El blanco ha sido, durante años, el color favorito para pintar las paredes, por la creencia de que aporta luz y amplitud. Sin embargo, cada vez más expertos en interiorismo cuestionan el uso excesivo de ese color. El CEO de Arquitalia y de Doimo Cucine España nos explica por qué el blanco puede hacer que algunos espacios parezcan impersonales y menos acogedores.
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