias en Indie Hoy.
Encontrar la felicidad puede llegar a ser el gran objetivo en la vida de cualquier ser humano, pero… ¿en dónde la encontramos? Aunque Monsieur Periné tampoco tiene la respuesta mágica, sí nos invita a un viaje sonoro que quizá sea su álbum más experimental y, al mismo tiempo, el más comercial, en el que nos brindan Instrucciones para ser feliz.
¿Dónde está nuestro lugar feliz? ¿Qué es la felicidad? Como dice Catalina de Monsieur Periné: “Dentro de la realidad está lo absurdo, y dentro de lo absurdo, la felicidad”.
Desde Carlos Vives, PJ Sin Suela, Piso 21 y Juliana, hasta Bejuco, Jossman y la voz de Gabriel García Márquez en el interludio, Monsieur Periné se reinventa para experimentar con sonidos más habituales dentro de la gran industria, pero siempre con el sello que ha hecho del dueto lo que es hoy.
¿Cuáles serían las primeras instrucciones para ser feliz?
Catalina: Levantarse tarde [risas]. Haber tenido bastante tiempo para soñar y tomarse un cafecito. Esa primera tranquilidad de la mañana, sin apuros, es lo más rico.
Santiago: Despertar al observador que llevo dentro. Analizar muy bien lo que ocurre antes de tener una mala reacción o tratar mal a alguien. Construir integridad.
Creo que dentro de la industria musical puede haber muchas cosas que quiten la felicidad. ¿Cuál creen que es el secreto para continuar positivos, así las cosas en términos de industria no se den del todo?
Catalina: Gozarse el proceso creativo. Finalmente, la industria es industria por las ideas, y las ideas son interesantes para uno mismo cuando tienen un significado potente. Eso se construye desde el gozo, no desde un lugar negativo, porque se convierte en una cárcel.
Más allá de que las emociones que acompañan tu vida sean complejas, el proceso creativo es un espacio para transformarse, crear universos, expandirse y estar en conexión. Son encuentros muy privilegiados, y eso es lo que permite vivir bacano la industria.
Santiago: Hay que encontrar el propio flow, no compararse ni buscar entrar en categorías. Más bien, encontrar nuestra propia voz y vivir en el presente. Saber que estamos tallando la piedra, pero gozando. El gozo es vital, porque hay muchas fuerzas dentro de la industria que quieren que las cosas ocurran de cierta manera, pero es el artista quien debe tener su propia voz y disfrutarse el proceso.
El disco tiene varias colaboraciones. ¿Qué sienten que hayan aprendido de trabajar con un ícono de la música colombiana como Carlos Vives?
Catalina: Para llegar al lugar donde está él, hay que tener mucha generosidad con uno mismo y con la gente alrededor. Eso fue lo que sentí al trabajar con Carlos, es el ícono que es porque agradece todo y te presta el 100 % de su atención: su corazón, su tiempo, su amistad, su familia y su espacio. La generosidad es lo que lo hace gigante.
Santiago: Una entrega total. Además, es un tipo que tiene a un país encima. Se divierte como un niño y siempre está parchado. Se goza el proceso y siempre está siendo él mismo.
Ahora, al contrario, una artista más joven como Juliana. ¿Qué creen que pudo aprender ella de ustedes?
Catalina: De las cosas más bonitas de juntarnos con Juliana fue que ella nos dijo que habíamos sido los primeros artistas en Colombia en invitarla a colaborar. Eso me sorprendió mucho. Colaborar con otras voces enriquece la vida. Construir con otros, por más complejo que sea, me ha traído familia, amistades, experiencias muy valiosas y canciones muy importantes. El acto de juntarse con otros es entender que sumamos más juntos, que es bonito sumar. Ese es un mensaje valioso para las nuevas generaciones antes de meterse en la película de la fama.
Tiene una voz hermosa —Juliana— y fue muy bello trabajar esta canción con ella. Además, cumplimos el mismo día, el 22 de febrero. Es una persona muy comprometida.
Cuéntenme la historia del interludio. ¿Cómo llegó ahí?
Santiago: Fue una exploración que empecé a hacer en el estudio, buscando frases poderosas sobre la felicidad. Encontré unas de Gabriel García Márquez en una entrevista que hizo en los 70 en Barcelona.
El disco tiene un sonido híbrido, pero con una producción mucho más electrónica que los anteriores. Entonces empecé a sacar samples de YouTube que, junto a la voz de García Márquez, hacen del interludio un corte entre dos mundos que presenta el álbum.
En la presentación del álbum mencionan que ha sido el más retador hasta el momento. ¿Por qué?
Santiago: En mi caso, en gran parte del álbum no estuve presente en la creación de la música. Cuando me llegaban las maquetas, en principio no me convencían tanto; las sentía ajenas a lo que veníamos haciendo y a lo que a mí, personalmente, me gustaba.
Este disco fue para aprender a conversar con otras maneras de producir música, y fue lindo ver las cosas de forma diferente. Ahí estuvo el gran reto, porque anteriormente, desde lo musical, había un gran control de mi parte.
Catalina: Para mí era enfrentarse al rechazo y creer en mí. “No voy a abandonar estas ideas solo porque a otros no les gusten”, era lo que pensaba. Fueron cinco años en los que aprendí a creer en lo que me gusta antes de que alguien lo avale. Me enfrenté mucho a que la gente dijera: “esto no es Monsieur Periné”, “esto no es para Monsieur Periné”, pero al final creí más en mí y sumé a muchas personas a esta narrativa, y terminó siendo un gozo para todos. No importa si incomoda: hay que gozar sin pensar en los prejuicios.
¿Cómo ha sido la incursión dentro de ciertos elementos de la música urbana?
Catalina: Feliz. En mi caso, escucho reggaetón desde sus inicios, desde El General hasta hoy. No es una música ajena a mí. No me ha dado rechazo meterme, y me ha parecido muy divertido trabajar con personas del universo urbano, porque ellos nos ven como “súper músicos”, y yo ni siquiera estudié música.
Es cuestión de transformar la narrativa y jugar con lo que hay, de acercar esas cosas que parecen lejanas, pero que se conectan en un segundo. Conocí a Maff, un increíble productor de Providencia, con quien hice ‘Cámara lenta’.
Santiago: Me pareció muy chévere aprender de un lenguaje diferente, más conectado con lo vital, con lo corporal. Eso es lo más poderoso del reggaetón: tiene bailando al mundo entero. Un ritmo tan simple, pero sofisticado a la vez. Lograr eso es muy difícil. Ver trabajar a Fux es ver a un maestro que se mueve con distintos códigos dentro de la música.
¿En ‘Suerte’ cantas tú, Santiago? ¿Cómo fue eso?
Santiago: Sí. En cada disco me lanzo a cantar una canción, y últimamente lo he hecho con más frecuencia, porque al final la voz es el instrumento más chévere que existe.
Cata me impulsó diciéndome que debía cantar ‘Suerte’, y aunque es una canción bastante alta, me gustó mucho cómo quedó.
¿Por qué es importante sacar el tiempo para soñar?
Catalina: Porque cuando soñamos nos expandimos como soles gigantes. Eso somos: soles gigantes en el universo oscuro. Eso son los sueños.
Santiago: Hay que trabajar la imaginación, cultivarla. La realidad en la que vivimos termina siendo producto de nuestra imaginación y nuestros pensamientos.
Este disco invita al gozo creativo y a construir una imaginación que te lleve a caminos de paz y tranquilidad.
The post El gozo de Monsieur Periné appeared first on Rolling Stone en Español.
Lo que comenzó como un encuentro entre músicos en medio de fiestas, viajes y conversaciones dispersas, terminó convirtiéndose en una colaboración que revela mucho más que una canción. ‘El Observador’ no solo captura una emoción reconocible dentro del amor contemporáneo, sino que también expone dos formas de entender la música: una más intuitiva, otra profundamente meticulosa. En esta conversación, Duplat y Esteman desmenuzan el origen de su conexión, el proceso creativo detrás del tema y la manera en que escribir juntos los llevó a cuestionar sus propias ideas sobre la composición, la producción y la honestidad dentro de la música.

Estuve escuchando su canción, ‘El observador’, y me gustaría comenzar preguntándoles ¿cómo se conocen ustedes dos? ¿Cómo surge esta dupla?
Duplat: Oficialmente nos conocimos en un matrimonio. Diciembre de 2023. Obviamente conocía de la música de Esteban (Esteman) hace mucho, referente rolo internacional, y nos vimos en esa fiesta. Me acuerdo que la primera primera vez que nos conocimos, técnicamente, fue en una fiesta en Kaputt, tal vez 2022 o 2021. Los dos salimos del baño, como en el lobby del baño antes de entrar al baño, los dos super ebrios, una interacción así, pero esto es real. Créame que no me lo estoy inventando, yo me acuerdo lúcidamente.
Esteman: Sí. Yo no me acuerdo también, ya estoy más viejo entonces no me acuerdo tanto de las cosas, pero sí, nos conocimos oficialmente en el matrimonio de Juan Pablo Vega, y fuimos bien intensos, nos caímos muy bien, y ahí yo creo que pasó la conexión.
Duplat: Pasó eso y yo tuve varios viajes esporádicos a México, y realmente conocí México, porque yo no conocía, gracias a que Esteban fue quien todas las veces que fui, me sacaba un día para tomarse un cafecito o hablar mierda, y también ha sido alguien que realmente me ha sabido introducir a México muy espontáneamente, entonces, no sé, cuatro, cinco, seis veces tal vez que yo fui a México, siempre me veía con Esteban, siempre hablábamos, y la verdad hablar de la vida y de México y de la música, y ya fue después, hace como un año que escribimos la canción en un viaje de Esteban a Bogotá, y este año sí la acabamos de producir. Más o menos, ese es el timeline.
Claro.
Esteman: Oiga, ¿fue hace un año exactamente que escribimos la canción?
Duplat: Fue en enero de 2025.
Esteman: Wow, qué locura.
Duplat: Que ustedes estaban en Bogotá de vacaciones, que vino, se pasó por mi estudio casero en la casa de mis papás que ya no es mi estudio ni mi casa, y ahí escribimos esa canción en bombas. Me acuerdo que fue una hora, dos horas, y estuvo madurándose la canción hasta que un año después, en enero de este año, la acabamos.
Esteman: Productivos. Total.
Y hablando del tema, ¿de donde sale? ¿Quién es el observador? ¿Cómo llegaron a esta temática como eje central de la canción?
Esteman: Yo no me acuerdo. Fue algo más bien como que fuimos decidiendo un tema con el que nos sentimos identificados los dos y que nos llamó la atención, pero no está basado en ninguna historia puntual más que en una sensación que creo que a ambos nos ha pasado y algo en lo que nos vemos un poco identificados.
Duplat: Sí. Como que queremos escribir de amor. Yo en esa época estaba muy metido con la idea de cómo hacer que el amor no sea rosas, que creo que es un problema que muchos artistas se plantean, entonces hablamos de esto del amor, del amor imposible, tal vez no tan dramático como imposible. También me gustó mucho como Esteban escribe, que tú eres muy puntual. Tú dices “hablemos exactamente del concepto”, y nos paramos duro con la idea de eso, de detectar a alguien que está donde no deberías. Pero sí, componer es una mezcla entre experiencia real y fantasía, porque yo nunca vi a nadie entrando con alguien en un hotel, pero las imágenes dan ese efecto.
Esteman: Sí, pero ese sentimiento de ser observador y el que está un poco de lejos que pues no está sintiendo lo mismo que uno en el momento, al menos, es super común, yo al menos lo he vivido, cuando empezaba a descubrirme y a entender quién me gustaba y demás, pero sí, obviamente entré realidad y fantasía.
Duplat: Y otra cosa para que mencione ahí, Martín, es que personalmente, y creo que es normal de crecer, estoy en un proceso amoroso ya menos denso, menos tóxico y menos ablescente, entonces, siento yo que progresivamente uno deja de usar sus propias anécdotas al pie de la letra para escribir porque uno no puede andar sufriendo toda la vida para hacer música, y se vuelve una mezcla entre recuerdos y posiciones que no son exactamente así. Muchas veces uno escala situaciones super normales para volverlas dramáticas, pero creo que se vuelve uno inteligente y recursivo en cómo usa su experiencia personal para escribir y deja de ser una necesidad. No es un tema de que todo tiene que ser real al pie de la letra, aunque yo sí he sido esa persona 1000 veces. Es más, cualquier persona que me ha gustado en la vida nunca ha estado soltera cuando me gusta, nunca. Eso es como un patrón muy normal del amor moderno, yo no sé, pero es un reto aprender a escribir siendo sincero y honesto y ser literalmente un cronista de lo que pasó al pie de la letra.
Más allá de la canción, que descubrieron del proceso del otro que quizás no esperaban. Aquí Daniel nos contaba que no esperaba que fueras tan puntual con tus letras, Esteban, ¿qué viste para el otro lado?
Esteman: Un poco volviendo a cómo nos conocimos y cómo ha sido este proceso y que al final la canción nos ha permitido conocernos mucho más, cuando Duplat me propuso que escribiéramos, yo ya sabía y conocía de Duplat. Sabía que había colaborado y había hecho cosas con Manuel Medrano, con Juan´pa Vega, o sea, sabía que estábamos en una misma escena, que éramos músicos que yo creo que nos encontrábamos en un mismo espacio y que teníamos una relación similar con la música pero en una escena similar también, entonces ya de ahí obviamente había una conexión, pero en el momento en el que nos sentamos a escribir, obviamente uno está con la gran duda de “uy, ¿será que funcionará? ¿si me va a gustar un poco lo que va a proponer?”, y de entrada sentí que realmente estábamos muy conectados con la manera como creábamos, como hacíamos música, y me encontré con un músico muy talentoso.
Además de su formación, que este muchacho tiene toda una formación de músico, pero más allá de eso, para mí las personas que yo admiro en la música son personas que tienen ideas que son auténticas y que encuentran una voz propia y siento que eso lo tiene totalmente Duplat, y ahí es donde yo me vuelvo realmente fan de alguien. Siento que además es una persona muy que sabe escuchar y eso es clave en el proceso creativo. Dejar el ego a un lado. Creo que conectamos demasiado, tanto así que hemos estado escribiendo mucho también para mi próximo disco, y pues sí, es genial cuando uno encuentra esa conexión con alguien en la música. Somos de generaciones diferentes, sin embargo, siento que estamos muy conectados. Yo me siento la misma edad que Duplat y no soy [Risas], soy mucho mayor.
Duplat: Qué honor, qué honor, qué honor. Y yo también siento que podría decir muchas cosas muy puntuales sobre Esteban. Hablemos de lo musical primero. Me sorprendió muy gratamente, no me sorprendió, me impresionó más bien, la noción melódica cuando escribimos juntos. Dije como “qué buenas melodías”, o sea, de una salían melodías buenas y sentí una cosa especialmente increíble con el concepto melódico, y en lo que hemos suscrito más allá de ‘El Observador’ también lo noto como un sello. Muy buena melodía, me gustó demasiado eso.
También sentí que me impresionó y me pareció también una lección para mí como compositor, y es que siento que tú eres muy meticuloso, muy meticuloso, y no es una meticulosidad caprichosa, es muy real y necesaria, entonces es como “será que sí es aquí en esta notica o en esta otra”, y como que cada detalle, cada nota, será que aquí es con vibrato o sin vibratos, o sea, pocos artistas en mi experiencia van a mirar en detalle tanto todo, y después cuando nos sentamos a producirla, la primera versión, la maqueta original, era mucho más synthwave, puede ser la onda, era como más electrónica, más de sintes, más funky, y a mí me gustaba, no lo había pensado tanto, pero Esteban sí tuvo la meticulosidad de decir “no, no es el universo sonoro”, y es muy grato encontrar a alguien que tiene opiniones puntuales e inteligentes y con una dirección clara de cada melodía, de cada acorde, de la estructura, de todo. En la mezcla como “me hace falta un poquito más de esto”, y todo con un propósito artístico, no es como más tal cosa porque sí. No, es como es que esto me da la cosa bailable, pero también le da el espíritu de los 70s, pero también le da la calidez. Me parece muy educativo encontrar esa perspectiva de entender que cada detalle sí le aporta como al mensaje artístico.
Muchos artistas son caprichosos porque pueden, que son como “quiero más batería porque sí, porque me suena bien”, pero siempre era como “no, no, es que cuando le quitamos el sinte, me suena más cálido, más setentas, y creo que la letra es eso”, o sea, todo con un propósito artístico y personalmente me has hecho replantear mi noción de la producción musical, porque es verdad que cualquier decisión musical, si va en pro de una letra o de una idea o de una imagen o de un concepto, y a veces para mí la producción era simplemente como “uy, suena de la verga”, que también es importante eso, que suene bien y ya, pero me gusta esa idea y creo que es la filosofía implícita de como Esteban hace música, que es que todo es para enaltecer el mood y la letra.
Por ejemplo, antes la canción era más de guitarras eléctricas, de más sintes, y fue como no, vámonos más bien a un universo piano y guitarra acústica, pero sin que pierda lo cool, sin que pierda lo groove, y es muy difícil hacer que mantenga la cosa groovera sin tener tú eléctricas y percu, y eso requiere un una visión muy clara que creo que es lo que más le he aprendido a Esteban, o sea, como visión clara y comprometerse a hacerla, y muchos músicos no tienen esa habilidad, no oyen, no imaginan cómo puede quedar la música, que es difícil.
Quería preguntarles cómo escriben esas nuevas canciones que están haciendo. ¿Por qué lado van? ¿Por qué lado está tirando tu disco?
Esteman: Úpale. Yo estoy estoy hablando todavía porque está en un proceso creativo total. O sea, me da miedo hablarlo, sobre todo porque estamos en el proceso. Lo que sí te puedo decir, que me encanta igual poder hablar de esto porque hasta ahora es la primera vez que lo digo y demás, pero estoy en el proceso.
Como yo estaba en este en esta etapa con Daniela Spala de amorío, de un disco que sacamos juntos, de una gira que ya casi termina, termina en junio, pues ya desde enero de este año empecé a escribir porque ya hay un momento en el que uno dice “Ay, juepucha, claro, ya pronto se va a acabar”, en ese momento todavía no se iba a acabar, pero bueno, que viene. Empecé a escribir canciones, todavía hace unos meses estaba muy abierto a ver qué venía y cada vez se está cerrando un concepto más que me emociona, pero yo no quiero entrar tanto a hablar de eso todavía porque es algo que quiero ir contando con calma y dejarle su espacio a que a que se cocine un poco más, pero en el proceso que estoy viviendo ahorita, más que cuidadoso, estoy siendo muy selectivo con las personas con las que me he juntado. Está siendo un proceso superpersonal.
Luego de venir de un disco escrito a dúo, que se vuelve más colectivo, digo muy personal en el sentido de lo que estoy contando, y Duplat ha hecho parte desde esos inicios del proceso creativo de este nuevo disco y se ha convertido en alguien clave, y yo se lo he dicho. De hecho, me hace falta desde hace un tiempo porque han pasado muchas cosas en estos últimos meses y no nos hemos visto y necesito mostrarle cómo han avanzado las cosas, pero bueno, eso es todo lo que puedo contar, que estoy escribiendo nuevo disco y que creo que Dupla lo entiende muy bien. Un poquito de misterio todavía [Risas].
Ahorita te vi en Monterrey con Daniela en el Tecate
Esteman: ¿Ah sí? ¿Estábas allá? Sí, ha sido un proceso igual increíble todo este proceso con Daniela, y nos ha permitido a los dos crecer mucho. Obviamente es una suma de fuerzas cuando uno se junta con otro artista que tiene un camino similar, que está haciendo cosas que están teniendo un impacto en México, eso ha sido lo máximo. Ahorita pasó el Tecate Pal’ Norte, el Vive Latino, y ahorita tenemos los últimos shows aquí en junio, y antesitos una gira por Estados Unidos que se te va a estar bien pesada. Muy pesada. [Risas]
Sí, no más miren como está Duplat con un show [Risas].
Esteman: Voy es a perder plata porque esto es una semana ir allá a gastar en cada cosa. La visa de trabajo. Solamente lo que cuesta la visa de trabajo, eso es una cosa terrible.
Duplat: Estoy aquí conociendo apenas Estados Unidos y ya estoy sintiendo lo caro que es venir acá.
The post Duplat y Esteman: entre la intuición y el detalle appeared first on Rolling Stone en Español.
Para muchos, el Teatro Colón de Bogotá es uno de los más importantes —e icónicos— de la capital colombiana, y con razón. Inaugurado en 1892 y ubicado en el corazón histórico de la ciudad, en el barrio La Candelaria, el recinto no solo es un referente de la arquitectura neoclásica en el país, sino también un escenario clave para la música, el teatro y la danza, declarado Patrimonio Cultural de la Nación y, durante décadas, epicentro de la vida artística colombiana.
Su importancia para Bogotá es innegable. Por eso, para Diamante Eléctrico, una de las bandas más representativas del rock contemporáneo en Colombia, tocar allí era casi una cuenta pendiente con ellos mismos y con el público rolo. “Bogotá atraviesa toda nuestra música. Era una deuda de siempre celebrarnos ahí y siempre esperamos el momento adecuado para hacerlo”, cuentan. Ese “momento adecuado” llegó en 2026, y lo hizo doblando la apuesta: no fue una sola presentación, sino tres —todas sold out— y, además, la grabación de un disco en vivo que revisita su repertorio desde un formato íntimo y a contracorriente de las dinámicas actuales de la industria: Crudo y Cursi.
En ROLLING STONE en Español conversamos con los fundadores y líderes de la banda, Juan Galeano y Daniel Álvarez, sobre la evolución de la agrupación a lo largo de los años, el origen de este proyecto, el momento que atraviesa el grupo y lo que viene para Diamante Eléctrico este 2026.

Antes de entrar de lleno a la historia detrás de Crudo y Cursi, es importante entender cómo el recorrido de Diamante Eléctrico llegó hasta ahí. Su identidad no se construyó a partir de un plan preconcebido, sino como consecuencia de un proceso orgánico marcado por el contexto y el paso del tiempo. Juan Galeano lo resume como “una evolución natural”, que se remonta a 2011, cuando la banda nació en medio de la frustración frente a un panorama musical restrictivo, dominado por la radio y poco abierto a nuevas propuestas. En ese escenario, la decisión fue clara: hacer rock and roll y “patear la puerta”. Lo que siguió fue un crecimiento sostenido que, con los años, validó ese riesgo inicial.
Quince años después, esa evolución no solo se refleja en el sonido, sino también en la transformación personal de sus integrantes. “La música ha cambiado, las influencias han cambiado, el sonido ha cambiado, pero la esencia sigue siendo la misma: contestataria y agropecuaria”, afirma Galeano. Esa tensión entre cambio y permanencia ha sido clave para el recorrido del grupo, siendo una banda que ha logrado expandirse —tocar con sus héroes, ganar premios, explorar nuevos formatos— sin perder de vista los ideales que la impulsaron desde el inicio.
Si la evolución de la banda ha sido orgánica, la composición ha estado marcada por una estructura clara que evita caer en uno de los riesgos más comunes de las propuestas colectivas. Para Daniel Álvarez, el peligro está en la democracia. “El proceso de composición es muy peligroso dentro de la banda porque siempre tiende a volverse como una democracia, y la democracia no siempre suena muy bien”. En ese sentido, una de las claves de Diamante fue establecer desde su comienzo una línea estética definida, liderada por Juan, que permitió enfocar el proyecto sin diluirlo en discusiones de ego o autoría.
Durante gran parte de su trayectoria, Galeano asumió el peso de la escritura, sentando las bases musicales y conceptuales del grupo. Solo cuando ese lenguaje estuvo completamente consolidado, Álvarez se integró de manera más activa al proceso creativo, siempre desde el respeto por lo ya construido. Esta forma de trabajo, lejos de limitar la evolución, les ha permitido mantenerse alineados tanto con su visión artística como con su público, entendiendo qué quieren hacer, qué quieren decir y qué tipo de banda buscan ser en el largo plazo.

Ese recorrido terminó desembocando en un momento de quiebre que redefinió el rumbo de la agrupación. Lejos de tratarse de una simple continuación, Crudo y Cursi nace a partir de una pausa obligada y de una necesidad de replantearlo todo. “La verdad el año pasado fue un año de muchos cambios, de mucho movimiento y bastante raro para nosotros porque terminamos una relación de muchos años con un management que teníamos, el cual también era socio, y fue una vaina muy rara porque nos paró por bastante tiempo y nos hizo replantearnos varias cosas, entre ellas para dónde íbamos y cómo queríamos tomar nosotros las riendas de nuestra carrera”, cuenta Galeano. Esa ruptura no sólo implicó una reconfiguración interna, sino también una revisión profunda de expectativas, y es que, después de más de una década de trayectoria, la banda sentía que no estaba viendo los frutos que esperaba.
De ese proceso de introspección surgió una idea que, en principio, parecía más cercana a un experimento que a un proyecto de largo aliento. “Esa reestructuración nos llevó a mirar hacia otro lado, que en ese momento del año pasado fue pensar en hacer un unplugged a nuestra manera: un disco en un formato diferente a lo que la gente estaba acostumbrada con Diamante. Bajarle los decibeles, colgar un poco la guitarra eléctrica, sacar el contrabajo, sacar el piano y reestructurar las canciones, repensarlas”. Lo que comenzó como una exploración terminó creciendo hasta convertirse en un disco completo —y eventualmente en una gira— que les permitió mostrar una faceta distinta de la banda. La respuesta del público no tardó en confirmar que el riesgo había valido la pena.
La materialización de esa idea encontró su forma definitiva en un espacio que, más que escenario, funciona como símbolo: el Teatro Colón. “Siento que lo que teníamos en mente eran esos grandes unplugged latinoamericanos que nos gustan, como el de Soda o el de Café Tacuba. Tienen una personalidad muy única y lo que más me gusta es que las versiones realmente son diferentes a las originales, son un mundo propio, son un espacio propio”, señala Juan, que además añade que “claramente poder hacerlo con MTV es un chicharrón grandísimo, no es tan fácil como uno cree que podría llegar a ser, entonces dijimos ‘hagámoslo nosotros’”.
Esa decisión marcó el inicio de un proceso que se extendió durante más de un año y que implicó no solo repensar el sonido de la banda, sino también encontrar el lugar adecuado para materializarlo. “¿Cuál es el teatro más lindo que tiene la ciudad? El Teatro Colón. Aprovechemos ese espacio y hagámoslo”, recuerda Juan. Desde entonces, el proyecto creció en múltiples dimensiones, entre ellas la grabación, la preproducción, la puesta en escena y una apuesta visual que acompañara la nueva identidad sonora. El resultado fue un show concebido con una precisión casi obsesiva, que terminó expandiéndose más allá de una única presentación. “Es el fruto del trabajo de un año, un año completo de estar pensando en ese show. Es muy emocionante ver lo que está pasando, es muy lindo ver que el teatro nos abrió el espacio para poder hacerlo allá, que pudimos materializarlo como lo queríamos hacer, no solamente en cuestión de la música, sino de la visual. La visual quedó absolutamente hermosa, las sesiones quedaron muy bonitas y también tiene mucha personalidad”.
Más allá del concepto general, el proyecto también se sostiene en una serie de decisiones minuciosas que definen su forma final. La selección de canciones, lejos de ser arbitraria, respondió a un proceso de curaduría cuidadoso que buscó equilibrar distintas dimensiones del catálogo de Diamante Eléctrico. Desde sus temas más reconocidos —aquellos que el público ha convertido en imprescindibles— hasta cortes más antiguos y momentos clave dentro de su evolución. Con cerca de un centenar de canciones a cuestas, la elección implicó filtrar no solo por popularidad, sino también por cómo cada pieza podía adaptarse al nuevo formato y dialogar con el resto del repertorio, incluyendo además un par de composiciones inéditas.
En esa misma línea, el orden del disco tampoco es casual. Pensado como una experiencia completa, el tracklist responde a una lógica emocional y narrativa que abre con material nuevo —marcando desde el inicio la intención— y avanza entre distintas etapas de la banda, buscando un equilibrio entre lo que conecta con el público y lo que representa a la agrupación en este momento de su carrera.
Dentro de un disco que mira hacia atrás, hay dos canciones inéditas que funcionan como una declaración de presente. Más que simples añadidos, ‘El Truco’ y ‘La atrevida’ marcan el pulso conceptual y le dan dirección narrativa. En el caso de la primera, la decisión de abrir el álbum con material nuevo no es casual y responde a la idea de construir una experiencia casi teatral desde el primer segundo. Tal como señala Juan, la intención era entrar de lleno en ese universo sin preámbulos. “Sentíamos que este era un álbum para teatro, un álbum teatral, y no hay nada más teatral que la magia. Por eso lo abrimos solo con la voz, sin instrumentos, diciendo ‘un mago nunca revela sus secretos’. Nos parecía la mejor forma de empezar, porque encapsula muy bien el momento de la banda y el espíritu del disco”.
Si ‘El Truco’ plantea el tono, ‘La atrevida’ amplía el horizonte sonoro y emocional del disco. Aunque fue la primera en escribirse, su lugar dentro del listado de canciones responde a una lógica de contraste y expansión. En ella, la banda explora con mayor libertad una veta latinoamericana que venían desarrollando en proyectos paralelos, pero que aquí aparece integrada al lenguaje de Diamante. Galeano la describe como una especie de “cumbia de alta montaña”, una canción que, contra todo pronóstico, ha encontrado una conexión inmediata con el público en vivo. Para Daniel, su inclusión también habla de una transformación más profunda en la forma en que la banda se relaciona con su propia identidad: “Hoy en día hacemos lo que se nos da la gana, sin pensar en consecuencias. Cuando empezamos a tocar ‘La atrevida’ en vivo, yo mismo pensé: ‘¿en qué momento nos metimos a hacer algo tan latino, tan distinto?’. Y, sin embargo, ahí está, en el disco, sin que nadie sintiera pudor o miedo durante el proceso. Eso me parece muy bonito: canciones que antes habrían sido imposibles para nosotros hoy existen con total naturalidad”.
Dentro de ese juego entre revisión y reinvención, la elección de versionar ‘Casi un hechizo’, el clásico de Jerry Rivera, aparece como uno de los gestos más reveladores del trabajo. Lejos de responder a una lógica estratégica, la decisión nació desde la intuición. Álvarez lo explica como un acto de confianza en el instinto creativo de Galeano. “Juan llegó diciendo ‘vamos a hacer un cover y ya sé cuál: ‘Casi un hechizo’’. Y yo, en ese tipo de cosas, confío plenamente en él. Él mezcla gusto, momento, capricho… no es un cálculo racional, simplemente le fluye. Y cuando pasa así, yo no lo cuestiono. Vamos con eso y punto”.
La canción venía gestándose desde 2024, cuando empezaron a tocarla en un formato acústico que ya insinuaba el camino que tomaría después. Sin embargo, su verdadera dimensión apareció en el estudio, en una de esas sesiones que terminan marcando un proyecto. “Una noche estaba en mi casa, ya en pijama, y Juan me llamó —cosa rarísima en 14 años— y me dijo: ‘vístase y véngase para acá que está pasando algo muy especial’”, recuerda Álvarez. “Llegué al estudio y ahí estaba él con Mao García, el coproductor del álbum, y lo que estaba pasando era esta versión de ‘Casi un hechizo’”.
El paso de Crudo y Cursi del estudio al escenario terminó de confirmar que la iniciativa no solo funcionaba en lo conceptual, sino también en lo emocional. Tras sus primeras presentaciones en ciudades como Cali y Medellín, Diamante Eléctrico encontró en vivo una respuesta que reforzó el riesgo tomado. Juan Galeano lo resume desde la experiencia directa: “En Medellín fue un concierto muy bonito, había muchísima gente. Siempre es lindo ver los teatros llenos. En Cali había menos gente, pero la energía también estuvo a tope. Para la gente es especial porque son canciones que entienden, que quieren, que los han representado por tanto tiempo”. Más allá de la recepción, los conciertos también implicaron una relectura interna donde la banda no solo revisita su repertorio, sino que se redescubre como intérprete, ya no desde la potencia colectiva del formato eléctrico, sino desde la individualidad de cada músico.
Ese cambio de enfoque —del golpe a la sutileza— ha abierto nuevas posibilidades creativas que, según Galeano, incluso superaron sus propias expectativas. “Somos tan buenos en lo que hacemos que es una chimba ver que podemos buscar otras cosas y que funcionen tan bien. Porque uno puede inventarse un formato y no funciona, pero esto funciona un montón”, explica. Esa validación ha llevado a pensar el proyecto más allá de un ciclo puntual de conciertos, proyectándolo como una faceta que todavía tiene recorrido. En ese contexto, los tres shows en el Teatro Colón de Bogotá adquieren un peso simbólico particular no solo por tratarse de su ciudad, sino por el carácter histórico de las funciones agotadas. “Para Bogotá, que ha sido nuestra ciudad, agotar tres Colones es histórico, incluso para el teatro. Nos lo dijeron: nadie lo había hecho. Poder llevar estas canciones a nuestra ciudad, a nuestra gente, es muy especial”.
El siguiente movimiento de la gira lleva al trabajo fuera del país, con México como destino inmediato. Lejos de ser una decisión estratégica en frío, la elección responde a una relación construida durante años. Como explica Daniel, México ha sido desde el inicio uno de los territorios fundamentales para la banda, casi al mismo nivel que Colombia: “México siempre fue el mercado número uno, no el dos. Es tan importante como desarrollar Colombia”. En parte, esto responde a las limitaciones del propio circuito nacional, donde expandirse más allá de las principales ciudades implica desafíos logísticos importantes, pero también a una conexión más profunda, tanto artística como personal.
Esa relación con México va más allá de lo profesional y se integra directamente en su identidad. “México ya es indivisible de Colombia para nosotros en cómo nos expresamos, en cómo pensamos. Tenemos memoria viva de dos capitales, vamos y volvemos en la cabeza entre Ciudad de México y Bogotá”, afirma Álvarez. Más que una plaza internacional, el país se convierte en una segunda casa, un espacio donde confluyen influencias, vínculos personales y una escena cultural en constante ebullición. “Más que una estrategia, es ir a casa. Una casa compleja, enorme, caótica, pero fascinante. Nosotros tenemos que estar en México porque ahí hay un pedazo del oxígeno que nos compone”.
Si algo atraviesa el álbum de principio a fin es una decisión consciente de ir en contra de ciertas lógicas de la industria. Para Diamante Eléctrico, el mayor reto no fue técnico ni creativo, sino aprender a soltar el ego y replantear qué significa realmente “crecer” como banda. Daniel lo pone en términos directos, casi como una declaración de principios. “El reto más grande es domar la vanidad. Aunque para nosotros es un proyecto gigante, estamos metidos en un ecosistema donde todo se mide por números, por hitos, por qué sigue después. Y se supone que no deberíamos estar haciendo esto. Se supone que no podemos desacelerar el ascenso de la banda, que no podemos ‘perder’ venta de tickets, que tenemos que ir siempre al siguiente número… y eso, para mí, es criminal”.
Esa tensión entre lo que dicta la industria y lo que necesita el proyecto se convirtió en el verdadero campo de batalla. Para Álvarez, el problema no es solo económico, sino humano: reducir al público a cifras y sostener un modelo que muchas veces no beneficia a los propios artistas. “En ese esquema de hipercrecimiento la gente es un número en Excel. Nosotros nos negamos a ver a 3.000 o 4.000 personas como muñequitos que solo pagan una boleta. Y además, ese modelo le sirve a todo el mundo menos a nosotros. Entonces este trabajo es un reentendimiento de esos hitos de vanidad. Nos pudo haber salido muy mal, pero decidimos hacerlo igual, porque el único camino sostenible es el que dicta el corazón”. Más que una apuesta estética, Crudo y Cursi se plantea así como un ejercicio de autocuidado y de resistencia frente a las dinámicas que suelen regir la industria musical.
Desde el otro lado, Juan coincide en que el desafío pasa por el mismo lugar, es decir, el ego, las expectativas y la presión constante por cumplir con ciertos estándares externos. Venir de proyectos de alto impacto como Malhablado implicaba mantener una inercia que este disco decidió interrumpir. “El reto más duro es domar el ego también, porque uno viene de estar pendiente de qué va a ser el uno, qué va a hacer el otro, de llamar a todo el mundo, de la plata… y en este momento nosotros mismos estamos al frente de nuestro futuro”, explica. Esa independencia, aunque exigente, les ha permitido reconectar con lo esencial, que al final es hacer música desde la convicción y no desde la expectativa.
En ese contexto, lo más gratificante no se mide en cifras, sino en reacciones. La respuesta del público —especialmente en los primeros shows y en presentaciones sorpresivas— se convierte en la validación más directa del camino elegido. “Ver la reacción de la gente es suficiente. Somos idealistas, y eso nos da la gasolina para decir que estamos haciendo las cosas bien”, dice Galeano. Más allá de lo que venga, la apuesta es clara: construir una relación más honesta y duradera con quienes escuchan su música. “Queremos que Diamante tenga unas bases sólidas, que haya una relación real con la gente, de amor, de respeto. No sabemos qué sigue, pero queremos seguir construyendo desde ahí”.

Después de un desarrollo atravesado por cambios profundos, Crudo y Cursi termina ocupando un lugar mucho más significativo que el de un simple lanzamiento dentro del catálogo de Diamante Eléctrico. Para Juan, el álbum funciona como un verdadero punto de quiebre, el resultado de un periodo complejo que obligó a la banda a detenerse, replantearse y reconstruirse desde adentro. “Este disco es un pivote. Veníamos de un año muy duro, de muchos cambios, de una reestructuración bárbara, de momentos muy pesados en lo personal y en lo profesional. Fue un proceso de reentendernos, de reorganizarnos, de un montón de ‘res’ [risas], y de volver a preguntarnos quiénes somos”, explica. En ese contexto, el proyecto aparece como una especie de regreso a lo esencial: “Sentíamos que teníamos que volver a nuestra raíz y decir ‘esto somos nosotros’. Con este disco reentendemos nuestro pasado y resignificamos nuestro futuro, para dónde vamos, qué queremos hacer”.
Esa claridad no solo define el presente, sino que también impulsa lo que viene. Galeano habla del álbum como un impulso necesario para abrir una nueva etapa. “Esto fue la patada en el culo que necesitábamos para empezar a crear un nuevo lugar para la banda, un nuevo sonido. Esta etapa más teatral, más elegante, más acústica, es algo que podemos revisitar en el futuro”. Más que un cierre, el proyecto se plantea como un formato que puede evolucionar, repetirse o transformarse con el tiempo, mientras la banda ya empieza a pensar en lo siguiente.
Desde la perspectiva de Daniel, el significado del álbum pasa por otro lugar, pero complementa la misma idea: la madurez. “Poder mirar hacia atrás sin sentir que estás violentando el futuro es un ejercicio de mucha madurez y de mucha valentía”, afirma. Durante años, la banda operó bajo una lógica de avance constante, marcada por el miedo a detenerse en una industria donde pausar muchas veces equivale a desaparecer. “Nosotros veníamos de una época en la que todo el mundo te decía ‘no se mueran’, entonces era no parar nunca. Y este disco es parar sin morir, es entender que puedes mirar hacia atrás sin perder la posibilidad de mirar hacia adelante”.
Esa reconciliación con su propio recorrido abre nuevas posibilidades que antes parecían impensables. La idea de revisitar formatos, de volver sobre su obra sin sentirlo como una repetición, habla de un nivel distinto de confianza y de identidad. “Hoy tenemos un nivel de madurez y de amor propio como banda que antes no teníamos. Esto ya no se siente como un riesgo, sino como una herramienta”, concluye Álvarez.

Este viaje por su historia no se plantea como un punto de llegada sino como un impulso hacia lo que sigue. Para Diamante Eléctrico, el resto de 2026 aparece como un terreno abierto, todavía en construcción, donde las decisiones se toman sobre la marcha pero con una dirección clara. “El plan es poder llegar a más lugares con esto. Cuando terminemos en unas semanas vamos a hacer una evaluación real de todo el proceso, porque es la primera vez en nuestra historia que hacemos algo así sin management, todo desde cero. Ha sido agotador, pero también muy gratificante ver los resultados”. Esa independencia, aunque exigente, les ha permitido medir de primera mano qué funciona y qué no, y proyectar el siguiente paso con mayor claridad.
Así, Latinoamérica aparece como el siguiente destino natural. La banda ya ha comenzado a moverse con este formato en México —con fechas recientes en ciudades como Guadalajara y Ciudad de México — y planea expandir la gira hacia otras capitales de la región. “La idea es llevarlo a más ciudades. Seguramente Buenos Aires, Santiago de Chile, Caracas… vamos a ver qué pasa”, adelanta Galeano. Al mismo tiempo, el interés por recorrer más territorio colombiano sigue presente, con la intención de llevar el proyecto a ciudades como Pereira, Bucaramanga o la costa, ampliando el alcance de una propuesta que ha demostrado conectar desde la intimidad.
Pero más allá de la gira, la creación tampoco se detiene. Incluso en medio de este nuevo ciclo, la banda ya está trabajando en nuevo material. “Ya empezamos a hacer nuevas canciones para un nuevo disco. Nosotros no paramos en esto de la creatividad”, dice Galeano. Así, el resto del año se perfila como un equilibrio entre sostener el presente —seguir consolidando esta etapa más íntima— y construir el futuro, en un proceso donde la autogestión, la exploración y la música conviven al mismo tiempo.
Al final, Crudo y Cursi trasciende su condición de álbum para convertirse en algo más amplio: una conversación entre una banda y la ciudad que la vio crecer. Lo que ocurre en el Teatro Colón no es solo un concierto ni una grabación en vivo, sino un gesto simbólico que conecta historia, espacio y música en un mismo punto. El proyecto funciona como un documento de ciudad, una pieza que captura no solo un momento en la trayectoria de Diamante Eléctrico, sino también una relación construida durante años con Bogotá y su público. Esa conexión se hizo evidente en escenarios formales y también en gestos espontáneos donde la respuesta reafirmó que la banda y la ciudad se reconocen mutuamente.
En ese cruce entre pasado, presente y futuro, este Trabajo se instala como un punto de inflexión que no solo redefine el sonido de Diamante, sino también su manera de habitar la música. Más íntimo, más consciente y más libre, el disco condensa una etapa de transformación que, lejos de cerrarse, abre nuevas posibilidades. Porque si algo deja claro este recorrido es que la historia de la banda no se está revisitando por nostalgia, sino para seguir escribiéndose —con otras formas, otros tiempos y, sobre todo, con la misma convicción que los llevó a empezar.
The post Diamante Eléctrico: “con <i>Crudo y Cursi</i> reentendemos nuestro pasado y resignificamos nuestro futuro” appeared first on Rolling Stone en Español.
Para Mateo Palacios, mejor conocido como Trueno, el número 4 tiene un significado personal dentro de la numerología. Está presente en la banda de su padre, en la comuna donde creció y en distintos momentos de su vida en el barrio. Su cuarto álbum, en consecuencia, “tenía que ser el mejor”.
Ese cuarto álbum es TURR4ZO y ya está disponible. En él, el rapero hace una dedicatoria, como en todos sus materiales, pero en esta ocasión vuelve a mirar hacia el barrio argentino. En su anterior disco, El Último Baile, rindió homenaje a la cultura y la historia del hip hop. El nombre de este nuevo proyecto busca reivindicar una palabra que se ha utilizado de forma despectiva para referirse a la gente del barrio en Argentina.
A lo largo del disco, Trueno traza un recorrido por la identidad musical argentina que lo formó, enlazando referencias que van de Carlos Gardel a Los Wachiturros, y de Miranda! a Los Abuelos de la Nada, pasando por Facundo Cabral y Gustavo Cerati. En el disco, los samples son homenajes con una gran carga identitaria. Trueno también aprovecha para celebrar su parte uruguaya con la última canción en colaboración con Rubén Rada. Además,
El álbum cuenta con colaboraciones de artistas como Milo J, Pity Álvarez, Neo Pistea y María Becerra.
Trueno habló con ROLLING STONE En Español unos días antes de liberar el disco. Lee la conversación a continuación.
¿Cómo ha ido la gira con Gorillaz?
Uf, increíble amigo, increíble. Estuvimos en países que no me imaginaba conocer en mi vida, y fue loco también porque el idioma, quizá nos aleja mucho, pero después estuvimos ahí tocando y toda la gente lo vibra igual, respeta igual, es muy loco que con la música se logren esas cosas que, quizá, sin la música era impensado. Así que estoy muy agradecido con Damon también por hacerme espacio ahí, que para mí era súper loco un argentino tocando en UK, podría haber llamado a cualquier artista británico y me llamó a mí, así que le agradezco mucho.
Sí, qué locura, felicidades. Y también la colaboración, dices que es la más importante de tu carrera…
Sí, para mí Gorillaz, Damon puntualmente también, me parece de los artistas y productores más trascendentes de nuestra generación y de lo que nos toca vivir como contemporáneos de la música, es un loco hermoso, y para mí que me invite, como te decía antes, que desde ‘Freestyle’ que me invitó la primera vez, después ‘The Manifesto’, y ahora hasta abrirle la gira, habla mucho de su humildad, de cómo él respeta la música y los países que también son lejanos a lo que él hace y se acerca igual. Yo estoy muy agradecido porque no necesita hacer esas cosas, e igualmente se acerca y las hace desde el respeto y la admiración.
Hablando del título, corrígeme si me equivoco, pero la palabra “Turro” en Argentina es alguien que viene del barrio, ¿no? ¿Es como una manera de reivindicar esa palabra que puede llegar a usarse de manera despectiva?
Cien por ciento, buenísimo lo que decís amigo, porque siento que tanto en México, como en Colombia, en Chile, como en todas las partes del mundo, hay un adjetivo para la gente que viene de la clase obrera simplemente y que nació en un contexto humilde, que es lo mismo que cuando dicen sudamericano, dicen sudaca y desde afuera lo utilizan despectivamente, pero para nosotros es un orgullo. Entonces, esta es la manera argentina de decirle. Está representando a todos los pibes que vienen de un lugar parecido al mío, de una realidad parecida a la mía, y que tenemos que estar orgullosos de eso, y que hay una parte linda también, que ser un pibe de barrio, ser un turrazo, ser un atrevido. Como digo en mi primer disco, es ser un pibe que rompe esquemas, que no le tiene miedo a nada, que tiene chispa, que está pillo, que está despierto, que está vivo y que va para adelante.
Entonces, siento que un poco lo que quiero transmitir a los chicos de mi generación, es que yo soy uno más de ellos y ya está, simplemente fui disciplinado, y que no hay que tener miedo, que hay que mandarle para adelante.
Cuando hablamos de EL ÚLTIMO BAILE, me decías que cada disco está dedicado a algo, ¿no? Me contaste que Atrevido habla de el barrio de La Boca, que Bien o Mal lo amplias un poco, hablas del país y su música en general, EL ÚLTIMO BAILE es un homenaje a toda la cultura del hip hop. ¿Qué dedicatoria tiene TURR4ZO?
Bueno, siento que esto me llegó en un momento muy especial en mi vida, de hacer las tres dedicaciones más importantes básicamente a lo que me crió, a mi barrio, mi país y mi cultura. Y de la nada, me encontré con mi cuarto disco y dije, “Uff, esto va a ser el disco número cuatro, tiene que ser el mejor disco.”. Y me lo tomé de una manera muy personal, que termina englobando también los tres conceptos anteriores. Es un disco que vuelve a tener un concepto barrial, que vuelve a tocar raíz, por así decirlo, para la gente del principio de todo, que tiene el orgullo nacional, el orgullo latino de la raza en general, en las letras, en los samples, en la búsqueda, en el concepto, en todo, y que es uno de los discos más hip hop que hice.
Un poco la primera misión que nos planteamos con Guincho y con Tatool fue decir, ya representamos el hip hop de su manera tradicional, clásica, haciéndole referencia a Estados Unidos, a los géneros de allá. Ahora llegó el momento, con el público adquirido y con la gente que se sumó al proyecto, de establecer lo que es el hip hop argentino, hacer el hip hop sampleando, pero no sampleando jazz, no sampleando blues, sino que sampleando música nativa argentina y latina, y creo que eso nos hace también encontrar un norte en cuanto al hip hop y a nuestro estilo.
Lo primero que vimos de toda esta nueva era, fue ‘Tírate un paso’, que fue un himno de barrio, que además usas de sample en ‘TURRAZO’, ¿qué significa esa canción o por qué querías que fuera lo primero que se viera?
Buenísimo, esa es la canción que le dio el concepto al disco, el nombre también. Fue de las últimas que hicimos, en los últimos campamentos, porque veníamos haciendo mucho sample histórico, nacional, nativo, rock and roll, prestigioso, folclore y todo muy lindo, y de la nada nos miramos y dijimos, “Che, falta algo, samplear algo de la calle, algo también de lo que representa.”, no teníamos el nombre del disco todavía.
Hicimos el sample de Los Wachiturros, lo volvimos boom bap, lo volvimos rap pesado y lo trajimos, y ahí salió el nombre TURR4ZO, dijimos, “Es esto.”.
Para mí es muy importante también entender que cuando yo estaba contemporáneo Los Wachiturros para mí y mis amiguitos del barrio, de la primaria, de la escuela, eran como ídolos para nosotros y nos vestíamos como ellos, hacíamos la coreografía de Los Wachiturros, eran los ídolos, queríamos ser como ellos.
Hoy en día pasa con el hip hop y con nosotros también y los pibes del barrio quieren ser raperos, entonces es como linkear también un poco lo que pasó con la cumbia en su momento y la representación barrial de la cumbia con lo que es el hip hop, y mostrar que somos la misma mierda, por así decirlo, y traerlos a este lado me parece lindo. Y fuera de que es un disco personal y es algo que a mí me influyó muchísimo, Los Wachiturros en Argentina fueron muy fuertes y tenían que ser parte de este disco.
Obviamente si haces algo sobre el barrio argentino, es imposible no meter algo de la cumbia villera, ¿cómo hacer un disco sobre el barrio argentino pero enfocándolo más en el rap? ¿Es como unificar las dos etapas del barrio?
Cien por ciento, tanto de Los Wachiturros, que era como una cumbia más remixada, más nueva para ese entonces, como en ‘BAILANDO SOLA’ ampliamos a Pibe Chorro, a Paulito Lescano, a lo que es más puro de la cumbia villera argentina. Después te juntás con gente que es parte de la cumbia villera, te juntás con cantantes y son iguales que nosotros, vienen del mismo contexto que nosotros, es lo mismo, por así decirlo. Entonces siento que también un poco la misión que tengo en mi proyecto y con mi carrera es dejar de generar fronteras o diferencias y entender que la unión es lo más importante.

Buenísimo, y obviamente los samples siempre se han usado en el hip hop, pero me gusta que en este caso los usas más como para hacer homenajes, ¿no? O sea, ahí Sandro, Los Abuelos, Cerati, hasta Miranda, ¿Cómo ves tú los samples en este disco? ¿Cómo los querías usar?
Para nosotros fueron algo especial los samples, porque no era samplear por samplear, sino, ¿Quién queremos que forme parte de este disco? Está todo muy elegido puntualmente, muy hilando fino. Para nosotros es gente que está viva en el disco, que vive dentro de esta atmósfera, y de la nada tenemos, desde Los Wachiturros, hasta Miranda, Sandro, Chaqueño Palavecino, Rubén Rada, Carlos Gardel, Cerati, Spinetta, Charly García, hay de todo.
Entonces, siendo tan fan también de lo que son las producciones, de lo que es el hip hop, también te tenés que poner a escuchar los beats para entender de dónde salen y qué referencias tienen. Me parece muy lindo que sea un disco que si metés la mano así dentro de la música encuentres mucho pasado, mucha historia, mucho prestigio, y era un poco la idea principal que nos tomamos en la producción.
Sí, lo estuve escuchando y justo tiene tantos elementos que sí necesitas varias escuchas para ver todo, pero también me gusta que es como una manera de llevar esa música a nuevas generaciones.
Tal cual. Para mí es un poco el link de gente que no conoce esa música o gente que no vivió esas épocas, que es más contemporánea a mí o más chico que yo, y que gracias a mi música se abra una puerta para nutrirse de música antigua, y para la gente que sí vivió esas épocas y sí viene de otras generaciones, que se sientan representados con la reivindicación de esa música antigua. De mostrarles que esta generación les tiene respeto y que somos admiradores también, entonces para mí el trabajo está ahí, en acercar a esa generación y hacer que la gente aprenda y conozca, por así decirlo.
Claro, también hablas de unir cosas finas con cosas más de barrio, por ejemplo, ‘CON EL COMBO’ que haces esa mezcla, ¿cómo trabajas esa dualidad de meter cosas más finas a algo que no lo ha tenido tanto en la historia?
Eso está buenísimo porque es lo que buscamos, las cosas que son más obras de arte prestigiosas, ensuciarlas un poco y las cosas que ya son sucias, como de calle, como ‘TURRAZO’ con el tema de los Wuachis, volverlas un poco más obras de arte y más traídas a la modernidad. Y bueno, ‘CON EL COMBO’ creo que es una de las representaciones más fuertes de agarrar algo súper lindo, algo hecho perfectamente y ponerle bumba, ponerle bajo, bombo, caja, y que sea uno de los temas más fuertes del disco. Y también con mucho acercamiento al sample que se llama ‘Fácil de Olvidar’ y yo en mi letra, digo, “Soy difícil de olvidar.”, hacer la referencia a Sandro y todo eso me parece como el núcleo del concepto que buscamos. Y es eso, proponer el nuevo hip hop, que en vez de que use samples de blues o de jazz, esté Sandro de fondo y que la gente de Argentina lo sienta así.
O también como Carlos Gardel, ¿no? Esa mezcla con tu música se siente muy bien lograda, especialmente en ‘RAIN IV’. La vez pasada hablamos de ‘RAIN III’, que forma parte de esta saga de canciones muy personales. En este caso, ¿esta nueva entrega funciona como una dedicatoria a tus padres?
Esta es una dedicatoria a mis padres. También toca que en mi cuarto disco sea ‘RAIN IV’, que es muy importante. Empezó no siendo ‘RAIN’, empezó siendo una canción simplemente mía, escrita para mi papá y mi mamá y terminó siendo ‘RAIN IV’. Justamente usamos un tema de Gardel, que habla de Caminito, de La Boca, de todo eso, entró perfecto.
¿Cómo te das cuenta de que una canción es para la saga de ‘RAIN’? ¿Tiene que ser muy personal?
Sí, yo creo que sí. Hubo veces que me propuse empezar desde el momento cero sabiendo que estoy escribiendo ‘RAIN’, con ‘RAIN III’ me pasó eso.
En este caso, fueron dos canciones que escribí por separado, una para mi madre y otra para mi padre. Las juntamos y de la nada en el estudio, en los últimos campamentos dije “Che, esta es ‘RAIN IV’, sí o sí.”. Y dándole la trascendencia que yo le doy a la numerología, me parece muy lindo que, para mi gusto y siendo el creador de todos, ‘RAIN IV’ sea el más emotivo, el que más me llega, el más lindo de todos, el que no habla de una manera tan egoísta quizás, sino como que es una dedicación y me encanta. Me encanta que haya tocado el número cuatro para una dedicación a mis padres.
¿El número 4 es importante para ti?
El cuatro me marcó la vida. Es la banda de mi padre, es la comuna donde yo vivo, es el número que veía en cada esquina de mi barrio donde caminaba. Para mí era siempre un número que me persiguió, por así decirlo.
En ‘X UNAS LLANTAS’ incorporas géneros como merengue o salsa, ¿querías hacer algo más universal para el panorama latino?
Sí, tenía ganas de tocar varios géneros también en este disco, que sea un disco muy dinámico, por así decirlo. Nunca había rapeado en un merengue, entonces también salió en esa cosa en el estudio de tratar de probar cosas nuevas y salió ‘X UNAS LLANTAS’, que en cierto punto es una mezcla de todo. Porque es un estilo muy norteamericano, muy del Caribe, de todo lo que es lo tropical, pero al mismo tiempo tiene un sample de Chaqueño Palavecino, tiene a Gardel también de homenaje. El tango, que lo trae mucho para acá también, y el concepto es muy barrial, muy universal para los latinos, que es mi raza y es mi familia latinoamérica, siempre, no solamente soy argentino, sino latinoamericano, y me pareció también lindo como el mensaje decir yo soy uno más de ustedes, de un pibe de barrio que soñaba con unas Nike, que siempre todos nos morimos por una, y hoy en día poder hacer la colaboración con Nike es algo súper lindo y es una demostración de que se puede.
Hablando de colaboraciones, ‘PUMAS’ es la que se siente más dedicada a Argentina, y se juntan dos de los grandes referentes del país, tú y Milo J, ¿cómo fue crear esa canción?
Esa fue una canción que la empecé yo en mi casa, me acuerdo yo hice el beat y empecé a escribir, y me gusta porque para mí es como la respuesta a ‘TIERRA ZANTA’ también, que la escribí muy desde estar acá en Argentina, de no viajar, desde el orgullo nacional, quedarme en mi tierra y todo. Esta es un poco la respuesta para mí de haber podido conocer el mundo, poder haber visto a Argentina desde afuera, extrañarlo, encontrarme argentinos afuera de Argentina; esa sensación de ir a plantar bandera a otros países. Me parece muy lindo y es justamente con esa visión que invité a Milo, que siento que ahora mismo está en mi versión, cuando yo hice ‘TIERRA ZANTA’, que él está en Argentina, está empezando a salir a conocer otros países y habla desde otro lugar, entonces representa como esas dos caras de lo que es sentirse representado, no solo en Argentina, sino que le llega a cualquier persona que ame a su país o que viva afuera de su país y lo mantenga en costumbres y en amor.
¿Y cómo has visto la evolución de Milo? Me encantó el disco que sacó, La Máquina.
Es una máquina. Me representa mucho él también, con sus ideales. Es un pibe muy tranquilo, muy humilde, me hace acordar mucho a mí cuando tenía su edad. Es una locura también empezar a conocer artistas que se criaron con nosotros. Nosotros siempre estábamos medio solos y lo logramos desde las batallas y todo, y ahora empiezan a salir artistas que se criaron viendo nuestras batallas, que me escuchan a mí, al Duki y a los pibes en general, y que hoy en día son íconos también. Es un poco la cara de la nueva generación, el Milito, y tiene un amor por la música nacional argentina que creo que la tiene muy impregnada y que la representa muy bien, y así le está yendo también porque se lo merece y porque vive por la música y la siente mucho.
Y con María Becerra, quieres hacer un homenaje más como a los noventas, ¿no?
Sí, para mí los noventas es una etapa que siempre quise vivir, que nunca pude, y que mi papá me cuenta, mi mamá me cuenta, y siempre fue como, “Uy, la puta madre, me encantaría haber pasado por ahí.”, y un poco el concepto es ese, es teletransportarse al pasado, a esa época y vivirla. Y Mari quedó increíble, le sumó un verso increíble. Su presencia me parece muy importante, siempre digo que a ella la sumé porque también es la más turra de todas las mujeres del género urbano y es muy amiga mía, me llevo muy bien con ella y me siento muy representado, así que siento que sumó muchísimo.
También incorporas un homenaje a tu parte uruguaya en ‘URUGUAY’, ¿por qué sentiste esa necesidad?
Hay gente que lo sabe, hay gente que no, pero mi familia se divide a la mitad, mi parte materna es argentina igual que yo, que nací acá, y mi parte paterna es toda uruguaya, empezando directamente desde mi padre hasta todo lo que lo sigue. Yo tengo una conexión muy grande con Uruguay, vengo de un barrio uruguayo, La Boca. Está lleno de uruguayos, me crié entre bombos de candombe, familias uruguayas, fui muchas veces a Uruguay; así que es un tema que le dediqué a esa parte de mi familia y se sumó para mí el magnate uruguayo de la música afrodescendiente, Rubén Rada, que es una máquina. Lo escuchaban mi mamá y mi papá, lo escuchaban mis abuelos, de hecho era amigo de mis abuelos, Rubén Rada, entonces para mí es una entrega muy importante también a una rama y una parte de mi sangre que siempre estuvo ahí y que necesitaba hacerle también un homenaje y una dedicación.

Estás en una etapa en la que puedes colaborar con gente muy importante y crear con los mejores de la industria. ¿Cómo te sientes al poder llevar a cabo ese disco que imaginabas, hacerlo tal como lo visualizabas?
A veces uno no toma noción del tiempo, pero ya pasaron tres discos y muchísimo tiempo, más de seis años desde que hago música y que saqué mi primer disco. Es loco porque uno lo transita tranquilo y después se da cuenta que la gente lo transita con uno, que va evolucionando y me siento realizado con este disco también. Siento que todo lo que pasó también fue para hacer este disco ahora y para hacer esta entrega ahora, y tanto desde el respeto de los íconos de la música, como el respeto a la gente, como mi ambición de siempre estar buscando horizontes nuevos, siento que estoy en mi camino y que estoy feliz con lo que estoy haciendo y que todo llega a este álbum, así que este es el álbum de mi vida y siento que lo logramos con mucho cariño, mucha perseverancia y se logró el resultado que queríamos, así que, muy contento.
The post TURR4ZO: Trueno hace un recorrido sonoro por la identidad musical argentina appeared first on Rolling Stone en Español.
Más de 300 Charly García. El Charly Say No More. El Charly hippie de Sui Generis. El Charly niño prodigio de la música clásica. El Charly que se tiró por vos del noveno piso de un hotel en Mendoza. El Charly moderno de Clics. El Charly platinado a lo Cobain. El Charly de Serú Girán. El Charly progresivo de La Máquina de Hacer Pájaros. El Charly del oído absoluto. El Charly flaco. El Charly gordo. Y también algunos Charly de fantasía. El Charly Inodoro Pereyra. El Charly Anteojito. El Charly de La piedad de Miguel Ángel. Durante casi tres años, Miguel Rep dibujó más de 300 Charly García para su nuevo libro Charly absoluto, que publica este mes la editorial Sudamericana. La presentación es este viernes 1° de mayo, a las 16.30, en la sala Victoria Ocampo de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, y será una conversación con Fito Páez.

Una biografía ilustrada que abarca todos los Charly, desde que era apenas un espermatozoide hasta la actualidad. Un trabajo de investigación (y admiración) obsesivo que el dibujante y humorista gráfico cerró al terminar esta entrevista dibujando, en vivo, el Charly de la primera tapa de Rolling Stone Argentina en exclusiva para este número.

“Hasta que no lo saqué de memoria, no paré. Recién ahí empecé a dibujarlo para el libro”, dice Rep en su casa-estudio de Palermo, sentado en medio de una habitación repleta de bocetos y dibujos y pinturas de… Charly García.
Rep advierte que durante la charla se va a parar varias veces, que no se puede quedar sentado demasiado tiempo seguido, que le gusta ir y venir por la habitación mientras habla y dispara la primera de las muchas teorías que ha ido elaborando acerca del músico que ha sido su obsesión durante los últimos años. “Para mí Charly está más activo cuando toca la guitarra, que es de parado. Cuando toca el piano es un pulpo, inquieto, pero de dorapa es cuando se destapa. Uno puede vivir piano o vivir guitarra. El dibujante comúnmente es piano, pero ahora me estoy transformando en guitarra. Lo veo cuando estoy en Fa! [el programa de entrevistas y música que conduce Mex Urtizberea y del que Rep forma parte dibujando en vivo en cada una de sus emisiones]. Es como que ahora me siento un DJ”.
Este DJ poco convencional, que publicó sus primeros dibujos en una revista dirigida por Fabio Zerpa cuando tenía apenas 14 años (el mes pasado cumplió 65), es, según las más que autorizadas palabras de Quino, “el mejor historietista argentino” de su generación.
Casi veinte años después de aquel tremendo elogio por parte del creador de Mafalda y “la” eminencia nacional en el oficio del lápiz, la tinta y el papel, hoy Rep ya no se siente historietista. “El tema es que desde hace tiempo ni hago historietas. Es algo que sigo amando, pero para leer, no para hacer. Hoy si tengo una historia larga para contar, no la pienso como historieta. Pienso que la tendría que contar de otra manera. Aunque eso no signifique que no agarre una historieta y la abrace o que vuelva a ver algo de José Muñoz o de Oesterheld o un Ásterix con amor. Siempre se vuelve a esa patria”.

El CV de Rep arranca con sus primeras publicaciones en una revista sobre ovnis, Cuarta dimensión, y ahí nomás aparecen Hortensia y Humor, donde en 1980 compuso probablemente su primer gran hit: la tira “El recepcionista de arriba”. Luego llegaría Página/12 (historietista fundador en la contratapa del diario) y los 38 libros que ya registra con su firma (del Bellas Artes a Los barrios y de 200 años de peronismo a Don Quijote y la saga Nacidos para molestar, que por ahora tiene los capítulos Maradona y Evita).
En la última década, además, experimentó con los mil y un proyectos por fuera de las viñetas: dibujos en vivo con vino y café, programas de radio y de televisión, espectáculos con Pedro Saborido, diseño de etiquetas de vino y aceite de oliva, portadas de vinilo o dibujos proyectados en pantalla gigante en los escenarios de conciertos de su amigo Pedro Aznar o en las fiestas Fa!.

“En los últimos tiempos lo que me ha dado un tipo de esperanza de seguir dibujando han sido los libros. Porque para mí la gráfica ya está y las redes es otra cosa, no sedimentan, son un consumo. Los libros sí sedimentan. Yo pienso morir en esa y también en experimentar en cosas como las de Fa! o lo que hago con Pedro. El escenario cada vez me gusta más”, confiesa y se vuelve a levantar de la silla, esquivando sus propios dibujos de Charly desparramados por el piso.
Volvamos a Charly entonces. Rep dice que empezó a pensar en hacer un libro sobre García cuando hizo su primer programa de Mundo Rep dedicado al músico. “Ahí empecé a meterme mucho con el personaje, pero en realidad, cuando hicimos los libros de Nacido para molestar con Nacho (Ignacio Iraola, exeditor de Planeta, compañero de aventuras literarias del dibujante y motor incondicional de este proyecto), siempre pensábamos cuál sería el próximo, y después de Evita y Maradona apareció Messi, que no era específicamente Nacido para molestar (el título es Messi, nacido extraterrestre), y Charly siempre estaba dando vueltas. Porque sin dudas él es un ‘nacido para molestar’, aunque este libro se terminó llamando Charly absoluto”.
¿Cuándo y cómo llegó Charly a tu vida?
Lo primero que recuerdo es el Charly de Sui Generis que mis compañeros de secundaria escuchaban y fogoneaban, pero yo detestaba, porque siempre le escapé a los hippies. No sé, yo tenía un problema ahí y no lo aceptaba. Lo acepté realmente con Serú Girán. Ahí empezó mi escucha y lo que sí recuerdo en el año 80 es cuando escuché “Canción de Alicia en el país” y en 1981 tenía una novia que se llamaba Alicia, entonces le hice un montón de cartones con dibujos que tenían que ver con el tema. La canción me despertaba muchas imágenes y ahí para mí mi novia era la Alicia de la letra, pero era una morocha argentina, no la rubia de Disney. Me acuerdo de que hice esos cartones con cosas alegóricas, lo del brujo y eso y ahí creo que fue mi primera relación fuerte con Charly. Después vino todo lo de Serú y después Clics modernos, que fue como decir “por fin, estábamos esperando que tomaras la decisión de meterte con Talking Heads y el punk”. Me gustó que ahí se limpió, se purgó, y empezó otra carrera.

El libro funciona como una biografía ilustrada, ¿lo pensaste así?
Sí, se terminó armando así. Un poco a mí me sale hacer biografía, porque yo a veces, incluso para ilustrar un libro de literatura de otro, medio que estudio el contexto, leo toda la vida de ese personaje y después me dan muchas ganas de recrearla. Eso me viene de fábrica, porque yo en Humor hacía una historieta que se llamaba “El recepcionista de arriba” y era como una biografía y me estudiaba la vida de los personajes que dibujaba, de Dalí o de John Wayne o de Alfred Hitchcock en ese momento. No sé cómo carajo hacía, porque no había tanta información como ahora. Me compraba los fascículos de Los Hombres. Siempre tuve una actitud biografista, un poco para comprender el hecho, el antes del después. ¿Cómo llegó a lo que lo hizo popular? Como si fuera el actor que estudia al personaje. Porque para mí Charly empieza en el espermatozoide, no empieza en Clics modernos. Me interesa conocer cómo llegó a hacer esas canciones y para eso tengo que ir a ver cómo empezó todo.
¿Y qué encontraste en esa primera aproximación a su infancia?
Todas esas historias de la madre y del padre, sus estudios de música clásica. Hasta lo llamé a Bruno Gelber, porque hice un dibujo de Bruno, pensando en qué hubiera pasado si Charly no se cruzaba con “There Is a Place”, de los Beatles. Por ahí estaría tocando con Bruno Gelber. A Charly lo asocio inmediatamente a la clasicidad. Es un músico distinto porque ha estudiado los clásicos. Además del oído absoluto, de reconocer las notas y todo eso, tiene una base que lo hizo ir por todos los caminos bien. Pasar por la sinfónica, pasar por la progresiva y después limpiarse. Charly se banca todo, se banca Chopin, se banca Elton John y se banca John Lennon. Eso lo completa mucho y creo que estamos hablando de un tipo que va a quedar para siempre. Para mí es un ídolo que va a quedar como Astor Piazzolla, como Gardel. Es una obviedad lo que digo, pero me parece que todo eso completa el personaje y que lo único que le falta es una trascendencia internacional, que por ahí algún día se le da. Es lo único que le queda.

Si llamaste a Bruno Gelber para el libro, imagino que tuviste un nivel de investigación del personaje bastante profunda…
Sí, hablé también con sus compañeros de ruta, con Hilda [Lizarazu], con Aznar mucho, con Samalea. A algunos les hice entrevistas directamente en el programa de radio, al Zorrito [Fabián Quintiero]. Es una manera de construir el personaje, pero también leí todos los libros sobre Charly y vi todos los conciertos que hay dando vuelta. Hay muchos buenos libros de Charly y los leí todos. Y también empecé a recordar las cosas que se decían en Humor, en “La página de Gloria”, todas las experiencias que se te van agolpando, las asociaciones que vas haciendo a partir de tu recorrido. De ir una trasnoche a Prix D’ami y que de golpe llegue Charly y toque su versión del Himno, que nunca la había escuchado todavía. Cuando terminé el libro empecé a cerrar el puzzle, porque Charly realmente es un puzzle, pero con las piezas desparramadas por todos lados, debajo de la cama, en todas partes. Todos tenemos un Charly para armar. Yo armé el mío, a pesar de que el puzzle todavía no se terminó, porque él está vivo. Eso está bueno, que él pueda vivir toda esta ráfaga de afectividad que hay, de agradecimiento. ¡Son 70 años de música! Charly es un tipo que ha sido muy luminoso. Me parece que hay varios Charly y hay que analizar mucho, porque está el Charly hippie, el charly del futuro, de lo que vendrá y también está el que un día empezó a vivir el minuto a minuto.
¿Lo trataste personalmente?
Una sola vez, en Bogotá. Yo había viajado a Río de Janeiro con Fito Páez, porque queríamos trabajar en el storyboard que yo iba a hacer de su primera película, Vidas privadas. Nunca teníamos tiempo para juntarnos y Fito me invitó a su gira. Cuando estábamos en Río me dice que se iba a Bogotá porque iban a estar Mercedes Sosa y Charly y ahí fuimos. Estuvimos en una habitación y ahí vi a un Charly en acción, que nunca percibió quién estaba alrededor. Todas esas imágenes también me sirvieron para crear mi Charly. Y también estuve muy bien asesorado con amigos como [Juan Ignacio] Boido, que tiene un doctorado en Charly, y Rodrigo Fresán, que escribió el prólogo del libro.
Mientras hacías el libro, ¿intentaste acercarte?
No. Yo siempre fui muy así … Si se daban las circunstancias, bueno. Pero son años muy peculiares, ¿no? Uno piensa, ¿para qué lo voy a molestar? De hecho, hay como acercamientos y creo que voy a terminar viéndolo. A él le llegaron dibujos. Igual, en ese sentido, de los biografiados no conocí a ninguno personalmente, a Messi no lo conocí, a Diego me lo crucé alguna vez, pero bueno, creo que por un lado es mejor estar libre, no enamorarte de los personajes.

¿Qué diferencia encontraste en Charly en relación a los otros personajes con los que trabajaste?
Creo que la única excepción es Messi, porque es el más carente de argentinidad. Todos los demás personajes son argentinísimos. Esa cosa de poner su cuerpo, no solo su obra. Charly es un cuerpo argentino, su labia, sus frases. Es como Maradona, que por cierto es 9 años menor. No estoy dibujando la vida de Bukowski o de Caetano Veloso, que me costaría más. Acá cuando me metí enseguida encontré la argentinidad. Y uno dice gracias a Dios, porque esa estética argentina te ayuda a ordenarte un poco. La ética, la estética, el desorden que somos, la creatividad que somos, la falta de futuro, el desacuerdo, el quilombo, la individualidad. Son personajes que viven el presente, que se queman casi permanentemente. Y eso a mí me parece algo muy ajeno también, porque yo soy todo lo contrario. Uno está mirándolos y jamás podría ser como ellos. Charly tiene una animalidad creativa increíble, que cambia constantemente.
El escritor argentino, radicado hace años en Barcelona, Rodrigo Fresán sostiene en el prólogo de Charly absoluto que “Rep, como Charly, es uno de esos escasos maníacos referenciales que se nutre de lo que pasó pero nunca pasará y que lo centrifuga hasta convertirlo en algo propio. Algo remixeado y haciendo equilibro sobre la delgada pero firme línea que separa/une a la reverencia de la irreverencia”. Y luego suma las palabras de Quino acerca del estilo del Rep dibujante: “Rep es sin duda el dibujante más original que ha producido la Argentina en los últimos años. Hasta su aparición todos habíamos llegado a este oficio con nuestros papeles aburridamente en regla: hijo de Oski: sobrino de Divito; nieto de Lino Palacio; ahijado de Hugo Pratt… Él no. Rep exhibe extrañas cartas de identidad que lo muestran primo de García Lorca, hermano de Edvard Munch, compadre de Boris Vian y yerno de Cátulo Castillo. Tal vez por eso su línea es una curiosa lombriz que se adentra bajo la tierra de este cautivante Planeta Rep, tratando de descubrir su propio origen como una pregunta que se interroga continuamente a sí misma. Y, a fin de cuentas, eso no es otra cosa que la raíz de la poesía”.

Charly absoluto está repleto de poesía y coronado por múltiples influencias que al final arman un todo completamente nuevo. “El dibujo para mí es una adicción”, dice. “Veo dibujos todo el tiempo, veo líneas. Yo no veo manchas como el pintor. Yo veo líneas en todos lados. No sé, no puedo vivir sin dibujar”.
Así las cosas, en estos últimos tres años, su vida fue dibujar a Charly, una y otra vez.
¿Quién vendría a ser el Charly García de los dibujantes?
Mmmm… Hay varios, sería una mezcla, me parece. Aunque no veo a alguien que venga del campo del noveno arte, del humor. Hay algunos artistas quizá que tengan más que ver con lo que es Charly. Pollock puede ser uno. Hay un italiano, que se murió muy joven de sobredosis, Andrea Pazienza, que también podría ser. Un artista buenísimo, típico de los 80. Hay otro que se llamaba Vaughn Bodē, que se suicidó, creo que era holandés. Pero no hay muchos casos así. Este es un ambiente bastante tranquilito y yo a Charly lo ubico entre esa gente que puso el cuerpo en su obra. Por eso decía lo de Pollock, que puso el cuerpo y es muy notorio en su pintura. Egon Schiele también, que fue una especie de Klimt aguardentoso. De hecho, la tapa del número uno de Rolling Stone es como una pintura de Egon Schiele, ¿no? Es muy difícil porque como Charly no hay nadie, ja. Porque él es un sobreviviente de sí mismo. ¿Cómo puede ser? Renace en una crisálida permanente. Este es mi libro definitivo de Charly, pero Charly no es definitivo.

Rep vuelve a levantarse de la silla y mira detenidamente la tapa del primer número de Rolling Stone que dentro de un rato dibujará para la revista. “Esta tapa es un ícono, así como también las imágenes de Charly de Andy Cherniavsky o lo que hizo Renata Schussheim, las fotos de Nora Lezano y las de Hilda Lizarazu, de alguna manera. Charly, como buena estrella pop, se dejó manejar la imagen y eso es muy importante. Porque si no estuvieran esas imágenes icónicas de él, no estaríamos hablando de Charly. Charly es pop, es imagen pura. Y yo con esas imágenes traté de hacer un libro”.
¿Te acordás del primer Charly que hiciste?
Yo creo que fue una postal (Postales fue una serie de dibujos que comenzó publicando en Página/12 y que luego llegó a ser libro). Es un dibujo en que él está con Spinetta. No lo incluí en el libro, porque era un Charly muy primitivo para lo que dibujé después. Me hace acordar a Don Quijote, a quien dibujé mucho. Son como esos flacos inalámbricos, hermosísimos. Me parece que siempre lo voy a dibujar.
De todos los Charly, ¿cuál fue el más difícil de dibujar?
El último es el más difícil, porque es el menos gestual, es menos expresivo. Si bien no hay muchas fotos de niño, incluso ese es más fácil imaginarlo. Cuando me metí con el niño Charly me llamó mucho la atención que no usara anteojos. No hay fotos del niño Charly con anteojos. ¿En qué momento le crecieron los anteojos? Esa es la pregunta. Porque para la imagen de Charly los anteojos son muy importantes, como los bigotes y su figura estilizada. Por eso para mí son tan importantes las imágenes que le tomaron los fotógrafos. Ellos nos ayudaron a conocer a Charly. ¡Como el camarógrafo de Mendoza que lo filmó justo cuando se tiró a la pileta del hotel desde un noveno piso! De pedo. Si esa imagen no está, no está la leyenda de Charly. Por ahí en su vida se tiró tres o cuatro veces, pero el tema fue que no estaba uno ahí tratando de hacerle una nota a [Alberto] Flamarique y lo captó cayendo desde el aire.
¿Y el Charly que más te gusta dibujar?
Ese, el que se tira a la pileta. Hice muchos de esa situación.

¿Utilizaste diferentes técnicas en los dibujos?
No mucho. Hay algunas pocas acuarelas, pero la mayor parte del resto de los dibujos son en tinta y con colores planos en Photoshop. El tema es que los colores planos imprimen mejor, son más fieles. Hoy la gente mira con la luz de atrás. Nuestro ojo se acostumbró a la luz de atrás del celular. No es la luz natural. Entonces, una impresión de algún material diferente puede llegar a defraudar. La pantalla nos está malacostumbrando a que vale lo mismo un Molina Campos que la imagen de un rosbif, la foto de egresados de un famoso que un Matisse. Creo que una de mis ocupaciones hoy es pensar la imagen. Porque la gente no tiene tiempo, todo es un residuo que no se puede elaborar. No hay aduana, comemos todo y terminás no viendo nada. En una época, todos pedíamos imágenes y más imágenes, pero era necesario que así fuese, porque faltaba ese lenguaje. Ahora se llegó al punto en el que la inundación de imágenes está censurando a la palabra. Por eso creo que hay que volver a educar el ojo.

Es muy difícil tratar de encapsular las mil y una vidas de Charly García y de allí que resulte tan complejo hacer, escribir, dibujar una biografía que abarque toda su vida y su obra. Pero Rep lo hizo. Con gracia, elegancia, humor y obsesión. “Como humorista me gustaba también mostrarle a la gente que él tiene mucho humor y que ese humor siempre ha suavizado su personaje. Tiene mucho ángel y si bien tiene una dosis de maldad, por las anécdotas que escuché es un amor de gente”.
Rep habla de la educación visual de Charly, de su ojo absoluto, de la influencia de Roger Dean y del atractivo de las portadas de su discografía, que tiene un apartado especial en el libro, con apuntes del autor. En cada una de las páginas de Charly absoluto la síntesis aparece como un recurso de máxima precisión. “El libro es sintético, sí”, concede. “Pero mi idea es que los dibujos les disparen algo a los lectores. Yo me acuerdo siempre de un cuadrito del Corto Maltés que me despertó el interés por la Primera Guerra Mundial y, por ende, por la Segunda Guerra Mundial. Antes de haber visto ese cuadrito ni lo había pensado. La historia es la de un fusilero australiano borracho que termina derribando el Fokker del Barón Rojo, un héroe alemán de la Primera Guerra al que nadie podía derribar. Resulta entonces que hay un fusilero que cuando está borracho lo que apunta lo tira. Al Corto Maltés se le ocurre que podía ser una buena idea para terminar con el Barón Rojo y consigue un vino que le caga a un oficial y se lo da al fusliero hasta que lo emborracha. Y bueno, ‘Pum’, y uno ve cómo cae el avión y cuando se estrella contra el piso le roban todo. Justo en ese momento, arriba del saqueo, pasa otro Fokker, y se puede ver a un compañero del Barón Rojo que observa y se ríe. Si mirás bien el cuadrito, en la cabina está su nombre: Hermann Göring. Enseguida que lo vi, pensé: ‘¿Quién carajos es Hermann Göring?’. Claro, investigué y, bueno, di con que había sido héroe de la Primera Guerra Mundial, compañero del Barón Rojo, pero ya con una ambición tremenda que luego lo llevaría a ser el mariscal de Hitler. Todo eso en un cuadrito. A mí me gustaría que eso pase con el libro y con los chicos, que salgan a buscar, a investigar, a escuchar a Charly”.
Rep insiste en que Charly es como “un pintor automatista”, que no hace bocetos, que no tiene un pensamiento previo, que vive en el presente absoluto. “Obviamente que se pensó y se fabricó como un rockstar, de hecho fue el primero y es inigualable. Pero siempre hizo todo grafiteando arriba de sí mismo, en tiempos además donde no estaba todo maquetado como hoy. Había que crear, cubrir, romper y volver a crear. Estos tiempos son muy maquetados, todo está muy pensado”.
Hace poco más de veinte meses, Miguel Repiso, recién pasada la barrera de los 60, fue padre por primera vez. “Todo este proceso del libro coincidió con el caos de la paternidad. Lo hice bajo el imperio de esta nena, Albita, que llegó a mi vida. Pero bueno, la vida de Charly es desordenada y caótica y un poco mi vida fue así también estos meses. El espíritu de Kerouac y de Pollock”.
The post Rep: “Como Charly no hay nadie. Sobrevivió a sí mismo” appeared first on Rolling Stone en Español.
En la vida hay momentos llenos de euforia y momentos en los que simplemente hay que sentarse a reflexionar sobre el pasado. Por alguna extraña razón, las fiestas funcionan en una estructura similar, o al menos eso plantea Lykke Li en The Afterparty, su más reciente material discográfico.
Después de casi dos décadas de carrera, la artista sueca se sienta a reflexionar sobre cómo ha cambiado su percepción sobre la vida y la industria musical en estos años. En tan solo nueve temas, Lykke Li presenta una narrativa completa que gira alrededor de una lucha interna que todos hemos experimentado alguna vez: enfrentarse a la peor versión de uno mismo. Pero esto no viene de la culpa, sino desde la esperanza, lo que resulta en un proyecto catártico y sanador.
A tan solo días de que el álbum salga a la luz, Lykke Li se reunió con ROLLING STONE en Español para conversar sobre el proceso creativo detrás del álbum, la profundidad de su concepto y los pequeños detalles que lo convierten en uno de los proyectos más distintos de su catálogo.
Felicidades por The Afterparty, tu nuevo álbum. Me parece muy interesante cómo, en cierto modo, es completamente opuesto a tu disco anterior, no solo en su sonido, sino también en su producción y en el lugar de grabación. ¿Por qué quisiste que fuera tan diferente a tu última entrega?
Creo que siempre he sido así. Con cada álbum que hago, intento ir súper a la derecha y luego pienso, “Oh, la próxima vez quiero ir completamente a la izquierda”, así que es como si estuviera en un viaje como artista y quisiera explorar todas estas cosas diferentes.
Cuéntame sobre la grabación de este nuevo álbum en tu país natal, Suecia, ¿qué diferencias supuso en comparación con la grabación de tu anterior álbum, que fue en Los Ángeles?
En su mayoría, todos mis primeros álbumes los hice en Suecia también. Siempre vuelvo al estudio de Ingrid. También hice el último álbum en la pandemia, así que no pude viajar mucho. Por eso también se convirtió en una especie de álbum claustrofóbico y esta vez quería que fuera súper maximalista; mucha gente, muchas voces, en vivo, todo en vivo, y toda mi gente está en Suecia, así que fui allí.
Pero escribiste The Afterparty en Los Ángeles. ¿Encontraste algún contraste entre la idea que tenías al escribir el disco y la que tenías al grabarlo?
Son completamente diferentes y la forma en que llamo a Los Ángeles es “el ashram”. Escribo principalmente en Los Ángeles porque te obliga a pasar mucho tiempo solo en tu coche y el coche se convierte en una especie de burbuja espacial y luego miras el mundo. No sé si es así en México, pero especialmente en Los Ángeles hay tanta destrucción, sufrimiento y decadencia, así que básicamente es un mundo en llamas.
Sí, aquí también pasa. Es crear o morir, ¿no?
Sí, es exactamente así.

Uno de los aspectos clave de este nuevo álbum, al menos en lo que respecta a su sonido, es el papel protagónico de las cuerdas. Tuviste una orquesta de 17 músicos para la grabación, ¿por qué quisiste que las cuerdas fueran una parte tan importante de The Afterparty?
También las tuve cuando toqué cuatro conciertos con la orquesta sinfónica en Suecia, que era una orquesta de 60 músicos, y fue tan hermoso. Cuando hice eso, pensé, “¡Dios mío! Definitivamente necesito usar cuerdas en este álbum”. Creo que las cuerdas también representan el drama y la emoción; es tan hermoso que como humano puedes tocar cuerdas y pintar el mundo entero en emoción. Son instrumentos muy poderosos.
Otro aspecto clave del sonido de este disco son los “bongos apocalíptico”s, que podemos escuchar desde la primera canción, ‘Not Gon Cry’. ¿Cómo fue el proceso de experimentar con ese instrumento hasta encontrar el sonido específico que buscabas?
Para mí, eso también es un elemento tan humano porque realmente tienes que tocar el bongó, y también me inspiraron mucho los álbumes de Marvin Gaye y los Rolling Stones que también siento que tenían los mismos temas, como que el mundo también estaba lidiando con la guerra, y realmente muestra el caos del mundo, como la sangre y el sudor de ser humano también.
Ese instrumento también es muy importante en la música latinoamericana, ya sea cumbia o salsa…
Me encanta la cumbia. Estoy obsesionada.
Y me preguntaba si esos géneros fueron de alguna manera una fuente de inspiración para este disco.
No directamente, pero sí indirectamente. He pasado mucho tiempo en México y me encanta ese tipo de música.
Contrastan un poco porque los bongos son muy alegres y le dan un ritmo animado a muchas canciones. Pero el concepto principal de The Afterparty es lidiar con tu peor versión. ¿Por qué quisiste que tuviera este contraste entre un concepto tan profundo y potente con sonidos alegres?
Porque creo que la naturaleza humana siempre está en la delgada línea entre la oscuridad y la luz. Y siempre tiene que existir esa yuxtaposición en todo. Así que si vas a ir muy oscuro, tienes que compensarlo con mucha luz.

Y háblame del concepto del álbum en sí. ¿Por qué quisiste que se abandonara un tema tan profundo y desafiante para muchas personas como lo es lidiar con la versión más oscura de uno mismo?
Eso es lo que hago como artista. Tomo todas esas emociones que son difíciles de manejar, las transformo y compongo canciones. Así que, básicamente, tomo aquello que no entiendo y con lo que no puedo vivir, e intento comprenderlo.
Te diste cuenta de que querías grabar un álbum completo después de grabar ‘Famous Last Words’ en una sola toma. Es una canción muy potente y emotiva, y eso se nota no solo en los instrumentos, sino también en tu voz. ¿Qué recuerdas del proceso de grabación? ¿Fue emocionalmente exigente de alguna manera?
No realmente. Cuando tienes una canción así, es como un hermoso misterio y piensas, “¡Guau!”, como si fuera una descarga celestial. Entonces, cuando tienes algo así, te das cuenta de que has descubierto algo importante. Y la verdad es que, sobre todo con la letra, ese chico malo, ese chico rebelde, esa criatura de la noche, me interesaba mucho ese personaje.
¿Fue esa la primera canción que grabaste del álbum?
Sí, creo que esa es la primera que tengo grabada como es debido.
¿Y esa canción dio pie a todo el concepto que hay detrás de The Afterparty?
No, eso fue solo un capítulo. A veces uno no sabe. Te preguntas, “¿Estoy haciendo solo unas pocas canciones o estoy haciendo un álbum?”. Ahí es cuando me doy cuenta, “Bueno, estoy haciendo un álbum”. Me di cuenta de que ‘Famous Last Words’ es solo un capítulo. Ahora, necesito encontrar todos los demás capítulos y descubrir la trama completa de la historia.
¿Por qué quisiste construir esta narrativa en la que comenzamos con una especie de euforia y avanzamos hacia un punto emocional apagado en el que no hay nada más que hacer que reflexionar sobre lo que acaba de suceder en esta fiesta, que es una metáfora de la vida misma?
Para mí, eso es lo que significa hacer un álbum: construir este mundo que es casi como una obra de teatro, una película o un libro, donde hay todo un arco argumental, narrativa y personajes. Me gusta construir realmente todo el mundo. Eso es lo que lo hace divertido.
¿Y qué imágenes te llegaban a la mente mientras escribías y grababas el álbum?
Cuando imagino cosas, nunca hay limitaciones de presupuesto. En mi mente soy Stanley Kubrick, pero luego llega la realidad y aparece mi compañero, Theo Lindqvist, que es casi como mi Björn en la música. Es mi compañero visual. Entonces, empezamos a reflexionar sobre los tiempos que vivimos, ya sea que todo esté en TikTok o en Instagram. Son pequeños fragmentos de realidad, ya sea ver una guerra, un meme o una sesión de fotos de moda. Son trozos fragmentados de realidad. Pensamos, “Creo que tenemos que crear una especie de regla fundamental donde todos los vídeos sean reales”. Está sucediendo todo. Es un iPhone o una cámara de video. No hay nada de ilusión. No hay filtros añadidos. Es la realidad y los seres humanos intentando superar sus circunstancias.

Quiero hablar de la canción ‘Knife In The Heart’ porque siento que es el clímax de toda la historia que nos estás contando. Así que quiero preguntarte cómo fue el proceso de creación de esa canción. ¿Fue tan catártico como parece?
Sí, lo fue. Creo que esa fue la última canción que escribí para el álbum, y también me salió en una sola toma. Y te das cuenta cuando estás escribiendo algo y dices, “Oh, esto es lo que he estado buscando durante meses”. Y es una canción bastante sencilla, casi como una canción de cuna. En realidad trata sobre aceptar la condición humana. Esa canción es bastante emotiva y se puede sentir desde la perspectiva del público o del oyente.
¿Y cómo se vive desde la perspectiva del artista? ¿Cómo fue escribirla?
Al escribir, simplemente estás explorando. Intentas encontrar las palabras adecuadas para expresar un sentimiento. Así que, cuando escribo, estoy totalmente inmersa. Solo tengo curiosidad. Solo estoy viendo hacia dónde va. Y luego creo que la producción fue realmente interesante porque mi amigo vino y le dije que quería esta introducción súper cara y luego él estaba tocando Ebo y esos primeros acordes. Yo pienso, “¡Dios mío, sí!”, como si estuviéramos lanzando un apocalipsis total en la producción.
Increíble. Y algunas de las letras de The Afterparty son muy reflexivas, pero te divertiste mucho escribiéndolas. ¿Por qué te resulta gracioso escribir ese tipo de letras?
Por ejemplo, estaba obsesionada con la palabra “payaso”. Entonces, pensé, “¿Cómo puedo usar esa palabra?”, o buscaba palabras que, para mí, evocaban una imagen irónica o humorística. Me preguntaba cómo incorporarlas a la canción. Era simplemente curiosidad por las palabras y las imágenes, y sí, a veces me hacía reír, por ese estilo un tanto absurdo.
Corrígeme si estoy mal, pero durante el proceso creativo de este nuevo álbum encontraste una nueva pasión en el pro-wrestling o la lucha libre profesional. ¿Qué fue lo que te interesó tanto de este mundo?
Me parece que es muy parecido a lo que significa ser humano, como ver esos combates de lucha libre donde tienes que competir por tu lugar a pesar de sentirte derrotado y con todas esas lesiones. En la lucha libre, tienen todas esas historias y arcos argumentales increíbles. Se trata mucho de venganza y traición. Me pareció completamente fascinante.
En una entrevista que te hicieron hace más de 15 años, mencionaste que sentías que la música te llegaba como un regalo de Dios. ¿Sigues pensando lo mismo?
Sí. Bueno, no hay una respuesta a por qué algunas personas escriben canciones y otras no. Simplemente, puedes ir a ese lugar. Y es tan hermoso. Sigue siendo un misterio. Y es un regalo tan grande para mí que realmente no sé cómo viviría sin él.

Finalmente, The Afterparty se siente como una especie de despedida. Sé que has insinuado que este podría ser tu último álbum. ¿Intentabas dar un cierre a tu carrera, al menos a la Lykke Li que conocemos?
Sí, creo que sí. Y creo que también es que esta industria se basa en ser joven. Y cuando ya no lo eres, tienes que reajustarte y te das cuenta de que la industria está bastante podrida. Entonces, a medida que te vuelves más sabia y espiritual, empiezas a cuestionar toda esta industria. Es como una despedida a la niña que empezó tan joven. Estoy haciendo esto para mi yo de 18 años, que ni siquiera podía imaginar quién sería a estas alturas. Es casi como honrar esa parte de mí misma.
The post Lykke Li se despide de sí misma en <i>The Afterparty</i> appeared first on Rolling Stone en Español.