Sus ausencias en la agenda pública de la Familia Real noruega comenzaron a ser más evidentes durante el verano de 2018. Llamó mucho la atención, por ejemplo, el hecho de que no asistiese a los actos organizados por la ONU en Nueva York que no solía perderse y que fuera su marido, el Príncipe Haakon, quien viajase a EE.UU. en solitario. Los rumores llevaban circulando desde hacía meses, pero no fue hasta finales de octubre de ese año cuando se anunció oficialmente que la Princesa Mette-Marit de Noruega había sido diagnosticada de fibrosis pulmonar . Un comunicado enviado por la Casa Real en el que informaban que la heredera al trono, de entonces 45 años, padecía una enfermedad pulmonar crónica «que podría limitar el cumplimiento de su programa oficial durante algunos periodos». «Esto hará que mi capacidad de trabajo varíe. El Príncipe y yo hemos decidido informar de ello a la opinión pública porque, de ahora en adelante, puede ser necesario planear periodos sin actividades oficiales , por ejemplo, durante el tratamiento», dijo entonces la Princesa en rueda de prensa. Noticia relacionada general No No La Audiencia Nacional anula la absolución de Ana Duato y ordena repetir el juicio contra ella Marina Ortiz CortésSe trata de una enfermedad rara que consiste en una transformación cicatrizada de los pulmones por causas inexplicables. La cicatrización encoge los pulmones y el paciente sufre una tos molesta, le falta el aire en situaciones de estrés, debido a que la absorción de oxígeno es más difícil, y, esto es lo más dramático, reduce drásticamente las esperanzas de vida. «Está gravemente enferma»Desde entonces, la agenda institucional de Mette Marit se ha reducido drásticamente pero, pese a los esfuerzos por mejorar su estado de salud, la mujer de Haakon sufrió una importante regresión a finales del pasado año. Momento en el que los médicos noruegos comenzaron a valorar seriamente la posibilidad de someterla a un trasplante. Sin embargo, y según se apresuró a avanzar la Casa Real, la Princesa deseaba continuar con su agenda, por más que esta sea muy limitada y selectiva. Es por ello que en los últimos meses se le ha podido ver caminando con la ayuda de un respirador de oxígeno y una cánula nasal, además de tener que estar sentada en un taburete para poder atender sus compromisos reales. Esta semana, el Príncipe Haakon de Noruega habló con los periodistas tras la entrega del Premio Abel en Oslo afirmando que su mujer estaba «gravemente enferma y creo que ha empeorado un poco últimamente. Estoy preocupado por su salud. Usa oxígeno en su día a día y eso ayuda un poco. Estos seis meses han ido bastante bien, creo. Pero hay distintas fases. Así que solo tenemos que intentar afrontarlo lo mejor posible», y sobre el trasplante aseguró que eso era «una cuestión médica»: «Ellos deciden cuándo debe hacerse, cuándo es el momento adecuado. Pero creo que ha empeorado mucho últimamente, por desgracia».Los médicos decidirán el momento adecuado para que la Princesa se someta al trasplante de pulmónSegún el neumólogo Olav Kåre Refvem, consultado por el diario noruego ‘Nettavisen’, la necesidad de oxígeno en la vida cotidiana es una señal de que la Princesa heredera ya no tiene reservas y que necesita bajar un poco el ritmo de ahora en adelante. «Solo los pacientes más graves usan gafas de oxígeno la mayor parte del día», pero es habitual desconectar el equipo ocasionalmente para evitar irritar demasiado la piel y las mucosas. Aunque no está claro si este es el caso de Mette Marit: «Lo que sabemos es que lo usa cuando está expuesta en público, pero si se usa durante el descanso, es señal de que la enfermedad está muy avanzada ».Y es que el oxígeno adicional puede ayudar en cierta medida, pero no elimina por completo los síntomas, además de que conlleva algunas desventajas, como el hecho de tener que ‘cargar’ con la bombona de entre uno y tres kilos de peso. «No todo el mundo puede hacerlo. A menudo se lleva en una mochila o sujeto a un andador. También puede llevarlo una persona que camine a su lado, como hemos visto en el caso de la Princesa», revela el neumólogo.Sin embargo, para él lo más importante sería limitar el estrés mental y reducir el esfuerzo físico para mejorar la enfermedad. «Estar tan expuesto al público supone un desgaste tanto mental como físico. Una persona con gran visibilidad y una posición destacada siempre estará sometida a una presión constante. Uno puede acostumbrarse, pero mantener una rutina diaria así a largo plazo puede resultar difícil», explica. Condiciones para el trasplanteSobre el posible trasplante de pulmón, el doctor informa de que «puede considerarse cuando el deterioro de la función pulmonar ha sido significativo con el tiempo y se observa que la persona solo puede funcionar durante un tiempo limitado con los mismos pulmones» y que siempre se utilizaría como «último recurso cuando ninguna otra medida surte efecto». El tiempo de espera para un trasplante de pulmón en Noruega depende de la compatibilidad entre el donante y el receptor en varios aspectos, como el tamaño de los pulmones y la compatibilidad tisular, para asegurar que los pulmones duren más tiempo. También se ajusta en función de la esperanza de vida. El tiempo de espera también depende del suministro de órganos, que en el país nórdico es demasiado escaso. Debido a consideraciones de adaptación, la lista de espera no funciona como una cola, sino que es una lista de un grupo de personas que están esperando un trasplante. Además, tanto la Casa Real como los médicos han querido dejar claro en todo momento que no se está haciendo ningún tipo de distinción en la lista de espera por el hecho de que Mette Marit forme parte de la realeza.
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