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En un hecho sin precedentes, Donald Trump ha criticado al papa León XIV. El mandatario afirmó que, al ser el primer pontífice estadounidense de la historia, debería “dejar de complacer a la izquierda radical”. La indignación expresada por el presidente en sus redes sociales contra el líder de la Iglesia católica surge a raíz de las firmes declaraciones del pontífice sobre la guerra en Irán, en las que hizo un llamado al mundo a buscar la paz y la esperanza para poner fin a este crimen de odio.

“El papa Leo es débil en materia de delincuencia y pésimo en política exterior. Habla del “miedo” a la administración Trump, pero no menciona el miedo que la Iglesia Católica y todas las demás organizaciones cristianas sintieron durante la pandemia, cuando arrestaban a sacerdotes, ministros y a todo el mundo por celebrar misas, incluso al aire libre y manteniendo la distancia de seguridad”, declaró Trump a través de sus redes sociales. 

En otra publicación, Trump no se hizo esperar para crear comentarios polémicos, pues realizó una imagen generada con inteligencia artificial donde se hace mostrar como una figura similar a Cristo, sanando a una persona enferma y rodeado de personas que lo admiran: enfermeros, militares y civiles. Posteriormente, eliminó la imágen de sus cuentas. 

Donald Trump arremete contra el papa León XIV 
Imágen generada con IA / Donald Trump vía Truth Social

Y agregó Trump en su discurso: “Me cae mucho mejor su hermano Louis que él, porque Louis es un auténtico seguidor de MAGA. ¡Él lo entiende, y Leo no! No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga armas nucleares. No quiero un Papa que piense que es terrible que Estados Unidos atacara a Venezuela, un país que enviaba enormes cantidades de drogas a Estados Unidos y, peor aún, que liberaba a asesinos, narcotraficantes y criminales en nuestro país. Y no quiero un Papa que critique al Presidente de los Estados Unidos porque estoy haciendo exactamente lo que me eligieron, por una aplastante mayoría, estableciendo cifras récord de delincuencia y creando el mejor mercado de valores de la historia”.

El mandatario también afirmó que gracias a él, el papa Leo se encuentra siendo el mayor representante de la Iglesia católica, pues lo eligieron pensando en que sería la mejor figura para lidiar con su gobierno por ser un papa estadounidense: “Si yo no estuviera en la Casa Blanca, Leo no estaría en el Vaticano. Desafortunadamente, la debilidad de Leo contra el crimen y contra las armas nucleares no me convence, ni tampoco el hecho de que se reúna con simpatizantes de Obama como David Axelrod, un perdedor de la izquierda, que es uno de los que querían que arrestaran a feligreses y clérigos”.

Y finalizó con: “Leo debería enmendar su papel como papa, usar el sentido común, dejar de complacer a la izquierda radical y concentrarse en ser un gran papa, no un político. ¡Le está haciendo mucho daño y, lo que es más importante, le está haciendo daño a la Iglesia Católica!”.

La respuesta de Trump se da luego de que el papa León XIV recriminara sus acciones contra Irán, pues “aniquilar a toda una civilización” por el estrecho de Ormuz no iba por el camino de la paz y el fin de la guerra que él profesa. El papa también se pronunció en sus redes sociales y dijo: “Dios no bendice ningún conflicto. Cualquiera que sea discípulo de Cristo, el Príncipe de la Paz, nunca está del lado de quienes una vez empuñaron la espada y hoy lanzan bombas. La acción militar no creará espacio para la libertad ni para tiempos de Paz, que solo llega de la paciente promoción de la convivencia y el diálogo entre los pueblos”. 

No es la primera vez que el pontífice manda un mensaje contundente sobre el tema de la guerra que se vive entre estas regiones, pues días anteriores, también comunicó que: “Las guerras que manchan el presente con sangre son fruto de la idolatría del poder y del dinero. ¡No nos acostumbremos al clamor de las armas y a las imágenes de guerra! La paz no es solo un equilibrio de poder. Es la obra de corazones purificados, de quienes ven a los demás como hermanos y hermanas a proteger, no como enemigos a vencer”.

Además, según algunos medios italianos, el papa también aseguró que no tiene miedo alguno en la administración de Trump, y sin entrar en debate con el mandatario, la Iglesia tiene la obligación moral de ir contra la guerra. “No, no tengo miedo de la Administración Trump, ni a proclamar en voz alta el mensaje del Evangelio, que es para lo que creo que debo estar aquí, y por eso existe la Iglesia. No somos políticos, no vemos la política exterior desde la misma perspectiva, sino como constructores de paz. No creo que el mensaje del Evangelio deba ser tergiversado, como algunos están haciendo. Yo sigo hablando claro contra la guerra, tratando de promover la paz, el diálogo y el multilateralismo con los Estados para encontrar soluciones a los problemas. Demasiadas personas sufren hoy, demasiadas personas inocentes han sido asesinadas, y creo que alguien debe alzar la voz y decir que hay una mejor manera”, declaró el papa León XIV. 

Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, el arzobispo Paul S. Coakley, dijo: “Estoy muy dolido por que el presidente haya decidido escribir palabras tan denigratorias sobre el Santo Padre. El papa León XIV no es un rival ni un político. Es el vicario de Cristo que habla desde la verdad del Evangelio y por el cuidado de las almas”.

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Como Global Head de VALORANT Esports, el brasileño Leo Faria está a cargo de la estrategia y la activación del VALORANT Champions Tour, que el 15 de marzo pasado tuvo en el Santiago Masters una jornada histórica para el gaming en América Latina. Leo es un referente de los e-sports en la región, pero es también un apasionado en la materia desde muy chico, y al mismo tiempo un melómano y un músico. Por eso, en esta entrevista con Rolling Stone habla de su visión profesional respecto de grandes eventos presenciales y en vivo como el de Chile, y también de su aproximación a la música, cada vez más importante en los juegos.

¿Cuáles son los principales desafíos al trabajar en el VALORANT Champions Tour?

Es un equilibrio constante. Primero, tenemos que construir un ecosistema global unificado que no elimine la identidad regional. Un fan en Buenos Aires debería sentir lo mismo que un fan en Seúl, pero el carácter del evento tiene que sentirse como en casa. Segundo, estamos enfocados en el Path to Pro. Queremos asegurarnos de que haya una forma clara para que cualquiera con suficiente talento pueda llegar a lo más alto. Mira un equipo como Nongshim RedForce: jugaron a través de Premier, pasaron a Challengers, ganaron Ascension y llegaron hasta ganar Masters. Ese es el sueño. Queremos asegurarnos de que un grupo de amigos que juegan pueda ver un camino legítimo hacia el escenario global.
Por último, se trata de crear un futuro sostenible para jugadores y equipos. Nos hemos movido hacia un modelo donde el deporte está realmente financiado por los fans. Queremos darle a la gente una forma de representar su amor por el juego y sus equipos favoritos a través de bienes digitales. Se trata de orgullo e identidad. Hemos tenido mucho éxito con esto. Solo el año pasado, pudimos distribuir más de $100M a nuestros equipos. Es algo hermoso cuando la pasión de la comunidad apoya directamente a los profesionales que siguen todos los días.

¿Qué distinguió al Masters de Santiago de otros eventos?

Santiago fue eléctrico. No fue solo un torneo. Fue un verdadero encuentro. La energía local es extraordinaria. De hecho, tuvimos que ampliar la capacidad porque el entusiasmo de los fans era imparable. Hay un orgullo regional específico en LATAM, que amplifica todo dentro del estadio. Sentías como que las paredes vibraban. Se demostró que la pasión aquí no es solo un nicho. Es una piedra angular de la escena global.

Trabajás uniendo dos mundos: el material, en el que se produce el VALORANT Champions Tour; y el mundo interior, propio de un juego. ¿Cómo se siente vivir entre esos dos planos tan diferentes?

Es como ser un director de orquesta y un arquitecto al mismo tiempo. Tienes que darte cuenta de que, para la mayoría de nuestros jugadores, la experiencia con VALORANT es completamente digital. Vive en sus monitores y en sus auriculares. Estos eventos en vivo son una forma muy única de traer ese mundo a la vida.
Es el único momento en el que la comunidad puede salir del juego y conocer en persona a los amigos que hicieron online. Usamos cosas como nuestras ceremonias de apertura para llevar la IP y los Agentes al mundo físico. Un ojo está en la logística material, como los venues y los calendarios, pero el otro está en asegurarse de que cuando un fan entra al estadio, sienta que finalmente ha entrado en el juego que ama. Se trata de difuminar esas líneas para que la transición de jugar en casa a alentar en un estadio se sienta como un viaje continuo.

Se ha hablado de una masculinidad, a veces dominante, en los esports. ¿Cuál es tu visión sobre el lugar de las mujeres en este universo?

Nuestro sueño es algún día ver a hombres y mujeres jugando juntos en el mismo escenario. Queremos que estén unidos por su pasión por VALORANT, no segregados por sus géneros. El objetivo es simple. Debemos normalizar la inclusión como excelencia competitiva.
Ya estamos viendo éxito en esto. Hemos visto jugadoras de Game Changers probando con equipos de Tier 1 y seleccionadas para jugar en las Ligas Internacionales. Incluso hemos experimentado con un evento llamado Spotlight, donde hombres y mujeres jugaron juntos durante la off-season para normalizar esa dinámica en nuestro deporte.
Game Changers es un puente hacia ese futuro. Se trata de dar visibilidad para que el camino hacia la cima esté verdaderamente abierto para todos. En los deportes tradicionales, existen barreras físicas que a menudo hacen necesarias ligas separadas, pero los esports no tienen esas barreras. Por eso, nuestro objetivo no es crear un deporte separado para mujeres ni algo como la WNBA. Queremos un mundo donde el género ya no sea un factor para quien levanta el trofeo.

En su estudio, Leo plasma su debilidad por el bajo potente y la distorsión

Tu bio indica que has jugado shooters la mayor parte de tu vida. ¿Cómo cambia la experiencia para alguien que ama el juego, pero al mismo tiempo trabaja en esta industria?

Me mantiene con los pies en la tierra porque crecí jugando videojuegos y ahí es donde encontré a mi tribu. De adolescente, pasaba incontables horas online avanzando en juegos. En Brasil, era muy común hacer estas sesiones LAN nocturnas después de la escuela. Las llamábamos corujão. Esas largas noches me dieron más que un hobby. Me dieron una perspectiva y un contexto de lo que realmente es el gaming. Aprendí qué hace que un juego sea bueno y, más importante aún, qué une a las personas. Cuando trabajamos en VALORANT hoy recurrimos a esa misma fuente de experiencia. Quiero construir el tipo de cosas por las que mi yo más joven se habría quedado despierto toda la noche.

Desde un medio como Rolling Stone, no podemos evitar preguntarte por tu faceta como músico. ¿Alguna vez tu afinidad por la música influyó de alguna manera en la música de algún juego en el que trabajaste?

La música no es un hobby para mí. Es el lente a través del cual veo el mundo. Crecí en una casa donde el fin de semana no terminaba con una película, sino con una jam session. Los amigos de mi padre eran músicos. Después de un día de off-road, simplemente conectábamos y tocábamos. Esa energía cruda y comunitaria es exactamente lo que intentamos replicar en los estadios hoy.
Mi base musical está dividida entre algunas influencias fundamentales. Crecí escuchando rock clásico como Led Zeppelin, Pink Floyd, The Rolling Stones y David Bowie. Pero la música que me definió como adolescente fue el sonido de Seattle y el alternative de los 90, bandas como Nirvana y Pearl Jam, o el lado más pesado con Audioslave y Stone Temple Pilots. Incluso hoy, si tiene una línea de bajo potente y una guitarra distorsionada, capta mi atención. Soy un gran fan de Foo Fighters. Dave Grohl es el ejemplo que sigo para hacer las cosas por las razones correctas y mantener la energía al cien por ciento. En mi estudio en casa, cuando grabo guitarras o baterías, busco ese mismo estado de flujo que encuentras en una partida de alto nivel. En una banda, tienes que estar perfectamente sincronizado con otras cuatro personas para crear algo hermoso. En VALORANT, es exactamente la misma presión.

¿Qué podés decirnos sobre el vínculo de VALORANT con la música?

Es el latido de VALORANT. Es central en nuestro ADN. Cuando producimos shows, estamos constantemente pensando en qué nos haría saltar del asiento en un concierto. Si la respuesta es no, entonces no hemos ido lo suficientemente lejos. Queremos que nuestros eventos tengan la suciedad, el sudor y el alma de un concierto en vivo. Al final, se trata de lo que aman los jugadores. Profundizamos para entender sus preferencias musicales y qué resuena con ellos. Durante Masters Santiago, colaboramos con BUNT. También tuvimos a KATSEYE. Primero trabajamos con ellas para el Game Changers Championship en una canción llamada “MIA”. La interpretaron en sus giras y en Lollapalooza Chile, y luego vinieron a Masters para tocar en nuestro escenario y unirse a nuestro showmatch. Lo que lo hace especial es que estos artistas también son gamers. Conocen VALORANT. Esa autenticidad hace que la colaboración se sienta más que como una simple actuación. Es una experiencia compartida con la comunidad.

¿Qué le dirías, desde tu presente como profesional de la industria, a ese Leo adolescente que jugaba toda la noche a su juego favorito?

Le diría que no deje de jugar. Todo va a salir bien. Pero también le diría que, por favor, continúe diversificándose y aprendiendo. Necesitas complementar el gaming con otras habilidades importantes. Necesitas una perspectiva amplia para construir el mundo en el que quieres vivir.

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Cada cuatro años, la FIFA celebra uno de los eventos más relevantes del deporte, casi a la altura de los Juegos Olímpicos. Más allá de ser el mayor escaparate del fútbol internacional, la euforia de la Copa Mundial siempre llega acompañada de una banda sonora. 

Desde 1962, cada edición cuenta con una canción oficial que sirve como teaser del torneo, suena en las ceremonias de apertura y clausura, forma parte de las transmisiones y acompaña eventos paralelos, con el objetivo de amplificar la emoción colectiva.

No es casualidad que artistas de alcance internacional participen en estas producciones. La música del Mundial está diseñada para expandir el impacto del evento más allá de lo deportivo, instalándose en el imaginario colectivo incluso años después del silbatazo final. Pero, ¿de dónde viene esta tradición?

Chile, cuna de los himnos mundialistas

Era 1962 y Chile se preparaba para ser la sede del mayor evento en el universo del fútbol. En paralelo, Jorge Rojas Astorga, director del grupo de rock chileno Los Ramblers, componía ‘El rock del Mundial’ como celebración y apoyo a su selección.

Presentada inicialmente durante la tercera edición del Festival de Viña del Mar y vocalizada por Germán Casas (vocalista principal del grupo), la canción se publicó oficialmente semanas antes del torneo. Tal fue su éxito que, en cuestión de tiempo, se consolidó como el himno del campeonato, hasta ser reconocida como la primera canción oficial asociada a un Mundial, estableciendo la idea de que el fútbol también podía expresarse a través de la música.

Durante años, esta relación fue meramente local. Las canciones reflejaban el estilo musical del país anfitrión y exaltaban el orgullo nacional casi de forma patriótica, como un himno nacional tradicional. Sin embargo, con el paso del tiempo y las tendencias, el Mundial cambió y, con él, también su sonido.

Ricky Martin y el giro hacia el pop global

Para el Mundial de Inglaterra 1966, la FIFA apostó por reforzar su estrategia de marketing con la presentación de su primera mascota y su primer tema oficial. Así surgió el león World Cup Willie, cuya aparición estuvo acompañada de su canción homónima, ‘World Cup Willie (Where In This World We Are Going)’, interpretada y compuesta por el músico de skiffle (género musical que mezcla folk, jazz y blues con un estilo enérgico), Lonnie Donegan.

Al finalizar la edición de ese año, Willie se consolidó como un ícono duradero y sentó el estándar para las mascotas de las ediciones posteriores del torneo; a diferencia de su himno, que tuvo poca repercusión y pasó rápidamente al olvido.

Arte de portada del vinilo World Cup Willie / Where in This World Are We Going (Diciembre 1965)
FIFA

Tuvo que pasar una decena de canciones y géneros (desde orquestas hasta rancheras mexicanas) antes de que ‘La copa de la vida’, tema de Francia 1998 interpretado por el puertorriqueño Ricky Martin, volviera a instalarse en la conversación pública al romper con la idea de lo que una canción del Mundial podía ser.

La pieza integraba ritmos latinos con una estructura pop orientada a audiencias masivas, y desplazaba el énfasis del fútbol hacia emociones más amplias, no necesariamente vinculadas al deporte, como la celebración, la energía, la pertenencia y la unión.

Impulsada por su rotundo impacto, Ricky fue invitado a interpretarla en vivo en los  Premios Grammy de 1999, donde recibió el reconocimiento de figuras como Madonna o The Rolling Stones. Aquel momento marcó un punto de inflexión tanto en su carrera como en el soundtrack deportivo: las canciones dejaron de centrarse exclusivamente en el torneo y comenzaron a hablar menos de goles y más de valores universales.

Ricky Martin en los Premios Grammy en 1999.
Frank Micelotta Archive/ImageDirect

Globalización y los éxitos de los 2000

Esa transformación musical coincidió con un proceso más amplio: la globalización del evento. Las letras, ritmos y melodías de las canciones comenzaron a incorporar múltiples idiomas, colaboraciones entre artistas de distintos países y una mezcla de géneros que respondía a una audiencia global diversa y multicultural. 

Corría el año 2010 cuando el mundo se paralizó al presenciar una nueva edición de la Copa del Mundo, la primera en realizarse en África. No era un hecho menor, y su música tampoco debía serlo. Por ello, la FIFA encargó a Shakira la creación de una canción que recogiera elementos sudafricanos para integrarlos en una pieza capaz de sonorizar la cultura.

Shakira en el vídeo musical de Waka Waka

Con esa encomienda e inspirada en la canción ‘Zamina Mina (Zangalewa)’ (1986) del grupo camerunés Golden Sounds (un clásico de origen militar que rendía homenaje a los soldados africanos que defendieron Camerún durante la Segunda Guerra Mundial) la colombiana creó ‘Waka Waka (This Time for Africa)’, una pieza que rompió las barreras del público objetivo y que, desde su lanzamiento, superó los 15 millones de copias vendidas en todo el mundo.

Incluso canciones no oficiales, coproducidas por auspiciadores del torneo (como Coca-Cola o Beats by Dre), como ‘Wavin’ Flag’ (2010) de K’Naan y Nancy Ajram, son hoy añoradas y consideradas himnos mundialistas por la unidad que sus ritmos lograron transmitir.

Para el Mundial siguiente, recibimos otra canción. Una digna de carnaval. ‘We Are One (Ole Ola)’, de Pitbull con Jennifer Lopez y Claudia Leitte (Brasil 2014), insistía en la idea de unidad global con frases como “Es mi mundo, tu mundo, el mundo de nosotros” o “invitamos a todo el mundo a jugar con nosotros”.

Producciones posteriores, como el regreso de Shakira con ‘La La La (Brazil 2014)’ junto a Carlinhos Brown, apostaron por fórmulas similares.

Pero más allá de su alcance comercial o motivacional, y desde una lectura crítica más amplia, estas canciones cumplen otra función: construir una narrativa sociopolítica. En ellas se proyecta la imagen del Mundial como un espacio de encuentro y celebración compartida, donde las diferencias geopolíticas parecen diluirse, aunque sea por un momento.

De cara a la próxima Copa del Mundo 2026

De acuerdo con el análisis del artículo The Loud Silence: Performing Liberal International Utopia and Dystopia: An Intersectional Analysis of FIFA World Cup Theme Songs (2026), se puede argumentar que las copas mundiales de la FIFA son capaces de crear “utopías liberales internacionales”.

Estas “utopías” se entienden así porque son capaces de proyectar un ideal de armonía global en el que los países pueden relacionarse mejor si cooperan entre sí en lugar de competir todo el tiempo. En ese imaginario, las desigualdades se atenúan y las guerras paran, dando paso a una visión de integración en la que predomina la idea de una convivencia armónica entre las naciones.

Y sí, eso ha conseguido la banda sonora mundialista durante las últimas ediciones. Pero, ¿qué ocurre con el contexto actual y las producciones recientes? 

De acuerdo con Frederick Laker, autor del artículo, la música “ha desempeñado un papel fundamental en la transformación de la imagen del fútbol, a menudo asociada con la toxicidad y la violencia, al incorporarse como un elemento ‘civilizador’ que ha aportado clase y elegancia al deporte”.

Mientras las canciones mundialistas —especialmente las de 2002 a 2022— exaltan valores como la unidad, la diversidad, la libertad, la esperanza y la amistad, el torneo en la cancha coexiste con tensiones políticas, económicas y sociales que a menudo quedan fuera del foco mediático: críticas, señalamientos por violaciones a los derechos humanos e injusticias, como las evidenciadas en diversas manifestaciones en la Ciudad de México para esta edición.

En ese sentido, la música también opera como un filtro o un “silencio ensordecedor”, al funcionar como un dispositivo cultural global y decidir qué historias se cuentan y cuáles quedan relegadas a un segundo plano.

Así, mientras Estados Unidos, Canadá y México se preparan para albergar la Copa del Mundo este junio, calificada por la FIFA como la “más inclusiva de la historia”, la pregunta que empieza a imponerse entre fanáticos y ciudadanos ya no es solo cuál será la canción, sino qué relato se buscará construir. 

Ante la paradoja de celebrar el torneo en un Estados Unidos cada vez más aislacionista y antiinmigrante, y en un México que busca ocultar sus tensiones sociales tras la renovada fachada de sus estadios, resulta legítimo cuestionar si los objetivos de inclusión de la FIFA se materializarán de forma tangible durante los partidos.

En este contexto, la canción oficial del Mundial 2026, ‘Lighter’, interpretada por el artista estadounidense de country Jelly Roll y el exponente del regional mexicano Carín León, y coproducida por el canadiense Cirkut, ha dejado un sabor agridulce entre los aficionados.

A casi cuatro semanas de su estreno, el lanzamiento, más que entusiasmo, ha desatado una oleada de críticas y reacciones negativas en redes sociales. Entre los principales señalamientos destaca la fusión de country-rock que propone, calificada por algunos como carente de identidad futbolística y más cercana a la música de anuncios o incluso similar a la de producciones como las de la WWE, que a la de un himno enérgico.

Ahora queda esperar a las presentaciones en vivo para ver el desenlace de esta Copa y su canción, pues si algo ha demostrado la historia de estos himnos es que nunca se han limitado a ser solo música.

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Durante años, competir en videojuegos estuvo asociado a comunidades pequeñas y espacios digitales. En poco más de una década, sin embargo, el gaming competitivo se transformó en uno de los fenómenos de entretenimiento más grandes del planeta, con audiencias globales, arenas llenas y figuras que para millones de fanáticos tienen un peso comparable al de los atletas de los deportes tradicionales.

Uno de los títulos que mejor refleja esa evolución es VALORANT, el shooter táctico desarrollado por Riot Games, que en pocos años consolidó una escena competitiva internacional a través del VALORANT Champions Tour (VCT). Dentro de ese circuito, los torneos denominados Masters funcionan como los primeros grandes cruces globales de cada temporada.

En 2026, ese encuentro tuvo lugar en Santiago de Chile. Para finales de febrero y mediados de marzo, la ciudad recibió el VALORANT Masters Santiago, el primer evento internacional presencial del año y la primera vez que un Masters se disputa en Latinoamérica. Durante más de dos semanas, doce equipos de las cuatro ligas del circuito (América, EMEA, Pacífico y China) viajaron hasta Chile buscando dar el primer gran golpe competitivo de la temporada.

El torneo también llegó acompañado de una identidad clara. Bajo el lema “Grita con el alma”, el Masters Santiago buscó capturar algo que caracteriza al público latinoamericano desde hace décadas: la pasión con la que se vive el deporte. Esa energía también se trasladó al propio evento, que puso un fuerte foco en la comunidad. A lo largo del venue, los asistentes pudieron recorrer espacios pensados para vivir el torneo más allá de las partidas: áreas para jugar VALORANT con amigos, exhibiciones del gran trofeo, encuentros con creadores, cosplayers y distintos puntos para apoyar a sus equipos favoritos o simplemente compartir el evento con otros fanáticos.

Así es como el torneo comenzó con una Fase Suiza, donde ocho equipos, los segundos y terceros clasificados de cada liga regional, se enfrentaron por los cuatro lugares disponibles en los playoffs y protagonizaron los primeros cruces internacionales del año.

Desde el inicio, el torneo dejó ver la diversidad competitiva del circuito global. Gentle Mates abrió la fase con una victoria frente a EDward Gaming, mientras que NRG se impuso ante Xi Lai Gaming. En otros cruces destacados, Paper Rex derrotó a G2 Esports y Team Liquid superó a T1 en una serie ajustada.

Más de 5.000 personas colmaron el Espacio Riesco para el VALORANT Masters Santiago (Foto: Shannon Cottrell/Riot Games)


Con el avance de las jornadas, el panorama comenzó a definirse. Paper Rex y NRG protagonizaron uno de los enfrentamientos más intensos de la etapa inicial, mientras que Gentle Mates mantuvo un rendimiento sólido. Para el cierre de la Fase Suiza, NRG aseguró su clasificación tras vencer nuevamente a Liquid, y G2 Esports selló su lugar en los playoffs después de derrotar a T1.

Con el cuadro completo, el Masters Santiago pasó a su fase decisiva. En los playoffs, disputados bajo un formato de doble eliminación, equipos como Paper Rex, NRG, G2 Esports y Nongshim RedForce comenzaron a perfilarse entre los principales protagonistas del torneo, mientras otros intentaban mantenerse con vida en el bracket inferior. Con el avance de las jornadas, el campeonato empezó a acercarse a su tramo decisivo, donde las últimas series acabarían definiendo qué equipos lograrían llegar a las instancias.

El camino del bracket terminó dejando una final entre Nongshim RedForce y Paper Rex, dos representantes de la región Pacific que llegaron al último día del torneo tras superar a equipos de América, EMEA y China a lo largo de las distintas fases del campeonato. La jornada final se disputó ante más de 5.000 personas en Espacio Riesco y fue seguida además por millones de fans alrededor del mundo a través de la transmisión oficial del torneo. El encuentro comenzó con varias actividades para el público.

Riot Games presentó al nuevo agente que llegaría al juego el 18 de marzo, el controlador croata Miks, y luego se disputó un showmatch entre creadores de contenido en el que participó Megan de KATSEYE, una de las apariciones más comentadas del evento. Tras esa previa, llegó el momento de la gran final. En el primer mapa, Corrode, ambos equipos protagonizaron un inicio muy parejo que llegó a igualarse, pero Nongshim RedForce logró imponerse en las rondas decisivas para quedarse con el punto inicial de la serie.

La historia se mantuvo en una línea similar en el segundo mapa, Split, donde el conjunto coreano volvió a tomar el control del partido y amplió la ventaja en el marcador. Finalmente en Abyss, el tercer mapa, Nongshim RedForce cerró la serie con autoridad y se impuso 3-0 sobre Paper Rex, consagrándose campeón del VALORANT Masters Santiago 2026 ante la euforia del público chileno.

Tras la final también se anunció al MVP del torneo, reconocimiento que quedó en manos de Dambi, jugador de Nongshim RedForce. Así, el Masters Santiago cerró su primera edición en Latinoamérica y consagró al primer campeón internacional del año en el circuito del VALORANT Champions Tour.

KATSEYE, en el VALORANT Masters Santiago (Foto: Colin Young-Wolff/Riot Games)

KATSEYE en la casa

“Estar en Masters Santiago juntas ha sido una experiencia completamente irreal para nosotras. La energía aquí es contagiosa, y vivirlo como grupo, mientras alentamos a Megan, fue aún más especial. Verla dar el paso hacia el gameplay, en un espacio que significa tanto para ella, ha sido increíble. Estamos muy agradecidas de seguir construyendo nuestra relación con la comunidad de VALORANT, que es tan acogedora, apasionada e inspiradora”, dijeron las chicas de KATSEYE sobre la participación de su compañera en la jornada del MASTERS Santiago.

“Poder ser parte del showmatch en Masters Santiago, honestamente, se siente muy surrealista para mí”, continuó Megan de KATSEYE. “He jugado VALORANT por años, así que vivirlo en este escenario, con mis compañeras alentándome, significa muchísimo. Es un momento muy especial para mí, y realmente estoy muy agradecida de ser parte de esto”.

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