Lucía Rivera, hija de Blanca Romero y Cayetano Rivera , ha puesto fin a su relación con Fernando Wagner después de casi dos años de historia de amor marcada por la discreción, los viajes constantes y una complicada relación a distancia.Así lo ha revelado la revista ‘¡Hola!’, que desvela que la ruptura se habría producido hace apenas unas semanas, coincidiendo con la estancia de Lucía en Australia, donde la creadora de contenido se instaló temporalmente por motivos laborales mientras continúa impulsando su carrera internacional.Aunque ninguno de los dos se ha pronunciado públicamente por ahora, personas cercanas a la expareja aseguran que la decisión fue consensuada y que, pese al final de la relación, ambos mantienen una buena relación personal. «Hay muy buen rollo», aseguran desde el entorno de la modelo sobre cómo están actualmente las cosas entre ellos.Noticia relacionada No No Lucía Rivera se lanza al mundo de la interpretación: «Hay que darse la oportunidad de ser libre» A.B. BuendíaAustralia y la distancia, claves de la rupturaSegún publica ‘¡Hola!’, los problemas entre Lucía Rivera y Fernando Wagner no aparecieron de manera repentina. La relación habría comenzado a enfriarse meses antes de que ella decidiera trasladarse a Sídney el pasado febrero para centrarse en nuevos proyectos profesionales internacionales.La propia modelo dejó entrever entonces que atravesaba un momento emocional especialmente sensible. Lo hizo a través de unas reflexiones compartidas poco antes de marcharse a Australia. «¿Quién me escuchará sin prejuicios si de repente todo empieza a temblar? ¿Y si no me encuentro y la morriña toca la puerta de un apartamento en medio del centro de Sídney?», confesó entonces Lucía Rivera.Con el paso de las semanas, la distancia terminó complicando todavía más una relación que ya funcionaba a medio camino entre distintas ciudades incluso cuando ambos estaban en España. Mientras Lucía dividía constantemente su agenda entre Madrid y viajes internacionales, Fernando Wagner mantenía su vida establecida principalmente en Palma de Mallorca.Fuentes cercanas citadas por la publicación explican que fueron precisamente «los miles de kilómetros» y la imposibilidad de conciliar sus rutinas lo que terminó desgastando definitivamente la relación.«De todo se sale»: las palabras de Lucía tras regresar de AustraliaHace apenas unos días, la propia Lucía alimentó indirectamente las especulaciones sobre una posible crisis sentimental durante unas declaraciones ante la prensa en las que habló de ansiedad, cambios emocionales y procesos personales.«De todo se sale, desde luego. De todo. Es que todo es temporal, de hecho. Todo es temporal. Yo estoy muy bien ahora, pero no voy a decir que voy a estar genial dentro de dos meses, porque nunca se sabe. La ansiedad a mí no se me va nunca, eso sí. Ahora convivo con ella, pero no se va», explicó la modelo.Muchos interpretaron entonces como extraño que, a diferencia de otras ocasiones, no hiciera ninguna referencia a Fernando Wagner, con quien anteriormente compartía fotografías, viajes y escapadas frecuentes a Mallorca.La relación entre ambos comenzó a hacerse pública durante el verano de 2024, cuando Lucía empezó a mostrar poco a poco pequeños detalles de su vida junto al empresario en redes sociales. Aunque siempre intentó proteger esa parcela íntima, sí llegó a hablar públicamente sobre lo que encontraba en él.«Yo creo que cuando estás con alguien normal, todo empieza a ser normal, y cuando estás con alguien que te da calma», confesó entonces sobre Wagner.Redes SocialesUna vida marcada por los viajes y la búsqueda de equilibrioA sus 26 años, Lucía Rivera lleva tiempo intentando construir una vida muy diferente al foco mediático permanente que rodeó históricamente a su familia. Aunque creció entre cámaras, revistas y titulares relacionados tanto con Blanca Romero como con Cayetano Rivera, la modelo siempre ha intentado proyectar una imagen mucho más natural y despreocupada.También en su forma de cuidarse. En distintas entrevistas ha explicado que no sigue dietas extremas ni rutinas obsesivas relacionadas con el físico, algo poco habitual dentro del mundo de la moda. Lucía apuesta habitualmente por una alimentación bastante sencilla basada en productos frescos, cocina mediterránea y mucho equilibrio, intentando además mantener una relación saludable con la comida y alejándose de restricciones excesivas.Su estancia en Australia también estuvo muy ligada precisamente a ese estilo de vida más tranquilo y conectado con el bienestar físico y mental. Allí combinó sesiones de trabajo, deporte al aire libre y una rutina mucho más relajada lejos de la presión constante que suele acompañarla en España.Además, la hija de Blanca Romero nunca ha ocultado que rechaza muchos de los convencionalismos tradicionales relacionados con las relaciones sentimentales. «Te aseguro que soy muy anti-boda, realmente soy contraria a todo lo que supone mucho postureo», confesó el pasado verano en declaraciones a Beatriz Cortázar.«Tal vez una boda sencilla en la playa… Pero bueno, ni lo he pensado», añadió entonces dejando claro que nunca ha sentido especial interés por ese tipo de formalidades.Una nueva etapa centrada en su carrera internacionalPor ahora, la joven parece completamente centrada en reconstruirse emocionalmente y en continuar impulsando su carrera profesional fuera de España. Según reveló el citado medio, la modelo ya estaría planteándose regresar nuevamente al extranjero después del verano para seguir consolidando nuevos proyectos internacionales.Mientras tanto, personas de su entorno aseguran que está aprovechando estas semanas para reencontrarse con su familia después de los meses vividos en Australia y apoyarse especialmente en su círculo más cercano.Porque aunque esta ruptura marca el final de una etapa sentimental importante para ella, Lucía Rivera lleva tiempo demostrando que su prioridad absoluta ahora mismo parece ser otra muy distinta: encontrarse a sí misma lejos de cualquier tipo de presión.
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