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Camionero – ‘Pruebas de contacto’: tema x tema

Camionero – ‘Pruebas de contacto’: tema x tema

adminkush

LA KW

mayo 15, 2026 • 5 min lectura

“La pasamos como el orto”. Joan Manuel Pardo, guitarra y voz, lo dice sonriendo, sin drama. Santiago Luis, batería, asiente. Estamos en Villa Martelli, en el cuartel general de Camionero: una sala de ensayo donde se elucubran riffs furiosos y baterías expansivas, donde todo empieza y donde todo termina de cerrarse. “Todo empezó con este”, dice Santiago señalando a Joan Manuel, “empezando a decir en las notas: ‘Vamos a hacer un disco que va a estar buenísimo’. Yo lo miraba y decía: boludo, no tenemos nada, ¿qué estás diciendo? El año pasado, mitad del año, afirmando eso. Y yo decía: lo quiero matar”. Joan Manuel no se defiende: “Lo decía para autoconvencerme de que tenía que hacer algo”. Cuando por fin lo hicieron, salió en una ráfaga. “Tuvimos que poner todo sobre la mesa y hacerlo”. El resultado es Pruebas de contacto, el tercer disco de Camionero: eléctrico, rockero, a veces monolítico y también contemplativo. Mercurial. Tres meses de cero a cien.

Antes de Pruebas de contacto, Camionero ya había construido un ecosistema propio alrededor del ciclo Tracción a Sangre: una feria autogestiva, un fanzine show a show, y una comunidad que convoca a artistas como Barbi Recanati y Buenos Vampiros, entre otros emergentes de la escena. En la sala y en la entrevista funcionan igual: uno arranca una idea, el otro la completa. Joan Manuel habla, Santiago asiente o suma. Santiago abre un flanco, Joan Manuel lo desarrolla. “En todos los aspectos de la vida. Total”, dice Santiago. El método de trabajo refleja eso. “Hacemos toda la música acá”, dice Joan Manuel. “Acá casi que el tema está terminado, pero con una melodía que no tiene letra. Después eso lo volcamos al estudio lo más fiel posible”. La letra es siempre lo último. “Eso es al final, cuando grabás las voces. Ya tenés toda la canción armada y la letra va na na na na na na“. No hay maquetas, no hay demos prolijos.

En el medio de todo eso, Dylan Lerner, el tercer Camionero. Lo conocieron antes de tener banda. “Nosotros lo vimos en vivo en el Roxy y en Niceto”, cuenta Joan Manuel. “Tenía una banda que era un dúo, Soldadores. La recontra flashamos”. El problema era uno solo: cantaba en inglés. Ellos iban a hacer lo mismo, pero en castellano. Después Santiago le mandó un mensaje en frío pidiendo que masterizara el primer EP. Sin plata. “Me copé”, recuerda Dylan. Desde entonces no se fue. Para Pruebas de Contacto, las baterías se grabaron en Estudio Coco, las guitarras en Estudio Romaphonic, y las voces en Estudio Velozet, el cuartel de Dylan. Grabó aproximadamente doce amplificadores por tema, cambiando seteo y afinaciones canción por canción. “Dylan me dijo que estaba recontento con lo del mastering de afuera porque se sacó un peso encima”, dice Joan Manuel. La masterización quedó en manos de Brian Lucey, el mismo que trabajó en AM de Arctic Monkeys, El Camino de The Black Keys y otros clásicos del rock contemporáneo.

Santiago es el archivador de Camionero. Joan Manuel lo admite sin culpa: él no guarda nada. Para cada una de las diez canciones de Pruebas de Contacto hay un historial guardado en las carpetas de Santiago -demos, versiones previas, nombres que ya no existen. “Él guarda todo porque está esperando que venga alguien a preguntar”, dice Joan Manuel. Santiago sonríe: “Por fin”. Abre una carpeta. Pone play.

1 — “Mala suerte, varón”
“El tema se iba a llamar Yerba mate. El estribillo decía eso”. Joan Manuel lo dice sin vueltas. “En un momento decía ‘Yerba mate, pasión’. Había una cuestión identitaria ahí, de raíces. Y al final fue un problema y lo tiramos por la borda”. La letra demoró una semana entera y frenó el disco completo. “Yo personalmente la pasé mal con esa letra porque estaba muy bloqueado, no me salía un carajo”. Cuando llegó, llegó con dos voces contrapuestas. “Hay una voz que dice ‘mala suerte, varón’, tipo ‘jodete’. Y también se pone, si querés, político. Si lo querés llevar al boludo del presidente, le entra perfecto”. La pusieron primera porque “era la que más identificaba el sonido Camionero. Por todas sus partes parece más complejo, pero en realidad nos sale natural”.

2 — “Pruebas de contacto”
Santiago venía con una idea que anotó en el celular: ‘bajo consumo’. “Estábamos muy pasados de rosca, tocábamos demasiado”. El concepto del disco empezó ahí y para hacerlo tuvieron que pausar toda la vorágine del ciclo Tracción a Sangre. “Este tema era un tema al que no le dábamos dos mangos”, admite Joan Manuel. “Estaba todo grabado y decíamos: no sabemos cómo va a terminar”. En el estudio empezó a tomar forma. Santiago abre la carpeta y muestra la anotación original. La bautizaron con el nombre del disco porque en fotografía, las pruebas de contacto son las tiras de negativos donde ves todas las imágenes juntas antes de elegir. Un disco que también es eso: parar, mirar todo junto, y elegir.

3 — “Amuletos”
“Esta canción tuvo mil vueltas. Se llamaba ‘Paraíso calamar’, para orgullo de los hinchas de Platense, estamos en la zona”, dice Joan Manuel, riendo. “Yo estaba jugando con afinaciones diferentes. Está afinada en re menor. Era como medio Pappo bossanovesco”. El problema era que no encajaba. “Era un tema que para un disco de Camionero estaba como raro. Le dimos un montón de vueltas. Lo llevamos lento, lo llevamos rápido”. Santiago tenía dudas. “Para mí era el tema que menos garpaba. Al no tener la letra, tampoco sabés si va a funcionar”. El punto de quiebre llegó con la letra. “Cuando él le encuentra ‘solo dejó el odio’”, dice Santiago, “ya está, es eso.” El triángulo que entra en el estribillo hizo el resto. “El triángulo está buenísimo. Lo bajás y vas de vuelta arriba. Corta la letra y van de vuelta con la viola”. “Nuestros amuletos de la suerte/ correrán una carrera contra la muerte” es un coro para cantar a los gritos.

4 — “Una última oferta”
Santiago abre la carpeta. En la lista de canciones pegada en la pared de la sala, con los tempos anotados al costado, el track 4 dice una sola palabra: “SKAY”. “El principio es super Skay”, dice Joan Manuel. Skay Beilinson, el guitarrista de Patricio Rey, ese riff característico, esa guitarra que arrastra. “Pero después se va. Evoluciona”. En la mezcla el riesgo era otro. “Lo primero que hacés la llevás a los Redondos. Era un sampler tipo super ricotero. Y dije: no, salgamos un poquito de ahí”. Lo que quedó tiene capas. “Se va acomodando y queda algo medio Camionero. Y lo encontrás”.

5 — “Botón de pánico”
“Yo me imaginaba como una cosa medio New Order”, dice Santiago. “Oscuro, pero después que saltara”. En la sala la construyeron buscándola, buscándola, buscándola hasta encontrarla. “Teníamos que reproducir eso en el estudio y la verdad que quedó muy parecido a lo que hacíamos acá”. Santiago lo define con una referencia precisa: “Para mí este tema tiene, si nos tenemos que autocopiar, un poco de ‘Guerrero atípico’ (de Todo lo sólido se desvanece en el aire) y de ‘Genio del Abasto’ (de Club Camionero). Tiene toda una evolución melódica similar, una vuelta muy larga que no está cerrando nunca”. Joan Manuel lo describe así: “Arrancás muy tranqui, después te colocan una frecuencia muy alta”. El tema sube, sube y sigue subiendo. “Es el largo mántrico”, dice. “Sigue subiendo, sigue subiendo. ¿Dónde lo cortamos?” La solución fue una sola guitarra, sin duplicar. “Era la forma que él tocaba, que parecía que tenía delay pero no. Y ya no necesitaba otra cosa”.

6 — “Fiebre”
“Esta fue la primera que grabamos”, dice Joan Manuel. “Volví de Rock en Baradero con fiebre. Estaba tirado, tenía toda la presión de las letras, no tenía ni una. Y arranqué con esta”. El desbloqueo fue total: “Hice esta y empezaron a caer todas”. Santiago precisa la referencia sonora sin dudar: “Es lo más Neil Young que hicimos. Soy refana de Neil Young”. Esa viola distorsionada pero linda, esa cosa épica que se despega. Joan Manuel lo confirma: “Arranca tranqui y se pone más épica”. La pusieron sexta. Fue la primera.

7 — “Busco la paz”
“Es lo más stoner rock que hemos hecho en toda la carrera”, dice Santiago. “Somos refanas del stoner rock, lo que pasa que nos fuimos como para otros lados. Pero la canción lo llevó por ese lado”. Joan Manuel explica el estribillo: “Busco la paz no es que llegué a la paz. Es que estoy necesitando la paz. Un torrente violento sacude mi cuerpo. Es la descompresión”. Fue el único tema que llegó verdaderamente verde al estudio. “Se resolvió al final acá y lo llevamos así”.

8 — “Criaturas calientes”
“Antes se llamaba ‘Luz caliente’. Era como medio Red Hot”, recuerda Joan Manuel. El demo era funkero, demasiado. Había que sacarlo de ahí. Con el cambio de nombre cambió todo. Es una de las dos canciones que tenían listas el año pasado y decidieron esperar. “A mí me pasaba que eran demasiado elaboradas, era como: el disco va a ir por acá. Entonces le dije a Santiago: aguantemos”. El demo era larguísimo, con un final que iba subiendo con los tops. “Estaba buenísimo ese final”, dice Joan Manuel. Lo sacaron igual.

9 — “Catedrales”
En la lista pegada en la pared, con los tempos anotados al costado, esta canción tenía un solo nombre: “El Mató”. Ese sonido de Él Mató a un Policía Motorizado (guitarras que van creciendo, temperatura que sube despacio). “Al principio era más Rolling Stones, tenía una viola y se iba por otro lado”, cuenta Joan Manuel. “Hasta que le fuimos quitando cosas y quedó ese sonido”. Santiago es arquitecto. Se vino de Comodoro Rivadavia a estudiar. Tenía doce años cuando murió su madre. Hizo una letra (“pero al lado de la letra que hace él son unas cagadas”, dice) y se la dio a Joan Manuel. “Te la doy y hacé lo que quieras”. Joan Manuel recibió eso y escribió lo que escribió. “Para mí la catedral tiene algo simbólico, primero por la arquitectura, y después lo religioso, los edificios que van como al cielo. Todo el tiempo está la idea del cielo. Imaginar a alguien que está a la distancia que no podés ver, pero imaginás que te está viendo. Y sabés que no te lo vas a cruzar”. La voz de Santiago está en el estribillo (más grave, pero está). Ya le mandaron la canción a Santi (Motorizado). Les encantaría que la cante con ellos. “Antes lloraba cada vez que la escuchaba”, dice Santiago. “Ahora ya no. Pero en vivo se me va a hacer mierda”. Todavía tiene pendiente cantarla.

10 — “Mi esqueleto”
“Esperaré hasta que venda mi esqueleto/ Un hueso a la vez: costillas, promesas/ Pido perdón por no estar presente. “Siempre cerramos los discos con un tema lento. Es nuestra marca y la gente ya lo sabe y lo espera”, dice Santiago. “Él no quería cerrar con esto, pero yo le digo: tiene que ser nuestra marca”. Joan Manuel cedió. Reflexiona sobre el disco y sobre esta canción que lo cierra: “Es la apuesta fuerte nuestra. Nuestra parte ya la hicimos: componer, grabar y dar todo lo que podemos dar. La respuesta nunca la sabés”.

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